martes, octubre 26, 2021

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Imprecisión en coordenadas tienen en vilo tesoro del Galeón San José

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El escritor, historiador, genealogista miembro de número de la Academia de Historia de Cartagena y veedor nacional del Patrimonio Cultural Sumergido de Colombia. Francisco Muñoz Atuesta denuncia que la situación jurídica del rescate del Galeón San José es tan incierta que el tesoro podría quedar en su mayor parte en manos de terceros.

“El peligroso juego del Estado para acolitar el robo del Galeón ha elevado la inseguridad jurídica sobre sus bienes hasta un 95%. En el mejor de los casos la nación colombiana se quedará el 5%.”

“Es indignante ver al establecimiento favorecer a un privado en perjuicio de los intereses de la Nación. La Veeduría seguirá dando la lucha, así solo sirva para reseñar históricamente a otra élite corrupta y despreciable que continúa gobernando al país como una sociedad tribal.”

El veedor señala que los asesores del Gobierno Nacional se han preocupado más por defender al parecer los intereses de los exploradores que en las garantías para nuestro país con relación al el rescate y preservación de los restos del naufragio.

“El gobierno nacional le reitera a la compañía Sea Search Armada, que no ostenta ningún derecho sobre el Galeón San José. Ante esto la Veeduría llama la atención de la opinión pública, en el sentido de que estos son temas que solamente pueden ser dirimidos por la justicia colombiana. La opinión de la Señora Vicepresidente, muy respetable por cierto, es la opinión que puede tener ella o el gobierno. Igualmente, los señores norteamericanos tienen otra opinión. Pero como estos temas, en un Estado de Derecho, no se dirimen por opiniones sino por los dictamines de la justicia, habrá que esperar a que sea la justicia, en el momento procesal adecuado, quien diga quién tiene la razón. Por tanto sería absolutamente inconveniente a los intereses de la nación que el gobierno nacional incremente la inseguridad jurídica que actualmente pesa sobre los bienes contenidos en el Galeón San José, al firmar con una empresa inglesa un compromiso que involucra hasta el 45% de los bienes contenidos en el Galeón, ya que con esto la inseguridad jurídica alcanzaría el absurdo porcentaje del 95%. Es absolutamente incomprensible que una nación tan llena de necesidades, dilapide su patrimonio de manera tan irresponsable. La recomendación para el gobierno es: Absténgase hasta que la justicia determine si el gobierno o los señores de Sea Search, tienen la razón. Hasta entonces no es prudente involucrar o incrementar la inseguridad jurídica que pesa sobre los bienes del Galeón San José”.

Con esto Muñoz Atuesta responde a las recientes declaraciones hechas por la Vicepresidente de la República, Martha Lucía Ramírez, en la que le reitera a la Sea Search Armada que no ostenta ningún derecho sobre el Galeón San José ni de su contenido por no encontrarse en las coordenadas denunciadas por esa compañía; esto en respuesta a un derecho de petición hecho por Danilo Devis Pereira, apoderado General de dicha compañía.

Sin embargo, la Veeduría advierte que, según el Ministerio de Cultura, la Dirección Marítima certificó en mayo de 2015 que las coordenadas donde supuestamente fue hallado el Galeón San José por la empresa caza tesoros estadounidense Sea Search en 1982 no se sobreponen al polígono de exploración autorizado a los ingleses mediante la Resolución 1456 de 25 de mayo de 2015, lo cual es ABSOLUTAMENTE FALSO, pues en ese primer polígono (256 Km2) los ingleses no encontraron NADA. El Galeón San José fue “redescubierto” el 27 de noviembre de 2015, en un segundo polígono autorizado por el Ministerio de Cultura mediante la Resolución 3031 del 20 de octubre de 2015, el cual contiene un área casi seis veces mayor al del primer polígono (1.511 Km2), y la que por supuesto se sobrepone al punto denunciado por los norteamericanos en 1982.

El gobierno replica que, teniendo en cuenta que el Estado Colombiano verificó hace varios años el sitio de las coordenadas denunciadas por Sea Search Armada“concluyendo que en dichas coordenadas no existe ningún naufragio, su solicitud es improcedente. Esto ha sido comunicado desde 1994, por lo que no se entiende la razón por la cual esa compañía insiste en un reclamo sin causa”

Igualmente, la Veeduría advierte al gobierno nacional que la certificación del año 1994 expedida por el Columbus exploration inc., (contrato 544 de 1993), Consorcio propiedad de Thomas Thompson, representado en Colombia por el desaparecido miembro de la Comisión de Antigüedades Náufragas, don Fabio Echeverri Correa, en la cual se asegura que en las coordenadas exactas denunciadas por Glocca Morra Company (SSA) en el año 1982, no se encontró absolutamente nada. Es una certificación que carece de total credibilidad, dado que el señor Thomas Thompson, es un estafador convicto en los Estados Unidos.

En sentido de certificaciones, la Veeduría invita al gobierno a tener más bien en cuenta, la certificación expedida por la ARMADA NACIONAL en el año 1983, mediante la cual se certificó la existencia del naufragio, la cual dio pie a las autoridades judiciales para otorgar dominio sobre los bienes del mismo a la empresa norteamericana Glocca Morra Company (Sea Search Armada), ya que sin hallazgo no hay dominio.

Via: https://caracol.com.co/emisora/2019/06/24/cartagena/1561401113_256370.html

Iván duque se pronuncia respecto al Galeón San José en entrevista radial

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Esta mañana en cadena radial Caracol Radio de Colombia, el presidente electo Iván Duque volvió a referirse en entrevista respecto al tema del Galeón San José.

Según entrevista Iván Duque cree que la discusión del proceso de extracción del San José hay que elevarla y también piensa en cómo poder sacar el mayor provecho para el bien cultural de la humanidad, agregó que dicho debe estar en Colombia y se debe compartir con el mundo.

Video de la entrevista:

Construirán maqueta del Galeón San José en el Museo Naval del Caribe

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Como proyecto estrella para este 2020, el Museo Naval del Caribe en Cartagena pondrá a disposición del público una experiencia con el famoso navío del siglo XVII, con su tragedia y con el descubrimiento de sus restos preservados en las profundidades del océano.

Al entrar en el Salón Republicano del Museo, dedicado a la historia de Cartagena, como principal puerto del Mar Caribe, el visitante se encontrará frente a la popa del Galeón San José a escala casi real, cinco metros de altura por seis de ancho, doce de largo, adornada con figuras barrocas de corceles y dioses del mar, de acuerdo con el plano original de finales del siglo XVII. Lo reconstruido en el Museo, corresponderá a la parte del galeón encontrada en el fondo del mar.

El visitante puede subir a la cubierta del galeón, técnicamente “El Toldillo” o entrar al interior del casco, donde se encontrará en un vehículo submarino, visitando los restos del galeón a 600 metros de profundidad: caminará sobre una pasarela transparente en un ambiente de oscuridad y silencio, sobre el naufragio, tal como fue descubierto, en una fotografía tridimensional de altísima definición. Un recurso técnico, además, que aportará valiosa información para historiadores y arqueólogos.

Detrás de la popa estará una maqueta con la batalla en la que naufragó el galeón, un panel informativo sobre la tragedia y un video explicativo de las características técnicas del navío, de acuerdo con la descripción de su diseñador en el siglo XVII, el carpintero de ribera Francisco Antonio de Garrote.

La maqueta del Galeón San José está siendo construida desde agosto del 2019 y se planifica que será oficialmente inaugurada el 8 de junio del año en curso, fecha en que se estará conmemorando los 312 años del naufragio del Galeón San José.

Via: https://caracol.com.co/emisora/2020/03/07/cartagena/1583606302_335809.html

Galeón San José es patrimonio de los colombianos

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El presidente Juan Manuel Santos defendió los derechos exclusivos de Colombia reclamar la propiedad sobre el tesoro que se hundió durante el naufragio del Galeón San José. “Es patrimonio de los colombianos”, sentenció.

El mandatario le salió al paso a las declaraciones de autoridades españolas, en el sentido de reclamar un supuesto derecho de posesión sobre esta embarcación y su contenido. Lo hizo durante la inauguración de la variante de Tocancipá (Cundinamarca) este martes.

El viernes anterior el presidente Juan Manuel Santos le comunicó al país sobre el hallazgo del galeón San José, una embarcación conducida por algunos de los colonizadores que envió la corona española a América, en busca de oro y cuya búsqueda es de vieja data.

151205165916_galeon_san_jose_colombia_624x351_presidenciadelarepublicadecolombiaEsta nave estaba precisamente cargada buena parte de los metales preciosos que recolectaron nuestros colonizadores hace tres siglos. Según historiadores, el barco no pudo cruzar el Atlántico, debido a la arremetida de tropas inglesas, que amenazaban con invadir la posesiones ibéricas en lo que hoy es la costa norte de Colombia.

La embarcación contenía 11 millones de monedas de oro que hoy están avaluadas en 1.500 millones de dólares. Además, se dice que lo atesorado supera por mucho esa cifra, pues era común que los conquistadores tratan de ocultar ante la Corona gran parte de la riqueza que acumulaban, para no tener que compartirla con los jerarcas de la monarquía española.

La fiesta se aguó días después, cuando autoridades españolas dijeron tener que discutir con el Estado colombiano los supuestos derechos que conservaría ese país sobre el tesoro. Al presidente colombiano Juan Manuel Santos no le cayeron en gracia esas observaciones.

Dijo que ahora hay personas tratando de reclamar garantías que no tienen. Ratificó que solo el Gobierno colombiano puede tener un interés legítimo en el hallazgo y que lo defenderá. El galeón San José zarpó de las costas cartageneras en 1708 y se dice que naufragó por la presión de barcos ingleses que asechaban a los ibéricos.

También se refirió a acusaciones de la Empresa Sea Search Armada:

¿Cómo era estar a bordo del Galeón San José?

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¿Cómo era la vida a bordo del galeón San José?

Grande para la época, pero con solo 400 metros cuadrados habitables, el Galeón San José navegaba con un promedio de 600 personas.

La vida en el Galeón San José era un incierto y hediondo infierno: mucho calor de día, mucho frío de noche, gente hacinada y sin higiene, animales, alimentos podridos, agua corrompida, vómitos y mierda.

Grande para la época, pero con solo 400 metros cuadrados habitables –el equivalente a tres buses articulados de TransMilenio–, el galeón San José navegaba con un promedio de 600 personas, de los cuales 168 eran gente de mar, 133 eran gente de guerra y el resto, pasajeros: burócratas, comerciantes, aventureros y familias, que se convertían en un tremendo estorbo para las operaciones navales.

En las bodegas y las dos cubiertas cargaban un avituallamiento embarazado de barriles, toneles, arcones, botijas, fardos y cajas con provisiones de bizcocho, aceite de oliva, miel, vinagre, bacalao seco, jamón, tocino, cecina, vino, madera, garbanzos, huevos, sal, leña, arroz, nueces, muebles, paños, pasas, cebollas, queso, garbanzos, ajos, brea, gallinas, cerdos, guitarras, cabras, mantas, almohadas, balanzas, lanchas, sereníes, remos, velas, hachones, canastos, maletas, esterillas, pulgas, chinches, piojos, garrapatas, cucarachas y gatos que eran amuletos de buena suerte, excepto para las ratas y ratones, los primeros en embarcar, los que nunca se marean y los que mejor se adaptaban a la travesía. (Vea: Cañones y otras piezas encontradas en el galeón San José)

Además, baldes, ollas, cuchillas, cucharas, platos, cuerdas, aros de hierro, ungüentos, tambores, relojes de arena, cruces, estandartes, borlas, guirnaldas, medicinas, cuadrantes, cañones, dagas, balas, pólvora, arcabuces, sextantes, tres palos y diez velas cuadradas.

Tras siete años de espera por culpa de la guerra, la falta de presupuesto, la escasez de marineros y dos intentos de los ingleses por destruir las embarcaciones en puerto, el galeón San José –la nave capitana o líder– y su gemelo idéntico, el galeón San Joaquín –la nave almiranta–, zarparon del puerto de Cádiz (España) con el resto de la flota, el 10 de marzo de 1706, y llegaron a Cartagena 41 días después y sin incidentes.

Entre los pasajeros estaba el marqués de Castelldosrius, muy noble y muy arruinado catalán, nombrado vigésimo cuarto virrey del Perú, quien viajaba con toda su familia y 30 personas de séquito. Además de su linaje, este hombre era notable por haber besado antes que ningún otro español el anillo del recién ungido Felipe V (El Animoso), el primer rey de España perteneciente a la dinastía de los Borbones, que llegó al trono con solo 17 años, sin hablar español y con la necesidad de fondos, muchos fondos para financiar una guerra civil y allende las fronteras, llamada de Sucesión, que se libraba en muchos frentes para proteger el imperio español, que después de cada batalla se hacía más débil y pequeño.

Una de las principales tareas del nuevo virrey era llenar, antes del regreso, las bodegas de la flota del tesoro (abanderada por el galeón San José) con oro, plata y piedras preciosas captadas como impuestos, y revitalizar la Feria de Portobelo, en Panamá.

Galeón San José
Galeón San José

En el mismo viaje venía el arzobispo de Santa Fe (Argentina). ¿Dónde se alojaban el virrey, su séquito y el excelentísimo arzobispo? En el galeón sólo había cuatro pequeñas cabinas, una para el maestre, otra para el capitán y dos para pasajeros importantes.

Higiene, sexo y comida

A bordo tenían solamente dos letrinas con baldes que estaban ubicadas cerca de la cabina del capitán. Los demás tenían que hacer del cuerpo delante de todos, como comer, en un sitio llamado ‘el jardín’, compuesto por sendas tablas con un hueco que sobresalían en la popa (para navegantes novatos) y la proa (para los más expertos, que aguantaban los chapuzones que probaba la quilla).

El agua era tan escasa que no se podía desperdiciar para la higiene del barco y de la gente.

La privacidad era un lujo que no existía. Las relaciones heterosexuales, además de incómodas, estaban prohibidas y castigadas.

El pecado nefando, innombrable, execrable y vergonzoso, la homosexualidad, era frecuente entre tantos hombres solos y hacinados tanto tiempo.

Aunque también estaba prohibido, se jugaba a los naipes y a los dados. A veces se divertían con riñas de gallos. Los más cultos, muy pocos, leían libros si no estaban mareados. Despiojarse y contar historias de romances y aventuras eran pasatiempos muy entretenidos. Y cantaban con chirimías.

La alimentación era un tormento. Las verduras y las frutas se acababan los primeros días y después venían jornadas miserables.

Cada navío llevaba un alguacil de agua y un despensero de vino y aceite. En buenos viajes daban media botella de vino al día, que a veces los tripulantes guardaban para venderla en los puertos de las Indias. Una botella de aceite y tres botellas de vinagre al mes. Dos botellas de agua al día. Que nadie se atreviera a recibir más agua, vino o aceite que otro. El vinagre había que cuidarlo, pues se utilizaba también para enfriar los cañones en combate.

Carne solo se comía dos veces por semana. El resto de la semana, garbanzos, habas, arroz y pescado. Se cocinaba una sola vez al día, si no había tormentas de agua o de viento.

El queso era precioso manjar, pues se podía comer a cualquier hora y se conservaba muy bien.

El pescado y el cerdo en salazón daban más sed. A veces mataban gallinas o un cerdo y se daban banquetes de carne fresca.

Se rezaba mucho en los galeones. En la mañana y en la tarde el capellán recitaba oraciones. Todos se confesaban y comulgaban antes de subirse al barco. ‘Quien no sabe rezar no se meta al mar’.

Estaban siempre expuestos a tormentas, ataques de corsarios o simples averías que podían hundir la nave, e igualmente a pestes y enfermedades muy frecuentes, como sarna, gastroenteritis y escorbuto. O a la simple escasez de viento.

En la tripulación de 133 soldados y 168 marineros había carpinteros, mosqueteros, astilleros, calafates, toneleros, un buzo y tres tamboreros. Los que más ganaban eran los buzos, pues escaseaban, necesitaban saber nadar muy bien –tanto sumergido como en la superficie– y eran los encargados de parchar con madera, hierro y brea los cascos averiados. Los tres tamboreros también recibían buenos sueldos porque durante los combates debían permanecer afuera, arriba, visibles e indefensos, haciendo sonar sus instrumentos con ritmos de arenga. Debido a la crisis de la guerra, no iban gaiteros ni flautistas.

Navegaban 100 grumetes y 24 pajes, que eran niños entre los 8 y los 14 años, por lo general huérfanos. Rara era la travesía en que no muriera alguien; entonces, lo envolvían en un paño, le cargaban un lastre de piedras o toneles de barro, le rezaban y lo arrojaban al fondo del mar mientras que toda tripulación gritaba en coro: “buen viaje”.

Si había un naufragio, por tempestad o por guerra, los primeros en subir a las barcazas eran las personas más útiles a la sociedad en esos momentos, entiéndase varones de ascendencia noble, y de últimos quedaban los niños, las mujeres y los ancianos.

Corte transversal de un galeón (versión más grande una galea o galera). De noche, un grumete le daba la vuelta a un reloj de arena que se vaciaba cada media hora y los hombres de la guardia debían de responder los versos que entonaba el del cronómetro para comprobar que estaban despiertos.

Los marineros que sobrevivían a las pestes, combates, enfermedades o naufragios casi siempre terminaban padeciendo un envejecimiento prematuro.

Con los acosos del rey Felipe V, el tesoro salió de El Callao hacia el Pacífico panameño el 19 de diciembre de 1707.

La Flota de Casa Alegre –por el conde de Casa Alegre, responsable del San José– estuvo fondeada en Cartagena durante dos años, esperando que se juntara la preciosa carga proveniente del extenso virreinato peruano, más grande que el imperio inca, y solo el 2 de febrero de 1707 levantó anclas para ir a cargar a la feria de Portobelo, en el Caribe panameño, adonde llegó ocho días más tarde y donde se encontraban reunidos todo el oro y la plata que habían salido del puerto de El Callao en barcos y que atravesaron el istmo en mulas, por el estrecho camino real. Esos metales preciosos eran producto del recaudo de impuestos por la extracción de los mismos o tributos de los súbditos del rey.

Cuando el galeón San José partió para Panamá llevaba 53 hombres menos: 13 habían muerto y 40 habían desertado.

Cinco largos e inexplicables meses estuvo la flota de Casa Alegre fondeada en Portobelo, cargando, recaudando y esperando solucionar trámites y disputas con los marineros franceses, los comerciantes y burócratas españoles y los cobradores de impuestos reales.

También cargaban, en menor escala, cochinilla, añil, pieles, cacao y algunas excentricidades, como papagayos, monos, turpiales, quetzales e iguanas. A la feria llegaban igualmente los mercaderes españoles y franceses a vender sus bisuterías y demás manufacturas europeas para el consumo de las colonias.

En carpas ubicadas en la ciudad de Portobelo, los comerciantes hacían sus transacciones lo más rápido posible para evadir a los revisores fiscales del rey y a los piratas ingleses que pudieran atacarlos.

Dicen las crónicas de la época que los galeones llevaban 22 millones de monedas de oro y plata de diferentes nominaciones (escudos, ducados, pesos, reales y maravedíes), siendo las más valiosas las de oro de 8 escudos con la efigie de Felipe V, las cuales pesaban 26,7 gramos cada una. Hoy, los mercaderes numismáticos pagan 6.000 euros por cada una de esas monedas, que no se consiguen.

La boca del lobo

Las monedas las repartieron mitad y mitad entre los galeones San José y San Joaquín.

Aunque era fustigado por las necesidades del rey Felipe V, la estrategia de Casa Alegre ha sido calificada de imprudente, pues sabía que los corsarios ingleses lo estaban esperando, pero se sentía muy superior en hombres y armas a la flota comandada por Charles Wagner (de 44 años). Y también le corría prisa porque se acercaba la temible temporada de huracanes del Caribe y los escoltas franceses amenazaban con irse a Europa si demoraba la partida.

No tenían que ser muy listos el comodoro Charles Wagner y sus hombres para saber que el galeón San José, su gemelo casi idéntico –el galeón San Joaquín– y los otros 12 navíos de la flota navegaban de Panamá a Cartagena con el mayor tesoro jamás embarcado.

El San José estaba artillado con 64 cañones en las 70 portas disponibles; 26 cañones para balas de 18 libras, 26 para balas de 10 libras y 8 de 6 libras. En total, la flota que acompañaba al galeón San José tenía 13 navíos con 278 cañones en los siete artillados, que eran más ‘mangudos’ (anchos), pero más lentos.

A las 3 de la tarde del jueves 7 de junio de 1708, Casa Alegre ya podía atisbar la bahía de Cartagena desde Barú. Y a los lados, a dos kilómetros de distancia, oteó las velas enemigas de los cuatro navíos ingleses, con apenas 192 cañones entre todos.

A las 7:30 de la noche, el galeón San José, con los palos rotos y a punto de ser abordado por los ingleses, que ya estaban a 60 metros, disparaba sin puntería hasta que la nave explotó por la pólvora que llevaba o sencillamente se partió. Solo la arqueología náutica podrá explicar cuál fue la causa de su hundimiento.

La batalla duró dos días más y el San Joaquín logró entrar herido a la bahía de Cartagena, con medio tesoro y ante la resignación de los ingleses, que también tenían averiadas sus naves.

Pero la tragedia no termina ahí. Tres años más tarde, el 3 de agosto de 1711, zarpa desde Cartagena el resto de la flota del tesoro, con el reparado galeón San Joaquín a la cabeza y tres unidades de escolta, pero una tormenta los dispersa y dos de las tres unidades de respaldo regresan a Cartagena. En consecuencia, el San Joaquín vuelve a ser emboscado por los filibusteros ingleses, con siete poderosos navíos armados con 310 cañones.

El almirante Villanueva muere en el combate y el galeón, apoyado por una sola unidad de escolta, se rinde, pero los ingleses no encuentran el tesoro. Por órdenes de Felipe V y para humillación de Villanueva, el tesoro sobrante había sido embarcado en las menos ostentosas embarcaciones francesas, que llegaron triunfantes a España, con el oro y la plata, para que Felipe V se animara un poco.

El virrey marqués de Castelldosrius fue procesado por deshonesto y el almirante Charles Wagner murió tranquilo en su casa, a los 77 años.

Nunca se supo si entre los 11 sobrevivientes del hundido galeón San José estaba Juan Pedro, el buzo, o alguno de los tres tamboreros, o si ellos hacen parte de las 578 almas que vagan en las aguas de Barú.

Fuente: EL TIEMPO / Colombia

El galeón San José no debe ser intervenido

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El galeón San José no debe ser intervenido

Este fue el concepto entregado por la Universidad Nacional de Colombia (UN) a la Procuraduría General de la Nación sobre su tratamiento. Expertos de la UN le explican lo que debe saber acerca de la historia y la importancia de este patrimonio cultural subacuático de los colombianos.

Via: http://unperiodico.unal.edu.co

“Piedad para el galeón Señor San José”, a los siguientes correos electrónicos:

Presidencia de la República: contacto@presidencia.gov.co
Ministerio de Cultura: pqrsd@mincultura.gov.co
ICAHN: contactenos@icanh.gov.co
Procuraduría General de la Nación: funcionpublica@procuraduria.gov.co

Y con el uso de estos Hashtag:
#PiedadparaelGaleónSanJosé #Salvemosalgaleón

Grupo en Facebook:

https://www.facebook.com/groups/blasdelezo1689/

Conferencia sobre patrimonio cultural sumergido

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La Consejería Cultural de la Embajada de España y el Programa de Arqueología del Externado invitan a la charla: “Historias hechas de objetos y comunidades emocionales, el caso de España y el patrimonio sumergido”.

La charla se presenta en el marco de las actividades del Año Europeo del Patrimonio Cultural 2018 y el Mes del Patrimonio Cultural en Colombia.

La conferencia estará a cargo Manuel Lucena Giraldo, doctor en Historia de América e investigador científico del Instituto de Historia, Centro de Ciencias Humanas y Sociales en España.

El doctor Lucena tratará la relación de la historia con los objetos y las culturas, con especial énfasis en asuntos de historia global, desde un punto de vista europeo y de instituciones relevantes en la protección patrimonial y la arqueología submarina, teniendo como referencia el Galeón San José.

En el evento también participará el profesor José Luis Socarrás Pimienta, arqueólogo y director del programa de Arqueología de nuestra Casa de Estudios. Socarrás ha participado en diversos escenarios en la discusión pública sobre el patrimonio cultural sumergido a raíz de la promulgación y desarrollo de la Ley 1675 de 2013 o Ley de Patrimonio Sumergido de Colombia.

Por último, se abrirá un foro de discusión con el público, teniendo en cuenta el interés que genera el tema del Galeón San José entre académicos, público no especializado, medios de comunicación y agencias gubernamentales de países como Colombia, España, Panamá, Perú y Bolivia, entre otros.

El Año del Patrimonio Cultural Europeo 2018 en Bogotá, es una iniciativa de la Embajada de Italia en Colombia y la Universidad Javeriana.

La actividad es entrada libre con INSCRIPCIÓN PREVIA, seguir enlace…

Facultad de Estudios del Patrimonio Cultural
Teléfono: 341 99 00 Ext. 1607

El Galeón San José

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En conferencia sobre el galeón San José expuse la trama de expolio que se cierne sobre este patrimonio; al concluir, alguien me dijo: “Lo que usted afirma se asemeja más bien a la teoría de la conspiración”. Dicha teoría es un mito urbano, supone un discurso opuesto a una teoría oficial, declara que un hecho, o una serie de ellos, generalmente de orden político, social, histórico, religioso o económico, obedecen a la acción secreta de grupos poderosos; plantea la existencia de complots perfectos, universales, sin límites en tiempo y espacio; involucra múltiples participantes de todos los estratos y esferas.

Todo lo relacionado con en este contrato de Asociación Público Privada -APP- del galeón San José, está impregnado de ilegalidad, más parece un joint venture, donde personas o empresas con independencia jurídica actúan unidas con un mismo fin.

Ahora, para colmo, dice el director de la Agencia Nacional para la Defensa jurídica del Estado, que la ilícita APP del galeón San José, se firmará antes de fin de año, un contrato que, dada su naturaleza jurídica, no puede ser modificado y menos, con respecto a la remuneración.

Ahora, se agrega la violación del contexto arqueológico, como demostró la Universidad del Norte el 2 de diciembre de 2020, en su canal de YouTube, con la conferencia sobre patrimonio cultural sumergido, denominada: “Lo que nos cuentas las imágenes: una evaluación científica al galeón San José”, en la cual participó el reconocido arqueólogo subacuático mexicano, especialista en contextos de profundidad, doctor Rodrigo Pacheco Ruiz, Phd, quien se desempeña actualmente como investigador invitado en arqueología marítima en la Universidad de Southampton, en Inglaterra.

El arqueólogo realizó comparación entre las imágenes del hallazgo del galeón San José, publicadas por la Presidencia de la República el 5 de diciembre de 2015 y las que fueron publicadas hasta el 25 de abril de 2018, presuntamente tomadas entre el 17 de mayo y el 1 de junio de 2016. Demostrando que el contexto arqueológico del galeón San José estaba activo, es decir, había sido objeto de intrusión.

Intervenir el contexto arqueológico del galeón San José, durante la etapa de exploración, es un delito y que el mismo haya sido acompañado por las autoridades encargadas de sancionar esas tipologías, vergonzante.

Ver presentación del arqueólogo minuto 30:00 al 1:06; y superposición de imágenes, minuto 56:00 al 1:06. https://youtu.be/IYVl5kD65uY

Hoy diría que la realidad supera la ficción y que la leyenda urbana sobre la teoría de la conspiración palidece ante la trama espantosa que se cierne en Colombia sobre el galeón San José.

Por: FRANCISCO HERNANDO MUÑOZ ATUESTA
Fecha: 31 de diciembre de 2020 12:00 AM

Maritime Archaeology Consultants MAC revela más detalles del San José

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El 27 de noviembre de 2015 investigadores del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH); personal de la Armada Nacional de Colombia y de la Dirección General Marítima (DIMAR), hallaron en las profundidades de las costas cercanas a Cartagena de Indias los restos del galeón San José.

Maritime Archaeology Consultants AG es el único proponente para rescate del Galeón San José, hoy revelan un informe acerca de los derechos que tiene la firma suiza de extracción del galeón en Colombia, además desvela su carga de oro, plata y joyas.

Conozca la infografía del diario el País de Espala que revela detalles del Galeón San José:

Clic en la imagen para ver en grande

Continua leyendo el artículo en:

https://elpais.com/cultura/2019/09/19/actualidad/1568911855_433197.html

El reclamo indígena por el Galeón San José

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A finales de junio, una delegación de los Qhara Qhara, una de las 36 naciones indígenas de Bolivia, viajó hasta Bogotá para notificar al Estado colombiano de sus derechos sobre el tesoro colonial, ligado a las minas de Potosí.

Crece la discusión sobre la extracción de los restos del galeón San José y del millonario tesoro que cargaba cuando fue hundido frente a la costa de Cartagena, en 1708, por un barco inglés. Ya no se trata solo de los intereses de Colombia y España, que están enfrascados en una discusión por la potestad sobre el navío, hundido hace más de tres siglos, cuando la Corona española todavía tenía poder sobre sus colonias en América Latina.

Ahora ha surgido una reclamación indígena, concretamente del pueblo Qhara Qhara, una de las 36 naciones que conforman el Estado plurinacional de Bolivia, quienes aseguran que los recursos que están bajo el agua les pertenecen, pues fueron sus ancestros quienes los extrajeron de las minas de Potosí desde el siglo XVI. Un pedido que va más allá de lo anecdótico, pues, entre finales de junio y principios de julio, una comitiva de representantes viajó hasta Colombia para reunirse con el Ministerio de Cultura y explicar, de manera formal, sus aspiraciones.

Para entender esta reclamación es necesario comprender el contexto en el que se dio la extracción de los recursos, como el oro y la plata, que fueron a parar al galeón San José y cuyo destino era España, hasta que fue hundido el 8 de junio de 1708. En el siglo XVIII, el territorio americano (ya colonizado por el país europeo, que en esa época era una potencia mundial) estaba dividido en virreinatos. Entre esos, estaba el Virreinato de Perú, compuesto por lo que en la actualidad son Perú, Colombia, Panamá, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia.

Era en este último país, que en esa época recibía el nombre del Alto Perú, donde se encontraban las que fueron las minas de oro y plata más importantes de América. Se trata, en concreto, de las minas de Potosí, descubiertas a mediados del siglo XVI, que ayudaron a convertir al virreinato en una de las principales cajas de la Corona española. El periodista Nelson Fredy Padilla, en su libro El galeón San José y otros tesoros (sello Aguilar), explica: “Toneladas y toneladas de minerales preciosos sacados de las montañas de Potosí los llevaban por el océano Pacífico hasta Panamá y transportados a lomo de mulas hasta Portobelo, mar Caribe, desde donde el San José partió hacia Cartagena”.

Entonces, para extraer los minerales, la Corona española usó a los esclavos, incluyendo a negros traídos desde África e indígenas, cuyos pueblos habían sido conquistados con anterioridad. Y es en este punto donde el reclamo de los Qhara Qhara cobra sentido.

Padilla citó a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) sobre el alcance del reclamo al que hoy se suman los bolivianos: “Las monedas de oro y plata hundidas con el galeón en el fondo del mar Caribe deberían representar una oportunidad única para reflexionar sobre nuestra propia historia (…) debería recordarnos la invasión, el saqueo y el genocidio de pueblos y civilizaciones realizados por la Corona española en nombre de las santas Cruzadas para poder obtener tan codiciado tesoro”.

En ese sentido, el tata Senobio Fernández Ruiz, autoridad de Justicia Indígena Originaria de los Qhara Qhara, explicó a El Espectador que su reclamación es una reivindicación histórica, no solo por las muertes que causó la colonización (por ejemplo, de cada diez indígenas que trabajaban en Potosí apenas sobrevivían tres), sino por el irrespeto que significó que los españoles, extraños a su historia, llegaran a América para “profanar las tumbas de nuestros ancestros, quienes eran enterrados con todos sus honoríficos, pues el oro (el Sol) y la plata (la Luna) tenían un significado espiritual. En la época del inca, de nuestros ancestros, eso era sagrado y el rey ordenaba que profanaran las tumbas”.

Pero este pedido no es fruto del azar. Empezó el mismo 4 de diciembre de 2015, cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció el hallazgo de los restos del galeón San José. Mientras en Colombia empezaba la discusión sobre cómo se recuperaría, España intervenía para pedir que los hallazgos fueran llevados a su país y la empresa estadounidense Sea Search Armada terciaba en la pelea para reclamar parte del tesoro, los Qhara Qhara verificaban la procedencia de lo sumergido.

Para esto acudieron, con peritos suyos (como el tata Samuel Flórez, secretario permanente de Justicia Indígena Originaria y Campesinos, quien también viajó a Colombia) a los archivos históricos de su país. Así, desde 2016, recolectaron la información que consideraron necesaria para darle un sustento a su petición, insistiendo en que no se trata solo para su nación, sino también para todos los pueblos indígenas. “Estamos vivos y organizados, en ejercicio de nuestra identidad; por eso estamos pidiendo la devolución”. Ese fue el expediente que entregaron, de manera formal e insistiendo en que se trata de un reclamo diplomático, por ser ellos una nación con jurisdicción propia, al Ministerio de Cultura.

Más que el afán de que se les entreguen los recursos, su preocupación radica en que las aspiraciones de España prosperen, pues, en palabras del tata Senobio sería “ir en contra de nuestros ancestros, de nuestra historia”, puesto que, para ellos, el galeón más que representar riquezas significó “acabar con vidas humanas, humillación, desculturización de todo el continente americano, pueblos despojados de sus tierras y desaparecidos”.

Señalan su preexistencia como pueblos originarios, antes de la llegada de los españoles a América, por lo que se les debe reconocer su potestad sobre los recursos sumergidos en las costas del Caribe colombiano. Su esperanza es que, así Colombia declare los recursos que se encuentren sumergidos junto con el galeón San José como bienes patrimoniales, estos sirvan para que haya una reparación de “los pueblos que han sufrido en América”. Eso significa no darle prioridad a su valor mercantil.

En 2015, poco después de que el presidente Santos diera a conocer el hallazgo del San José, la ONIC recordó a los indígenas sacrificados en costas colombianas: “Lo importante acá no es determinar a quién le pertenece el tesoro en la actualidad, la cuestión fundamental debe ser ¿a quién le pertenecía el tesoro antes de ser hurtado por los españoles y bajo qué procedimiento lo obtuvieron?”.

Aunque la ONIC no emprendió acción formal, como sí lo hicieron los bolivianos, determinó que “los dueños históricos de las riquezas que se hundieron con el galeón son los pueblos originarios y naciones indígenas, dado que ellos fueron las víctimas de la barbarie de la invasión y el saqueo”, añadiendo que se hacía evidente la necesidad de que existieran “medidas pedagógicas y culturales (…) para concienciar sobre el trato discriminatorio que históricamente se les ha dado a los pueblos originarios”.

Lo que a nosotros nos interesa es que no se les dé un valor mercantilista, sino de lo que significa para nosotros, porque seguimos vivos. Si lo consideran patrimonio cultural de la humanidad, consideramos que hay que darle ese valor, no uno mercantil. Si eso va a ocurrir, entonces Colombia estaría poniéndose en el mismo nivel de España. A eso no nos oponemos”, afirmó el tata Senobio Fernández. La visita de los líderes Qhara Qhara no tuvo la repercusión mediática que sí tuvo la decisión del presidente Juan Manuel Santos de suspender la licitación de la empresa que tendrá la responsabilidad de rescatar la embarcación. Revisar los derechos indígenas, junto con la decisión sobre el contrato —que se le iba a adjudicar a la firma Maritime Archaeology Consultants Switzerland—, queda en manos del gobierno de Iván Duque.

Via El Espectador

Gobierno Santos pide no trabar el proceso de recuperación del Galeón San José

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El Gobierno Nacional le pidió al Tribunal Administrativo de Cundinamarca que no decrete medidas cautelares en el proceso que se adelanta para la Asociación Público Privada, para no trabar la recuperación del Galeón San José.

Al término del empalme del Ministerio de Cultura del actual Gobierno, con el entrante de Iván Duque, la ministra, Mariana Garcés, confirmó que se respondió a la demanda que fue aceptada por el Tribunal y que tiene en vilo el futuro del proceso.

Según explicó, “nos hemos opuesto a esa solicitud del accionante, diciéndole claramente que hemos cumplido la ley”.

El proceso de la APP ha seguido los lineamientos de la ley, la ley fue discutida en el Congreso de la República, fue demandada, fue declarada exequible por la Corte Constitucional y lo que nos corresponde a los funcionarios públicos es hacer cumplir la ley”, precisó.

Confirmó que el plazo de adjudicación se vence el 23 de julio y se obstaculizaría el proceso en el caso de que se dictaran estas medidas.

El Gobierno espera una respuesta del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, decretando o negando las medidas cautelares sobre el proceso de la APP antes del 17 de julio, aunque no descarta que se tome más tiempo dada la complejidad del caso.

Sobre el proceso el Ministerio aclaró que se está priorizando la recuperación del valor patrimonial y cultural del Galeón San José, por encima de cualquier interés económico sobre este tesoro hundido en el mar caribe colombiano.

Via Caracol Radio

Contrato APP Galeón San José será en 2018

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El galeón San José se adjudicará en elecciones presidenciales

Si terceros interesados se presentaran a competir con el originador, la adjudicación al ganador ocurriría en mayo, junio o julio de 2018, en las narices de un nuevo gobierno.

De acuerdo con la legislación colombiana de alianzas público privadas (APP), las entidades públicas deben registrar en el llamado Registro Único de APP (RUAPP) los proyectos que se encuentran en trámite, así como su progreso, y deben hacer constar, asimismo, los proyectos que han sido rechazados.

Hemos consultado ese RUAPP para buscar qué hay sobre el Galeón San José (GSJ), pero no localizamos nada con ese nombre; sin embargo, encontramos tres misteriosos proyectos relacionados con patrimonio subacuático, presentados ante el Ministerio de Cultura, y que podrían referirse al barco emblema de la flota española, hundido por los ingleses en junio de 1708 muy cerca de Cartagena de Indias.

El primero de los tres proyectos, sin autor conocido, fue radicado el 6 de octubre de 2014, y fue denominado “Operación Galeón Misterioso”. Buscaba ejecutar un proyecto de arqueología para el desarrollo de alguna de las cuatro actividades subacuáticas que permite la ley en esta materia: exploración, intervención, aprovechamiento económico y preservación (art 4, Ley 1675/12). El proyecto fue rechazado por el Ministerio, sin que se conozcan las razones de la decisión ni quienes fueron los damnificados.

El segundo es el denominado “Proyecto de arqueología subacuática”, radicado mes y medio después, el 24 de noviembre de 2014, que igualmente propuso el desarrollo de alguna de las varias actividades subacuáticas permitidas. Este proyecto, según el RUAPP, se encuentra en etapa de prefactibilidad. Tampoco tenemos idea de sus dueños.

Una tercera iniciativa radicada el 29 de enero de 2015, pretende también ejecutar un plan de arqueología subacuática denominado “Proyecto MAC”. Según el RUAPP, este proyecto se encontraría también en etapa de prefactibilidad, aunque hay indicios de que puede estar más avanzado.

Hablar del proceso contractual para el salvamento del GSJ resulta aventurado, pero hablar con certeza es imposible.

Esa incertidumbre se explica por el sigilo extremo del proceso: Si bien la Ley 1675/13 había establecido una reserva de la información relacionada con “la ubicación material de los elementos del Patrimonio Cultural Sumergido”, el Instituto de Antropología (ICANH), en una decisión que excedió sus funciones y arrojó un manto de dudas, resolvió poner bajo reserva general absolutamente toda la informacion y los documentos relacionados con patrimonio cultural sumergido (no sólo la ubicación material), privilegio de secreto que extendió a entidades públicas o privadas implicadas en la intervención de patrimonio sumergido (Res. 114/15).

Una norma administrativa concomitante (Decreto 1080/15) añadió que las imágenes de patrimonio sumergido “serán manejadas de manera restrictiva” por el ICANH y la Dimar.

Al margen de la arbitrariedad de esa reserva de información, se puede intentar especular sobre la evolución del proceso contractual para el rescate de la carga del GSJ tomando en cuenta las declaraciones de funcionarios, comenzando por las del presidente Juan Manuel Santos, ofrecidas el 5 de julio de 2017 en Cartagena.

Santos confirmó que el Gobierno recibió una propuesta de APP que busca,
sin recursos públicos, desarrollar un “proyecto científico” para la recuperación del GSJ.
Y aseguró que “se trata de un inversionista que se acoge a nuestras condiciones”

Santos confirmó que el Gobierno recibió una propuesta de APP que busca, sin recursos públicos, desarrollar un “proyecto científico” para la recuperación del GSJ. Y aseguró que “se trata de un inversionista que se acoge a nuestras condiciones”. (Tomado del Ministerio de Cultura, ver).

Sea Search Armada
Jack Harbeston, the managing director of the salvage firm Sea Search Armada, shows the location of the Spanish galleon San Jose as he poses for a portrait, Thursday, May 24, 2007 at his house in Bellevue, Wash. Sea Search Armada has been involved in a 20-year legal battle against Colombia’s government, over claims to the Spanish galleon San Jose’s loot, that has been lying on the ocean floor off Colombia for three centuries. (AP Photo/Andrei Pungovschi) Galeón San José

El 14 de julio siguiente, en el auditorio del Museo Naval en Cartagena, se llevó a cabo una audiencia pública en la que se presentarían los términos de la misteriosa APP, cosa que no ocurrió, como tampoco se conocieron los datos de su originador, lo que rápidamente se interpretó como una constancia vacía y una pantomima para dejar en el ambiente una idea de publicidad.

A continuación, el 20 de julio, la ministra de Cultura dio a conocer que en la semana que seguía se emitiría “la aprobación de la APP […] y será radicada en el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional”, de lo que se desprende que uno de los proyectos que venían en prefactibilidad avanzó a factibilidad en fecha desconocida (y sin que la novedad hubiera sido registrada en el RUAPP), lo que implica que el Gobierno tienen ya una oferta preferida, y que ahora lo que falta, según el esquema de APP, es el aval fiscal del MinHacienda y del DNP.

Ese aval fiscal podría darse en nuestras cuentas de septiembre a diciembre de 2017, dependiendo de la prisa que quiera imprimir este Gobierno para adjudicarlo antes de irse.

Pero la cosa no va a estar fácil, porque el aval fiscal es sólo un hito del camino. La Ministra, en sus declaraciones del 20 de julio, también dijo que “se publicará la información para recibir ofertas adicionales o diferentes a las que ya se recibieron”.

Para recibir esas ofertas, resulta necesario levantar la confidencialidad del proceso, de modo que los competidores del originador puedan conocerlo y de modo que estén en condiciones de presentar sus ofertas. Y esa confidencialidad en definitiva se debería levantar cuando se tenga el aval fiscal, que, como se dijo atrás, ocurrirá entre septiembre y diciembre próximos.

Pero luego de eso, vendría un trámite en el Consejo de Ministros, así como la publicación de la iniciativa privada, los estudios, la minuta del contrato que se pretende suscribir con el originador, sus anexos, el pliego de condiciones, etc., que, si no hubiera manifestación de terceros interesados en ofertar, se suscribiría de inmediato. En el mejor de los casos, la adjudicación en estas condiciones debería estar ocurriendo en marzo de 2018 en plenas elecciones parlamentarias.

Pero: ¿Qué pasaría si terceros interesados se presentaran a competir con el originador? Si así fuera -y se escuchan rumores de empresas que vienen preparándose para ello-, la adjudicación al ganador no ocurriría en marzo, sino en mayo, junio o julio de 2018, durante las elecciones presidenciales, en las narices de un nuevo gobierno.

La anterior es, pues, nuestra teoría del cronograma contractual secreto para adjudicar el rescate del GSJ. El originador podría ser tanto “Proyecto MAC” como “Proyecto de arqueología subacuática”. Y alguno de estos proyectos está relacionado con Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), que aparecieron de la nada apoyando el rescate y de la que se dijo hace unos días que eran los verdaderos “descubridores” del GSJ, a despecho del Gobierno que afirmó haberlo encontrado con apoyo de la Armada en noviembre de 2015, y a despecho de Sea Search Armada (Glocca Morra) que denunció el hallazgo en 1982, y que tiene a su favor ni más ni menos que una sentencia de la Corte Suprema de Justicia.

P. D. Otros líos se podrán abordar en futuras columnas. Por ejemplo: ¿Podrá el Gobierno adjudicar una APP cuyo objeto consista en un hallazgo denunciado ya, y remunerada con un porcentaje de la carga, cuando el tesoro denunciado tiene dueño?

Via: Las 2 orillas

Gobierno entrega informe sobre Galeón San José a comisión de Iván Duque

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La ministra de Cultura, Mariana Garcés, el director jurídico del Ministerio de Cultura, Juan Manuel Vargas, y el director del Icanh, Ernesto Montenegro, presentaron a la comisión de empalme del nuevo gobierno los detalles de las acciones desarrolladas sobre el rescate del galeón San José.

Fue una explicación clara, sustentada, y entregamos cada uno de los documentos que la respaldan. El comité de empalme quedó tranquilo sobre el tema’, dijo la ministra de Cultura, Mariana Garcés, durante su declaración en la Casa de Nariño.

En efecto, los detalles fueron expuestos de manera minuciosa. Se partió de la importancia de la Ley 1675 de 2013 de Patrimonio Cultural Sumergido, aprobada por el Congreso de la República en 2013. Esta normativa establece las condiciones para proteger, viabilizar y recuperar el Patrimonio Cultural Sumergido, así como ejercer soberanía y generar conocimiento científico sobre el mismo.

Con respecto a la recuperación del San José, el director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Montenegro, declaró: ‘El proceso de exploración, intervención y recuperación en cualquier caso se debe priorizar lo cultural frente a cualquier tema económico y así está planteada la APP que se viene adelantando’.

El proceso

En diciembre de 2015, el Gobierno Nacional anunció que después de 307 años de búsqueda, un grupo de científicos y arqueólogos subacuáticos hicieron el más grande hallazgo submarino de la humanidad: el galeón San José, uno de los últimos galeones del siglo XVII, hundido en aguas colombianas.

Posteriormente, luego de analizar las ventajas para el país y sobre todo, ceñidos a Ley de Patrimonio Sumergido, el Presidente Juan Manuel Santos informó en 2017 que el proceso de rescate del San José se realizaría por medio de una Asociación Público Privada, APP, sin desembolso de recursos públicos.

El Ministerio de Cultura consideró viable la iniciativa, en la medida en que correspondía a los intereses del Estado, y contemplaba un objetivo que el Ministerio no podía realizar con sus propios recursos. Lo anterior, sumado a que el originador era el único poseedor de una investigación histórica, metodológica y cartográfica que permitía realizar la exploración.

Maritime Archaeology Consultins SwitzerlandAG (MACS) es la empresa que elaboró la propuesta inicial de este proyecto y que, en términos de la Ley de APP colombiana, Ley 1508 de 2012, se denomina el originador. Durante casi dos años, esta propuesta fue ajustada entre el originador y el Gobierno Nacional para que cumpliera con las exigencias de Colombia.

Con base en lo anterior se construyó un pliego de condiciones que se encuentra publicado en la plataforma de contratación pública SECOP 1 y cumple plenamente con las especificaciones técnicas, científicas, tecnológicas y financieras exigidas, al igual que el equipo multidisciplinario con alta experiencia requerido para las etapas posteriores.

Eso garantiza que sin importar quién desarrolle el proyecto, lo haga con las altas especificaciones científicas y técnicas exigidas en la convocatoria. El desarrollo del proyecto no conlleva ningún riesgo ni disposición de recursos por parte del Gobierno Nacional.

Objeto de la APP

La APP tiene por objeto “la intervención, preservación divulgación y aprovechamiento económico de los bienes que se encuentran en el polígono autorizado en el mar Caribe, así como el diseño, construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura pública asociada, la cual se compone de un laboratorio para la conservación de materiales y un museo que permita la divulgación y apropiación del patrimonio cultural de la Nación”.

El costo del proyecto es de $197.727 millones, que debe aportar en su totalidad el privado. Este monto corresponde al objeto del proyecto, que contempla la intervención, preservación, aprovechamiento económico y divulgación del hallazgo; así como el diseño, construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura pública asociada (laboratorio y museo).

La convocatoria contiene más de 600 folios, que fueron publicados el 23 de marzo de 2018, con fecha de cierre el 24 de abril. Con el fin de ampliar las posibilidades de participación el Ministerio de Cultura prorrogó el cierre en tres oportunidades, inicialmente para el 25 de mayo, luego para el 15 de junio y después hasta el 23 de este mes.

Concepción integral

Bajo el esquema de APP se garantiza que el proyecto tenga una concepción integral (exploración – intervención – preservación – divulgación). Además se garantiza que el privado desarrolle la infraestructura necesaria para implementar todas las fases del proyecto (con su operación y mantenimiento), así como la prestación de servicios culturales, promoviendo los objetivos de la política estatal en la materia.

El proyecto plantea el registro del yacimiento y la totalidad de las piezas que lo componen antes de realizar la excavación. En este orden de ideas, las piezas serán fotografiadas y registradas por robots con un serial único, antes de que salgan a la superficie.

Ningún bien que sea considerado como parte del patrimonio cultural de la Nación por parte del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, será entregado al concesionario como parte de la retribución. Para ello la Ley 1675 de 2013 establece los criterios que deberá aplicar el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural con el fin de garantizar que todos los bienes que cumplan con los mismos, sean declarados patrimoniales.

Ayer se conoció que el nuevo presidente de Colombia Iván Duque aseguró que buscará soluciones

Situación del galeón San José parece cambiar de rumbo

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El profesor Antonio José Rengifo, director del Centro de Pensamiento en Mares y Océanos, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), afirma que “se ha expresado una visión más amplia del problema que no solo se limita al rescate de un tesoro, parte del cual sería entregado a una compañía privada, y que corresponde en cambio a una forma más acorde con la trascendencia cultural, arqueológica e histórica reconocida a ese naufragio en el mundo”.

Según el docente, el hecho de que los presidentes de Colombia y España coincidan en la necesidad de abrir un diálogo intercultural pensando en el interés de la humanidad tiene un significado muy positivo, puesto que abre un compás de espera que beneficiará la investigación académica y científica, para luego concentrarse en aquellos aspectos más complejos que separan a unos y otros.

El nuevo capítulo que parece abrirse en la historia del naufragio también es un reconocimiento a la postura que han adoptado las distintas academias colombianas, en el sentido de pedir que se reconozca una mayor participación de las universidades y comunidades científicas en el proceso de rescate, con el fin de dilucidar aspectos relacionados con la importancia mundial del naufragio.

Abrir estos espacios a la investigación científica en la que participen académicos e investigadores de distintos países elimina las posibles controversias judiciales y ofrece la posibilidad de resolver estas diferencias en el futuro”, precisó el profesor Rengifo.

Además señaló que las recientes declaraciones del presidente Duque son adecuadas porque nada de lo que se haga hacia el futuro podrá afectar los intereses de Colombia o los de España, en la medida en que académicos del país ibérico también tendrán la posibilidad de formar parte de las investigaciones científicas.

Compás de espera

Aunque los pronunciamientos de los jefes de Estado de España y Colombia harían prever la suspensión indefinida de un eventual rescate, el profesor Rengifo manifestó que las distintas academias estarán prestas a brindar todo su apoyo a aquellas decisiones que beneficien las actividades científicas y de investigación.

Lo que no podíamos hacer era apoyar el proceso de rescate que se venía adelantando, en la medida en que iba contra estas actividades esenciales para cualquier institución académica y universitaria”, puntualizó.

Para el docente, en la medida en que no se ha declarado ningún tipo de derecho en favor de una empresa o de una persona natural o jurídica, el Gobierno cuenta con todas las facultades para suspender la alianza público-privada (APP), a partir de la cual se tenía previsto financiar todo el rescate a cambio de cerca del 50 % del valor estimado del total del naufragio.

Si bien desconozco lo que pueda ocurrir el 10 de octubre, porque el hermetismo y la reserva son muy grandes, existe una alta probabilidad de que el conjunto del proceso termine replanteándose, porque como se ha indicado en instancias internacionales, lo que se pretendía hacer con el galeón San José constituía un crimen arqueológico”, subrayó.

Para el director del Centro de Pensamiento, la nueva ruta que se ha abierto deberá garantizar un proceso más amplio y participativo, que favorezca las discusiones académicas como el foro que se tiene previsto realizar los próximos 4 y 5 de octubre en la Hemeroteca Nacional de la U.N., con participación de las facultades de Derecho, Ciencias Humanas, Ciencias y Ciencias Económicas de la U.N., de otras universidades, y de la Veeduría sobre Patrimonio Cultural.

(Por: fin/JCMG/dmh/LOF)
N.° 173 Via: agenciadenoticias.unal.edu.co


Esta mañana en cadena radial Caracol Radio de Colombia, el presidente electo Iván Duque volvió a referirse en entrevista respecto al tema del Galeón San José.

Según entrevista Iván Duque cree que la discusión del proceso de extracción del San José hay que elevarla y también piensa en cómo poder sacar el mayor provecho para el bien cultural de la humanidad, agregó que dicho debe estar en Colombia y se debe compartir con el mundo.

Video de la entrevista: