Noticias

Inicio Noticias
Noticias del Galeón San José

Agencia de Defensa Jurídica del Estado: hay una amenaza real y latente que enfrenta el país, una amenaza jurídica

0
Sea Search Armada
Jack Harbeston, the managing director of the salvage firm Sea Search Armada, shows the location of the Spanish galleon San Jose as he poses for a portrait, Thursday, May 24, 2007 at his house in Bellevue, Wash. Sea Search Armada has been involved in a 20-year legal battle against Colombia's government, over claims to the Spanish galleon San Jose's loot, that has been lying on the ocean floor off Colombia for three centuries. (AP Photo/Andrei Pungovschi)

Inició litigio con Sea Search Armada por derechos patrimoniales de Galeón San José

La directora general de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado sostuvo que, hay una amenaza real y latente que enfrenta el país, una amenaza jurídica.

Desde Cartagena, la directora general de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, Paula Robledo Silva, anunció que, el litigio arbitral con Sea Search Armada por los derechos patrimoniales del Galeón San José acaba de iniciar formalmente.

La funcionaria del Gobierno Nacional aseguró que hay una amenaza real y latente que enfrenta el país, una amenaza jurídica.

“El camino de la defensa de nuestro Galeón San José no será un camino fácil y desde el punto de vista jurídico tampoco lo será, porque el riesgo jurídico proviene de un viejo conocido nuestro Sea Search Armada esta vez con un reclamo de USD $10.000 millones, correspondiente a lo que ellos llaman el 50% del tesoro del Galeón San José”, expresó Paula Robledo Silva.

Añadió, “hago hincapié, ellos llaman porque no es el tesoro del Galeón San José, es nuestro patrimonio cultural; hemos repelido las amenazas y los reclamos de estos caza tesoros en las Cortes del Distrito de Washington, incluso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

“Ahora nos corresponde defender nuestro patrimonio cultural en el contexto de un complejo arbitraje de inversión, iniciado en el marco del tratado de promoción comercial entre Colombia y Estados Unidos”, indicó Robledo Silva.

El 19 de diciembre del año 2022 Colombia recibió una notificación de arbitraje presentada por Sea Search Armada, alegando ser la presunta receptora de derechos tras el presunto descubrimiento del Galeón San José en el año 1982 y el también presunto reconocimiento de un 50% de aquellos elementos del Galeón.

La Agencia Nacional Jurídica del Estado desarrolló una estrategia jurídica tendiente a eliminar la amenaza, solicitó al tribunal el rechazo de la demanda de Sea Search Armada, exponiendo su frivolidad, con el fin de que el tribunal la rechazara sin estudiar el mérito y su contenido.

“La Agencia conocía las dificultades de que una estrategia jurídica tan agresiva prosperara, no podíamos dejar de hacerlo porque teníamos el deber de generar todas las estrategias jurídicas posibles para defender nuestro patrimonio cultura (…) el proceso como tal, el proceso arbitral donde se reclaman los derechos patrimoniales por parte de Sea Search Armada ha empezado apenas con esta decisión del tribunal”, sostuvo la directora general de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado.

Puntualizó, “esto nos genera una alerta que como Estado tenemos que atender de manera coordinada el sector cultura, el sector justicia, el sector defensa y todos los que hacemos parte de esa mesa de trabajo de la defensa de nuestro patrimonio cultural”.

“No hemos perdido nada, el estado colombiano no ha perdido nada y Sea Search Armada no se ha fortalecido en lo más mino, simplemente agotamos una etapa inicial de todo proceso arbitral”, enfatizó la directora Paula Robledo Silva.

Paula Robledo Silva le hizo saber al país que asume el compromiso de defender el patrimonio y el Galeón con nuevos y mejores argumentos jurídicos, con estrategias diseñadas de manera más coordinada entre todas las entidades responsables de atender este proyecto y con un liderazgo verdaderamente asertivo.

Via Wradio Colombia

Colombia busca repatriar tesoro en España

0
Tesoro Quimbaya
Tesoro Quimbaya

El presidente de la República, Carlos Holguín Mallarino, donó a la reina de España, María Cristina Hasburgo, las piezas de oro.

Corte cita a audiencia para buscar repatriación desde España del tesoro Quimbaya.

Son 122 piezas invaluables de oro que pertenecen a Colombia
Son 123 piezas invaluables de oro que pertenecen a Colombia

La Corte Constitucional citó para el próximo 28 de enero a una audiencia pública a las autoridades colombianas, españolas y de la Unesco, con el fin de buscar la repatriación del tesoro Quimbaya, donado a España en 1892.

El alto tribunal busca la devolución de 122 piezas invaluables de oro que fueron donadas a España hace 123 años, cuando en 1893, el Presidente de la República, Carlos Holguín Mallarino, donó a la reina de España, María Cristina Hasburgo, las piezas de oro pertenecientes al tesoro Quimbaya.

En la Corte Constitucional el caso es adelantado por el magistrado Alberto Rojas Ríos y para la diligencia están invitados 30 representantes de las autoridades colombianas, españolas y de la Unesco, quienes acudirán al llamado del alto tribunal para debatir este litigio.

En la diligencia se espera contar con la presencia de los directores del Museo Nacional, el Museo del Oro, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia; igualmente, se espera la asistencia de la representante del Museo de América de Madrid, en donde actualmente se encuentra en exhibición esta obra.

¿Cómo es el Tesoro de los Quimbayas?

El Tesoro de los Quimbayas es un tesoro arqueológico de oro de 123 piezas de los quimbayas de Colombia, del siglo II d.C.. Está compuesto por estatuillas de oro y algunas piezas de cerámica.

Fue desenterrado por un grupo de ladrones de tumbas cerca de la localidad de Filandia, en la región de Quindío, en el año 1890. Fue donado por el Gobierno de Colombia a la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena por la ayuda prestada en un conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela. Las piezas llegaron a España en 1892 y fueron expuestas en Sevilla con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América. Posteriormente, fueron guardadas en el Banco de España. Hoy se expone en el Museo de América de Madrid.

La validez, oportunidad, sensatez y consecuencias para el patrimonio cultural de Colombia de la transferencia de 123 piezas del Tesoro de los Quimbayas o Colección Quimbaya a España en 1893 “obsequiadas” por el Gobierno colombiano de Carlos Holguín Mallarino después de haber sido enviadas a Madrid con el objeto de ser exhibidas durante las celebraciones del IV Centenario del Descubrimiento de América, ha sido cuestionada en Colombia por personajes ilustres como el poeta Rafael Pombo, el escritor Germán Arciniégas, académicos como el profesor Pablo Gamboa Hinestrosa, ex decano de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, las Academias de Historia de Colombia, en particular la Academia de Historia del Quindío, actual departamento o provincia de Colombia donde tuvo asentamiento la etnia de los quimbayas, donde está el origen artístico y cultural de la colección y donde fueron halladas las piezas arqueológicas a finales del siglo XIX, consideradas por expertos como de la más alta calidad artística de la orfebrería precolombina. Esa transferencia de bienes culturales ha sido cuestionada también por reconocidos antropólogos, arqueólogos, escritores, historiadores, artistas, periodistas y gentes de la cultura y las artes.

En 2007, una acción legal fue promovida e instaurada por un colectivo de abogados, historiadores, antropólogos y gentes de la cultura, solicitando de la justicia colombiana la anulación de la transferencia de la colección quimbaya a España, sustentando violaciones graves a disposiciones de la Constitución Política colombiana de entonces, que se mantienen vigentes en la actual Constitución Política, en las cuales incurrió el solícito gobierno “donante” de Colombia, a saber, no haber obtenido autorización del Congreso para obsequiar bienes nacionales, como lo eran las piezas integrantes de la colección, adquiridas con dineros del presupuesto del Estado colombiano y que, en el evento de que se hubiese producido tal autorización por parte del Congreso de entonces – algo que, se repite, nunca existió –, el entonces presidente de Colombia, Carlos Holguín Mallarino, debió promover la celebración de un tratado o convenio internacional, a ser tramitado ante el mismo Congreso de Colombia, para ser suscrito entre Colombia y el Reino de España, potencia extranjera que recibiría el fabuloso e inusual “obsequio”, tratado que tampoco existió, lo cual confirma que la actuación del presidente colombiano Carlos Holguín Mallarino además de inconsulta, fue personal y unilateral.

Una decisión declarando la ilegalidad (inconstitucionalidad) de la transferencia de la Colección Quimbaya a España fue proferida por un juez administrativo del sistema judicial colombiano. La decisión final de ese proceso judicial está en manos de la Corte Constitucional de Colombia, que podría dar impulso o simplemente dejar abiertos los espacios para la solicitud y trámite internacional de la restitución de las 123 piezas arqueológicas de la Colección Quimbaya a Colombia.

La Colección Quimbaya ha pasado así a engrosar la lista de casos relevantes de restitución de bienes culturales de Estado a Estado, entre los cuales se encuentran la restitución de los frisos del Partenón, también conocidos como “los Mármoles de Elgin”, de Reino Unido a Grecia y del Busto de Nefertiti de Alemania a Egipto. Otras formas de restitución de bienes culturales tienen lugar de Estado a particulares, como el caso de la pintura de Adele Bloch-Bauer, “La Dama de Oro”, obra de Gustave Klimt, restituida por las autoridades culturales del gobierno de Viena a una familia judía estadounidense, más de medio siglo después de haber sido expoliada por oficiales nazis durante la anexión de Austria. Miles de obras de arte, expoliadas de museos y de colecciones particulares por órdenes de Adolf Hitler antes y durante la Segunda Guerra Mundial, son hoy objeto de búsqueda y de procesos de restitución cultural por todo el mundo, principalmente en países de Europa.

Carta abierta al Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia

0

Más allá y más acá del Galeón San José

-Carta abierta al Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia-

Colombia, 12 de diciembre de 2023

Respetado señor Ministro, Juan David Correa,

El propósito que nos anima en esta ocasión es contribuir a una comprensión integral, por parte del gobierno, los funcionarios del Estado y la opinión pública, de lo que se encuentra en juego al tomar decisiones acerca del tratamiento del yacimiento arqueológico correspondiente a los vestigios del Galeón San José, que es una parte sumamente significativa, pero de ninguna manera aislada, del patrimonio arqueológico y cultural sumergido de la Nación.

En días recientes se han reproducido en diferentes medios de prensa, sobre todo extranjeros, entrevistas concedidas por usted en donde se indican varios asuntos que resultan por lo menos preocupantes: 1) que es el propósito del actual gobierno avanzar prontamente en la extracción del Galeón San José ; 2) que para tal efecto, se establecerá una alianza público-privada; 3) que, previamente, se realizarán intervenciones del yacimiento, para extraer muestras de evidencias arqueológicas que permitan diseñar el cronograma preciso de tal extracción; y 4) que las “voces críticas” sobre el particular se escucharán en un evento a organizar en Cartagena durante el próximo mes de enero. Cada uno de estos asuntos amerita ser tratado con cierto detenimiento.

1. La extracción de los elementos que componen el contexto arqueológico del Galeón San José aparece en sus declaraciones, y en otras efectuadas antes y de manera reiterada por el señor presidente Gustavo Petro, como un imperativo, es decir, como algo que es un mandato de obligatorio cumplimiento. Tal rumbo, desconoce o desprecia de entrada las advertencias efectuadas por voces expertas que desde hace por lo menos 13 años han recomendado considerar, en primer lugar, acciones de preservación in situ, antes de explorar cualquier alternativa de extracción (1).

No es impedimento que Colombia no sea miembro de la Convención de la Unesco sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, para que se tengan en cuenta, dentro del rigor científico que siempre debería acompañar las decisiones en la materia, los argumentos que subyacen a la recomendación de dar prioridad a la conservación y gestión in situ como premisa para la protección y salvaguarda de este patrimonio (2). Adicionalmente, hay que advertir que no se han generado las condiciones necesarias para dar adecuado tratamiento a lo que eventualmente se extraiga, entre ellas, la existencia de un laboratorio de conservación idóneo para la preservación de muestras y bienes del patrimonio cultural sumergido. En general, y aparte de la falta de rigor científico que expresa bien el imperativo de “sacar” los restos del Galeón, el afán extractivista resulta inconsistente con el énfasis dado en este gobierno a la conservación y protección de los bienes comunes de la Nación, de los cuales el patrimonio cultural sumergido es parte integrante y muy importante.

2. El establecimiento de una alianza público-privada para materializar la extracción de los bienes que hacen parte del contexto arqueológico del Galeón San José resulta sumamente inconveniente para la protección y mejor conocimiento del patrimonio cultural sumergido del País. Con la figura jurídica y administrativa de la asociación público-privada, propia del desarrollo de infraestructuras viales por concesión, pretende tratarse un asunto absolutamente diferente, como es el de la investigación, conservación, preservación y gestión del patrimonio cultural de la Nación. También se convalidan las inconsistencias jurídicas de la Ley 1675 sobre Patrimonio Cultural Sumergido, algunas de ellas advertidas ya por la Corte Constitucional en fallos sobre inexequibilidad de sus articulados (3), y se revive un procedimiento ideado durante el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos (2010-2018), para la extracción del pecio del San José, con intereses fundados en las ganancias económicas de empresas cazatesoros (4). La inconveniencia y los riesgos asociados a la suscripción de tal alianza fueron calculados incluso durante el Gobierno del expresidente Iván Duque (2018-2022), tan amigo de aplicar esquemas de negocios privados a los procesos culturales, bajo la figura de las “economías naranjas”. Como se sabe, durante ese gobierno se suspendió el proceso de establecimiento de la asociación público-privada con la firma extranjera de cazatesoros Maritime Archaeology Consultants, y contando con el concepto del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, en 2020 se declaró el contexto arqueológico del Galeón San José como Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional. Teniendo en cuenta lo anterior, así como el mandato constitucional que define los bienes que integran el patrimonio arqueológico como pertenecientes a la Nación, inalienables, inembargables e imprescriptibles, surge la pregunta: ¿cuál será ahora el negocio de los privados? En general, las consecuencias negativas de revivir ahora la mencionada alianza público-privada son varias: a) puede anteponer esquemas económicos propios de los negocios privados al tratamiento de los bienes comunes que pertenecientes al patrimonio cultural de la Nación; b) desconoce las capacidades nacionales en materia de investigación, protección, conservación y gestión del patrimonio cultural de la Nación, las desestimula y puede erosionarlas, partiendo siempre del pobre argumento de que somos un país pobre y atrasado económica, científica y tecnológicamente; y c) profundiza los riesgos de demandas en curso o por venir, adelantadas por empresas cazatesoros que afincan sus especulaciones financieras en el “tesoro” del Galeón San José, haciendo aún más difícil e incierto el trabajo de Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado.

3. Cualquier intervención previa del contexto arqueológico del Galeón San José, como la que se planea efectuar, según sus declaraciones, durante el próximo mes de marzo, debe contar con un Plan de Manejo Arqueológico previamente formulado y aprobado por el Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, mediando una evaluación estrictamente científica del mismo. El que dicha autorización esté en manos de entidades del Estado, no las exime de cumplir con los procedimientos legales que aplican en el país para cualquier intervención de bienes de interés cultural del ámbito nacional y del patrimonio arqueológico. Antes bien, deben dar ejemplo de legalidad, y hacer público dicho Plan, antes de cualquier intervención, incluyendo, como establece la normativa, la exposición científicamente argumentada acerca de la necesidad de tal intervención, los procedimientos detallados de la misma, y las medidas de manejo de los bienes del patrimonio arqueológico a que haya lugar.

4. Como ya habrá notado, en esta ocasión, como en otras, las llamadas “voces críticas” se han anticipado, advirtiendo acerca de la inconveniencia de los puntos 1, 2 y 3 aquí tratados. Voces que son diversas y que desde hace por lo menos trece años han estado advirtiendo, con argumentos técnicos, científicos, legales y éticos, lo inapropiado e inconveniente del rumbo que sucesivos gobiernos han venido dando a la protección y gestión del patrimonio cultural sumergido y en específico al yacimiento del pecio del Galeón San José. El posicionamiento crítico de estas voces ha estado acompañado de un espíritu propositivo, como se ha hecho visible en los llamados de la Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido-RUPCS, a la formulación de una Política de Estado en la materia, que reconozca procesos culturales y evite, precisamente, que cada gobierno trate el asunto de manera improvisada, mal informada y atendiendo a intereses de particulares. Igualmente, ha propuesto la construcción de una iniciativa de investigación, preservación, divulgación y valoración de dicho patrimonio, liderada por el país y sus instituciones científicas, con el concurso activo de las universidades y centros de investigación con capacidades en esas materias, y el acompañamiento internacional de entidades académicas y culturales de reconocida trayectoria. Pero en la gran mayoría de las ocasiones que hemos manifestado nuestro concepto y propuestas, valga decir, en varias de ellas durante el presente gobierno, no se ha generado una dinámica de diálogo que pueda considerarse como un debate. Entonces, escuchar las “voces críticas” puede resultar en un gesto diplomático que sólo sirve al propósito de validar decisiones gubernamentales ya establecidas de antemano. En su lugar, cuando se escuchan los argumentos y se dialoga acerca de los mismos, pueden tomarse decisiones mejor informadas, consecuentes con los intereses públicos, y no simplemente con el cumplimiento de imperativos.

Señor Ministro, en una de sus declaraciones más recientes, publicada en el diario El Tiempo (5), introducía el asunto del Galeón San José diciendo “Este es un tema que no terminamos de entender en la dimensión histórica que tiene, porque llevamos 40 años en esta discusión”. Si dimensiona bien la importancia del tema que le ha encomendado sacar adelante el señor presidente de la República, reconocerá que las decisiones que se tomen ahora en relación con el caso Galeón San José tendrán repercusiones más allá: sobre el patrimonio arqueológico en general y sobre procesos culturales de largo aliento. Preguntamos: ¿se sumarán dichas decisiones a la larga historia de intenciones por expoliar los contenidos del patrimonio arqueológico en agua y en tierra, así como a los intereses por reabrir la puerta a quienes han valorado dicho patrimonio como una mercancía y objeto de negocios? ¿O se sumarán, como es nuestra esperanza, al tratamiento del patrimonio arqueológico como parte de los bienes comunes de la Nación, en perspectiva de garantizar los derechos culturales de la ciudadanía, y al necesario fortalecimiento de un régimen jurídico de protección que, después de décadas de grandes esfuerzos, quedó consignado en la Constitución política?

Pero es también justo advertir que hay que ser sensibles a un más acá, en el sentido de que las decisiones que se tomen sobre el caso del Galeón y en general sobre el patrimonio arqueológico subacuático, deben tomar el pulso, consultar e informar, en primera instancia, al país. Sus últimas declaraciones, efectuadas inicialmente en medios de prensa internacionales, y sólo luego, en medios nacionales, resultan sintomáticas acerca de la actitud con la cual, durante las últimas décadas, las decisiones sobre el galeón San José se toman a puerta cerrada, con el concurso de actores internacionales y, bajo el argumento de que se trata de un asunto de secreto de Estado, no se informa suficientemente a los públicos del país. Adicionalmente, esta actitud, sumada al propósito de revivir la figura de la alianza público-privada, da a entender que no se confía en las capacidades nacionales en materia de ciencia y tecnología aplicables a la protección y gestión del patrimonio cultural sumergido, poniendo en manos de iniciativas privadas con un interés esencialmente económico, la extracción de los bienes que lo integran. Las iniciativas de apoyo internacional son bienvenidas, siempre y cuando sean de estricta cooperación científica, tecnológica y cultural, y con un liderazgo claro del Estado colombiano sobre las intervenciones del patrimonio cultural sumergido presente en las aguas de Colombia. Estamos seguros de que una iniciativa claramente liderada por el Estado colombiano, sus universidades y centros de investigación, apoyada firmemente en una Política pública sobre patrimonio cultural sumergido y con la cooperación internacional, puede movilizar los recursos suficientes sin necesidad tener que comprometer altas sumas de recursos públicos y la integridad de los bienes culturales en esquemas de negocio como las denominadas alianzas público-privadas.

Agradeciendo de antemano su atención a lo expresado en esta carta abierta, ponemos nuevamente a su disposición nuestras capacidades para que, en una escucha auténtica se pueda avanzar en diálogos conducentes a consolidar iniciativas que hagan honor a los preceptos de la Constitución política de la República de Colombia: la responsabilidad conjunta del Estado y las personas en la protección de “las riquezas culturales de la Nación” (artículo 8); el deber estatal de promover y fomentar el acceso de la ciudadanía a la cultura, el desarrollo de la investigación y la difusión de los valores culturales de la Nación (artículo 70); el patrimonio cultural de la Nación “está bajo la protección del Estado”; y expresamente, que “el patrimonio arqueológico y otros bienes culturales que conforman la identidad nacional, pertenecen a la Nación y son inalienables, inembargables e imprescriptibles” (artículo 72; ver también artículo 63).

NOTAS A PIE DE PÁGINA

1. Tempranamente, desde 2010, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) emitió un concepto técnico sobre los aspectos del proyecto de ley 1675 que corrían el riesgo de ser inconstitucionales y podían dificultar la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales. En los años siguientes, se generaron críticas y propuestas alternativas efectuadas por exdirectores(as) del ICANH, la Sociedad Colombiana de Arqueología, y grupos organizados de profesionales en arqueología y estudiantes de varias universidades públicas y privadas. También se manifestaron de manera crítica los presidentes del Congreso Mundial de Arqueología y la Sociedad Americana de Arqueología. De igual modo, se hicieron advertencias por parte de la Procuraduría General de la Nación, preocupada por la vulneración de los derechos constitucionales por cuenta de la ley y la licitación de la alianza público-privada, y la Dirección de Patrimonio de la Unesco se manifestó indicando que el proyecto de ley iba en contravía de las normas establecidas por ese organismo para la protección del patrimonio cultural sumergido, lo que propiciaría, además, el negocio de los cazatesoros, lo cual fue reiterado por el Consejo Consultivo Científico y Técnico de esa entidad. Más recientemente, se conformó la Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido-RUPCS, que desde 2018 se ha pronunciado públicamente en contra de la mercantilización del patrimonio arqueológico subacuático, y ha efectuado propuestas para el diseño de una Política de Estado en la materia. Ver los comunicados de la RUPCS en: https://opca.uniandes.edu.co/red-universitaria-de-patrimonio-cultural-sumergido/

2. Ver, en especial, el Anexo 1, sobre “Normas relativas a las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático”, que acompaña el texto de la Convención en: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000126065_spa

3. Corte Constitucional de Colombia, Sentencias C-264/14 y C-332/23.

4. Ver el concepto sobre los pliegos de la licitación de la asociación público-privada, emitido en 2018 por un grupo experto de la Universidad de Antioquia, por solicitud de la Procuraduría General de la Nación: https://www.udea.edu.co/wps/wcm/connect/udea/952d1ba6-c97c-4d99-ab68-80e6c3b8bf2c/Respuesta+Radicados+Nos.E-2017-13786+%281%29.pdf?MOD=AJPERES&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp&CVID=menv2Bp

5. El Tiempo, edición en línea de diciembre 1 de 2023. https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/entrevista-con-el-ministro-de-cultura-juan-david-correa-habla-del-galeon-san-jose-831374

Atentamente,

Firman en orden alfabético según su apellido:

Pedro María Argüello García, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, RUPCS

Sergio Andrés Castro Méndez, Universidad de Santander

David Cohen Daza, Universidad de los Andes, RUPCS

Ana Crespo Solana, Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Mario Omar Fernández Reguera, Universidad de los Andes, RUPCS

Hernando Javier Giraldo Tenorio, Universidad del Cauca

Alba Nelly Gómez García, Universidad de Antioquia, RUPCS

Juliana Gómez Mejía, Universidad de Caldas

William Gómez Pretelt, Korean Maritime and Ocean University

María Amelia Gutiérrez, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires

Antonio Jaramillo Arango, Universidad del Norte

Luis Gonzalo Jaramillo Echeverri, Universidad de Los Andes, RUPCS

Roberto Enrique Lastra Mier, Universidad del Atlántico, RUPCS

Roberto Lleras Pérez, Miembro de Número, Academia Colombiana de Historia

Juan Guillermo Martin Rincón, Universidad del Norte, RUPCS

Santiago Ortiz Aristizábal, RUPCS

Rodrigo Pacheco Ruiz, National Museum of Royal Navy

Diógenes Patiño Castaño, Universidad del Cauca, RUPCS

Juan Felipe Pérez Díaz, Fundación Proyecto Navío, RUPCS

Carlo Emilio Piazzini Suárez, Universidad de Antioquia, RUPCS

Claudia Mercedes Rojas Sepúlveda, Universidad Nacional de Colombia

Manuel Salge Ferro, Universidad Externado de Colombia

Juan Carlos Vargas Ruiz, Universidad del Magdalena, RUPCS

Un año de la declaratoria del galeón San José, como un Bien de Interés Cultural (BIC)

0

Por: Francisco Muñoz Atuesta

Inexplicable obstinación

El próximo 23 de enero se cumple un año de la declaratoria del galeón San José, como un Bien de Interés Cultural (BIC) de ámbito nacional. ¿Por qué razón no se da inicio a la expedición arqueológica?

La respuesta, en mi opinión, es: la expedición arqueológica del galeón San José no se ha adelantado porque el gobierno Duque persiste obstinadamente, en que esta se tiene que hacer con los “asociados” que trajo el expresidente Juan Manuel Santos; y es por ello que el gobierno “simula” estar enredado en una interminable maraña jurídica que le “ata”, tanto al contratista, como a la abominable Asociación Público Privada (APP); ambos, engendros de la administración Santos.

Es preocupante que hoy día esa vergonzante “APP” del galeón San José, se encuentre vigente. ¡No se le ha cambiado una sola sílaba!, es decir, aún hoy día, esa aberrante “APP” pretende remunerar al originador con parte de la carga, como si la declaratoria del galeón San José como un BIC no existiera o fuera, simplemente, letra muerta. ¡Qué horror!

Debemos tener presente que hace muy pocos días, el director de la Agencia Nacional para la Defensa Jurídica del Estado (ANDJE), dijo en medios de comunicación, que se iba a firmar ese adefesio de “APP” para antes del 31 de diciembre pasado ¡Lo cual por fortuna no pasó!

Ahora, la señora vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, sale a decir que, de aquí a junio de 2021 se hará un cambio de fondo a la “APP”, lo que permitirá al gobierno definir la forma jurídica que tendrá la nueva contratación. ¿Pero qué es esto por Dios?

Si el Gobierno se acercase ligeramente a su deber, cumpliendo con su obligación de salvaguardar y proteger el BIC del galeón San José, acataría que las situaciones jurídicas en curso, discusión o litigio, no afectan ni condicionan dicha salvaguarda, protección o manejo del BIC (Ministerio de Cultura -Resolución 0983 de 20 de mayo de 2010).

¿Cohonesta el alto gobierno contra el patrimonio de los colombianos, permitiendo se dilate la expedición arqueológica del galeón San José, al insistir terca e inexplicablemente, en favorecer los intereses del pasado gobierno y a sus singulares asociados en esa espantosa trama de expolio?

El Gobierno está en mora de cancelar esa tal APP e iniciar sin pérdida de tiempo la expedición arqueológica. Los contratistas de Santos que se vayan a los tribunales, al fin y al cabo, allá van a terminar de todas maneras. Los responsables de la trama, a prisión; y lo que nos queda de nuestro galeón San José, que sea expuesto cuanto antes en la seguridad de su museo en Cartagena de Indias.

¡Deus exaudi nos!

*Veedor nacional del patrimonio cultural

sumergido de Colombia.

El Juicio del Galeón San José ante la CPA: ¡La Suerte está echada!

0

Por: Francisco Hernando Muñoz Atuesta*

En medio del despliegue mediático del gobierno Petro mostrando en Cartagena “que quiere hacer las cosas bien con el galeón San José”, la directora encargada de la Agencia Nacional para la Defensa Jurídica del Estado (ANDJE) Paula Robledo, notificó al país que la Corte Permanente de Arbitraje (CPA) rechazó la solicitud de Colombia sobre la competencia de esa Corte; con la cual pretendió Colombia dar fin anticipado a la demanda que instauró la empresa norteamericana Sea Search Armada (SSA) por los derechos que aduce tener esa empresa sobre el 50% de las riquezas contenidas en el galeón San José. Esta acción marca el comienzo de un juicio de enormes proporciones cuyas conclusiones deberíamos conocer en el término expedito de un año.

Para aquellos que hemos seguido de cerca el caso del galeón San José, el juicio ante la CPA plantea la aclaración de ciertos interrogantes de vital importancia. (ver https://pca-cpa.org/en/cases/300/)

¿Ignorancia o complicidad del gobierno Petro?

En 2021 se denunció ante la Fiscalía General de la Nación la intrusión y presunto saqueo del galeón San José. La Fiscalía no investigó y dijo haber enviado el caso a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes ya que entre los denunciados se encuentra el expresidente Santos. En diciembre de 2023 un juez ordenó a la Comisión de Acusaciones que determinara a cuales aforados investigará y devolviera la denuncia a la Fiscalía para que esta determine el nivel de participación y responsabilidad de los demás involucrados carentes de fuero mediante la apertura de la indagación penal.
Ahora, en febrero de 2024, la Comisión de Acusaciones dice que ellos jamás recibieron de la Fiscalía la denuncia instaurada en 2021. Se espera que en los próximos días la Fiscalía explique y se vea precisada a iniciar la indagación penal y como parte de ella, ordene la inspección judicial del contexto arqueológico antes que el gobierno Petro lo altere. De todo esto está el gobierno enterado y es preocupante que siga en su despropósito de ir a sacar “algunas cositas”. Dato curioso: al menos uno de los denunciados ante la Fiscalía en 2021 acompaña al gobierno Petro en su “proyecto” en 2024.

La intrusión y posible saqueo del galeón San José no será, en el corto plazo, tema de interés de la CPA pero sin duda lo será, de llegar a probarse que lo hallado en 2015 fue lo mismo que en 1982.

¿El la SSA una víctima inocente de un presunto saqueo continuado de su descubrimiento hecho en 1982?
Esta hipótesis contempla que lo descubierto en 2015 sea lo mismo que en 1982. Tras haber contratado SSA (o sus empresas cesionarias) con el gobierno colombiano cumpliendo las leyes que entonces regían este tipo de operaciones, la SSA denunció en 1982 el hallazgo de especies náufragas en el área en que le fue autorizado explorar. Hay prueba técnicocientífica que registra la profundidad del hallazgo de 1982 a 235 metros de profundidad, acompañada por el registro del nivel de la pendiente del suelo marino donde fue encontrado, información que se encuentra consignada en un registro magnetométrico(medida del material ferroso que se encuentra en el naufragio), datos que, en su conjunto, constituyen una prueba singular e irrepetible del hallazgo de 1982.

¿Ha sido la SSA utilizada como una cortina de humo para encubrir el expolio de otro naufragio?

Esta hipótesis plantea, que si lo hallado en 2015 es un naufragio diferente al denunciado en 1982, no se explica la razón por la cual esta posibilidad no se ha aclarado por parte del Estado con el simple contraste de los enunciados registros de profundidad, inclinación del lecho marino y registro magnétometrico de 1982, con los registros obtenidos en 2015, que confirmarían o desvirtuarían, si se trata, o no, en ambos casos del mismo naufragio (ambos registros están en poder del gobierno colombiano).

El gobierno Petro ha dejado conocer la única información documentada del hallazgo de 2015 que confirma que el naufragio está a más de 600 metros de profundidad, esto en el Plan de Manejo Arqueológico del galeón San José, que fue publicado recientemente. Aparte de este hecho, queda el discurso gubernamental que viene desde 2015 con el cual aseguran los del gobierno que el galeón de 2015 fue hallado en unas coordenadas distintas y distantes de las de 1982.

Por lo anterior, no hay justificación para que se haya permitido complejizar este asunto hasta los niveles de hoy día; salvo que sea, y en esto estriba la hipótesis, que efectivamente el naufragio de 2015 es diferente al de 1982 y que el mismo haya sido saqueado de manera continuada y, quieran los involucrados, que parezca que si es el de 1982 mientras ganan tiempo (van más de 5 años) para que sea este quien cubra sus huellas, o peor, que sean los mismos presuntos responsables los que tengan la misión de adelantar el rescate, o al menos que a estos se les dé la oportunidad de alterar de alguna forma “legal” la escena del crimen, para que sea imposible saberse qué cosa hicieron los “saqueadores” antes y qué los “investigadores” ahora.

¿Y si el naufragio está fuera del mar territorial colombiano?

Por último, un hecho de singular gravedad sería que efectivamente el naufragio de 2015 fuera diferente al de 1982 y que por la profundidad declarada por el gobierno Petro (más de 600 metros) ese naufragio estuviera, no en el mar territorial colombiano, donde en la zona de interés no hay 600 metros de profundidad; sino en su zona contigua, donde sí hay esa profundidad en el área de interés, y donde la soberanía de Colombia no incluye de ninguna manera la propiedad del Patrimonio Cultural Sumergido que se encuentre en esas aguas. Esto implicaría que Colombia estaría directamente involucrada, como Estado ribereño, en el expolio del Patrimonio Cultural Sumergido de la humanidad.

En fin, cualquiera que sea la realidad de las cosas, el juicio de la CPA las aclarará, llevando al país a un pleito descomunal del cual los responsables y sus cómplices no tendrán escapatoria. ¡Alea iacta est!

(*) Historiador. Veedor Nacional del Patrimonio Cultural Sumergido de Colombia. Miembro de Número de la Academia de la Historia de Cartagena de Indias. Miembro del Comité Técnico de Patrimonio Histórico y Cultural del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena de Indias IPCC. Autor del libro: Galeón Señor San José. Tomo I. Patrimonio Cultural Indivisible (2019), y Tomo II. La emboscada (2023).

Estas son las coordenadas de la ubicación del Galeón San José

0

Estas son las coordenadas de la ubicación del Galeón San José

El mapa del tesoro más grande en la historia de Colombia ya estaba escrito, 30 años antes de que el Gobierno hiciera el anuncio oficial de que lo encontró. O, al menos, tenía una primera versión que data de 1982, y quedó consignada en un documento que fue reconocido entonces por la Dirección General Marítima. Eso es lo que viene diciendo la compañía que lo halló, es lo que acaba de negar el presidente Santos y lo que los mantiene trenzados en un litigio trasnacional sobre el cual ya pesan varias sentencias.

coordenadas
coordenadas galeón san josé 1982

EL HERALDO tuvo acceso al “Reporte confidencial sobre la exploración submarina efectuada por la compañía Glocca Morra en el Mar Caribe, Colombia, febrero 26 de 1982”, documento que es la piedra angular de la disputa por los restos del Galeón San José, hundido hace más de 300 años en aguas de Cartagena, y que permanecía inédito hasta ahora.

Además de detallar la ruta de cómo se habría producido la supuesta localización en el lecho marino, el reporte señala las coordenadas concretas en torno a las cuales estaría el barco español, que según los registros llevaba una carga de más de 200 toneladas de oro, plata y joyas extraídas de colonias americanas. El tesoro estaría valorado hoy alrededor de los US$10.000 millones, es decir unos 30 billones de pesos colombianos.

Exclusiva Las coordenadas de la polémica del Galeón San José El Heraldo
Portada del “Reporte confidencial sobre la exploración submarina efectuada por la compañía Glocca Morra en el mar Caribe en 1982”.

Este es identificado en el denuncio formal del hallazgo como el Objetivo A. Es descrito como una “anomalía” de entre 4 y 6 metros de altitud sobre el fondo, cubierta por una capa ligera de sedimento, que “tiene varios rasgos que indican que no es natural del suelo marino”, y que produjo que se alojaran “unas cuantas piezas de madera” en el submarino que descendió a hacer la exploración. “Porciones del objetivo tienen formas que son difíciles de descubrir o explicar en términos de fenómenos naturales. (..) Pareciera que es un artefacto asociado a otros objetivos en la zona de operación”, señala el Reporte, en relación al hallazgo en varias áreas, ampliamente extendidas, de “montones de madera” y “escombros que consistían en despojos u objetos”.

El llamado Objetivo A sería el navío español según lo que defiende la empresa estadounidense Sea Search Armada, a quien Glocca Morra le cedió los derechos del hallazgo. Y este se encuentra ubicado, según el primer documento que registra el descubrimiento del San José, en la “vecindad inmediata” de las coordenadas 10°10’17” N – 76°00’20” W.

Exclusiva Las coordenadas de la polémica del Galeón San José El
Registro de las fases de la exploración en 1982.

Problema de fondo del Galeón San José

0

Francisco Hernando Muñoz Atuesta, veedor nacional del patrimonio cultural sumergido de Colombia, ha entablado hasta el momento tres acciones legales contra el proceso de contratación del proyecto de intervención del galeón Señor San José, la primera dio pie para que el gobierno detuviese dicho proceso “hasta por dos meses”, mientras se conoce la decisión que tomará el Tribunal; una vez este se pronuncie, se establecerá un nuevo cronograma para reactivación del cuestionado proceso de contratación. Otras dos solicitudes radicadas se encuentran a portas de entrar al despacho del Magistrado, que podrían prolongar el mencionado proceso de contratación por un tiempo adicional aún indeterminado.

“Considera esta Veeduría, que la “pausa” establecida por parte del gobierno “hasta por dos meses” no pretende en ningún momento revisar el proceso ni darle el manejo que merece un Bien de Interés Cultural de estas dimensiones, sino más bien, superar los inconvenientes legales y proseguir el mismo como viene planteado en los cuestionados pliegos de condiciones, que pretenden repartir este patrimonio único e irrepetible, entre el gobierno nacional y una firma extranjera, que en la parte correspondiente a los metales preciosos (oro y plata), se hará “al peso”, como si fuese chatarra, sin tomar en cuenta el valor histórico, cultural y numismático de los mismos, que le otorgan un precio de mercado infinitamente superior, lo que no es más, que un vergonzoso asalto al patrimonio cultural de la nación.

Sabido es que el problema de fondo del galeón Señor San José, es un asunto sumamente complejo, cuyo manejo el gobierno ha complicado en gran medida; y es oportuno advertir, que si esto avanza como viene planteado, se va a enredar mucho más, acarreando irreparables daños a la Nación.

El nuevo Presidente de la República, manifestó en campaña sobre este litigio:

“Ese proceso tiene que esclarecerse bien, yo creo que hay muchas dudas que están empezando a surgir en torno a ese proceso que me parece vergonzoso y yo creo que eso se tiene que aclarar, y además, yo creo que también es muy importante que el manejo que se le da a ese tipo de hallazgos tiene que tener, primero, una concordancia con el derecho internacional que regula esas materias y lo otro, que además, aceptemos que es un patrimonio, que si bien nos corresponde a nosotros desarrollarlo, es un patrimonio también de la humanidad que tenemos que buscar cómo, se lo ofrecemos a la humanidad desde nuestro territorio, no sé si haciendo un gran museo en la costa caribe, pero además un museo que pueda tener hermandad también con los grandes museos de la propia España y eso darlo a conocer ante el mundo por el beneficio de Colombia”.

Los objetivos que pretende alcanzar la Veeduría nacional del patrimonio cultural sumergido de Colombia, ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en pro de la defensa del patrimonio cultural de todos, son:

1. Que el gobierno de Colombia declare el GSSJ como un Bien de interés cultural -BIC-, bajo los lineamientos de la ley 1185 de 2008, activando su salvaguardia como una unidad indivisible, inalienable, imprescriptible e inembargable, en consonancia con los superiores artículos 63 y 72 de la Constitución.

2. Que el plan de intervención del GSSJ sea un proyecto de Nación, iniciativa pública de exclusivo carácter científico y cultural, el cual debe ser conducido directamente por el Estado colombiano en todas sus actividades: Exploración, identificación, preservación y divulgación; donde Colombia como nación soberana, propietaria absoluta de este singular e irrepetible BIC, con colaboración internacional, vincule los mejores profesionales en cada materia, para que este proyecto sea admirado a nivel mundial, generando identidad y sentido de pertenencia sin precedentes entre los colombianos.

Señor Presidente Iván Duque Márquez: Colombia y el mundo NO ESPERAN MENOS DE USTED, ordene la declaratoria del galeón Señor San José, como lo que indiscutiblemente es, un Bien de Interés Cultural, que todos queremos apreciar cuanto antes expuesto completo, en su espléndido museo en Cartagena de Indias, su entorno perfecto, honrado y respetado en su real majestad”.

Sigue a Francisco Munoz Atuesta en Twitter: @franciscomunoza y en Youtube en el siguiente canal: https://www.youtube.com/user/Mrfranciscomunoz7/videos

Sus vídeos sobre historia del Galeón San José:

Abren investigación a Juan Manuel Santos por presunto saqueo del galeón San José

0

Comisión de Acusaciones de la Cámara da APERTURA A INVESTIGACIÓN contra Juan Manuel Santos Calderón por la intrusión y presunto saqueo del galeón San José y da traslado a la Fiscalía para la apertura de la indagación penal contra los no aforados.

La denuncia por este presunto hecho la instauró el historiador Francisco Hernando Muñoz, que forma parte de la Veeduría Nacional del Patrimonio Cultural Sumergido, que señaló al exmandatario por la “intrusión y presunto saqueo” de la histórica embarcación, informaron en la emisora Caracol Radio.

Agregaron que el académico había advertido de una violación al contexto arqueológico del navío, de la que ya habían alertado expertos en esa materia, al igual que la firma Sea Search Armada que asegura que lo ubicó antes de la notificación oficial en 2015 de la entonces Administración Santos.

Precisamente en su cuenta oficial de la red social X, Muñoz celebró que se iniciara la indagación al exmandatario, en la que además, el ente acusador realizará las pesquisas correspondientes al resto de particulares que estarían implicados en los mencionados hechos.

La historia del Galeón San José desde su naufragio hasta su hallazgo

0

La historia del galeón San José: desde su naufragio hasta su hallazgo

El Presidente Santos entregó en Cartagena los últimos detalles de la recuperación del Galeón San José.

Así se perdió y se encontró el Galeón San José

En el año de 1708, el galeón se hundió varios kilómetros al oeste de Cartagena, cargado coon 200 toneladas de oro y plata, aquí, el paso a paso desde que salió de puerto, en España, pasando por su desaparición, hasta su hallazgo.

Marzo 10 de 1706

El Galeón San José Zarpó de España

El capitán general José Fernández de Santillán, conde Casa Alegre, levó anclas en Cádiz (España) al mando de un convoy de 26 navíos mercantes y tres galeones escoltas construidos para la Carrera de Indias: el San José, la nave capitana; su gemelo el San Joaquín, la almiranta, ambos de 64 cañones; y el Santa Cruz, del Gobierno, que montaba 44 cañones.

Abril 27 de 1706

El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre llegó al continente con su convoy, cruzando el océano sin flota de guerra francesa, que debía protegerlos, y arribaron a Cartagena el 27 de abril de 1706. En la Heroica estuvieron por dos años, hasta febrero de 1708.

Febrero 2 de 1708

Galeón San José

El convoy de Casa Alegre Zarpó de Cartagena hacia el puerto de Portobelo, en lo que hoy es Panamá, pero que en ese momento hacía parte de Colombia, para recoger un botín de oro y plata entre otros objetos y valiosos, que pertenecían al Virreinato del Perú. El día 10 de febrero de 1708 fue la llegada al actual suelo panameño.

Mayo 28 de 1708

Salió de Portobelo

Aunque poseían información de que naves inglesas podrían emboscarlos, El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre tomó la decisión de salir del puerto panameño con todo y tesoro, pues tenía una cita impostergable en la Habana.

Junio 8 de 1708

El comodoro inglés Charles Wager emboscó el convoy del San Gosé en cercanías a las Islas del Rosario, ubicadas a 30 millas náuticas de Cartagena. La flota de Casa Alegre intenta enfrentarse a la que dirige Wager, pero estas últimas son más poderosas y el galeón, cargado con todos los tesoros del Virreinato del Perú , se hunde.

Noviembre 25 de 2015

Restos encontrados del Galeón San José
Restos encontrados del Galeón San José

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que una misión científico militar de la Armada Nacional había ubicado el buque. Una plataforma con equipos de alta tecnología de la Armada fue la que dio con el paradero de esta riqueza. En esa búsqueda jugó un papel clave el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Dirección Marítima de la Armada (DIMAR).

Junio 12 de 2017

Alianza para sacar el tesoro

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos afirma que lo han hecho en los últimos meses es estructurar una alianza público privada para rescatar el Galeón San José, lo primordial es que se va a rescatar un patrimonio arqueológico que tendrá como destino mostrarlo con la construcción de un nuevo museo ubicado en la ciudad de Cartagena.

Académicos aseguran que plan del gobierno para el galeón San José tiene vacíos

0
Imágenes inéditas tesoro Galeón San José compartidas por el presidente Iván Duque - Foto: Presidencia

Expertos de 13 universidades y de centros de investigación arqueológica advierten sobre “debilidades” en los estudios para una posible intervención de la nave colonial hundida en el mar caribe colombiano.

“¿En qué va la fórmula de una asociación público-privada para su extracción, fallidamente impulsada durante el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) y revivida por Gustavo Petro?”, es una de las preguntas que le hacen los académicos al gobierno.

Académicos e investigadores de 13 universidades colombianas y de grupos de investigación de arqueología submarina emitieron un comunicado en el que dicen que “el Plan de Manejo Arqueológico del Galeón San José presenta vacíos y debilidades en la información científica del diagnóstico base”, por lo que le pidieron al gobierno de Gustavo Petro y a su Ministerio de Cultura “rectificar” los estudios antes de empezar en febrero la anunciada exploración del naufragio colonial, descubierto en 2015 en inmediaciones de las islas del Rosario. (Recomendamos: Reportaje de Nelson Fredy Padilla, autor de un libro sobre el galeón San José, sobre el polémico tesoro colonial).

“El documento publicado por el ICANH como ‘versión previa’, seguramente es susceptible de profundos ajustes y mejoras”, insistieron. El reclamo busca, según ellos, garantizar la preservación del patrimonio cultural sumergido de Colombia y la salvaguarda del conocimiento cultural y científico que representa, en este caso el galeón más famoso y reconocido tanto por su valor histórico como por la valiosa carga que llevaba a bordo el día de su hundimiento a manos de piratas ingleses el 7 de junio de 1708. Ellos insisten en que antes de una intervención se considere la conservación del naufragio en el lugar sin que necesariamente sea extraído y llevado a un museo en Cartagena.

La Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido criticó las decisiones afanadas del gobierno nacional frente a un tema que demanda una investigación detallada y responsable de todos los factores y anunció un análisis más detallado sobre el tema para los próximos días.

Enseguida el texto completo de los expertos:

¿Cuál es el verdadero plan del gobierno para extraer el Galeón San José?

Por: Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido

Enero 30 de 2024

El pasado 26 de diciembre, desde el Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH, se hizo público el Plan de Manejo Arqueológico del Galeón San José, en perspectiva de declararlo Área Arqueológica Protegida (https://www.icanh.gov.co/prensa/actualidad-icanh/conoce-el-plan-de-manejo-arqueologico). Valga precisar que, en Colombia, estas áreas corresponden a contextos arqueológicos que, en virtud de su singularidad histórica y cultural, estado de conservación y riesgos de deterioro, merecen especial atención y cuidado, siendo tales, por ejemplo, los parques arqueológicos nacionales de San Agustín, Tierradentro y Teyuna-Ciudad Perdida.

Para justificar la declaratoria de un Área Arqueológica Protegida, es requisito previo la aprobación, por parte del ICANH, del Plan de Manejo Arqueológico correspondiente. Este último es un instrumento de gestión, en donde deben plasmarse claramente estrategias que garanticen la sostenibilidad de programas y proyectos necesarios para la conservación, protección, restauración, investigación y divulgación del área a declarar, todo ello, debidamente soportado en diagnósticos, balances y justificaciones de carácter científico, jurídico, institucional y de gestión patrimonial.

El documento publicado por el ICANH como “versión previa”, seguramente es susceptible de profundos ajustes y mejoras. Así lo hemos identificado desde la Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido, a partir de un análisis riguroso, acerca de lo que deben contener este tipo de planes, según la normativa que aplica y los Lineamientos para la declaratoria de áreas arqueológicas protegidas, elaborados por el mismo ICANH en 2021.

Oportunamente, daremos a conocer en detalle dicho análisis, pero por el momento se puede decir que el Plan de Manejo Arqueológico del Galeón San José presenta vacíos y debilidades en la información científica del diagnóstico base, en la enunciación de los programas y proyectos que componen el plan propiamente dicho, y en los cronogramas y estrategias para garantizar un encadenamiento consecuente de acciones, recursos financieros y apoyos institucionales que aseguren su sostenibilidad. Podemos decir que, si dicho documento hubiese sido elaborado y presentado por terceros, no habría sido aprobado por el ICANH.

No es para menos, dado que ha sido construido afanadamente, entre otras razones, como reacción a las exigencias críticas que, desde varias instancias académicas, incluyendo nuestra Red, se efectuaron durante 2023, a raíz de los pronunciamientos del presidente Gustavo Petro y el ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, Juan David Correa, sobre el firme propósito de sacar el Galeón San José antes que finalice su mandato, comenzando con una primera fase de extracciones en 2024.

Por eso, la confección y publicación decembrina de este bosquejo de Plan de Manejo Arqueológico, no puede opacar preguntas de fondo: ¿cuál es el verdadero plan del Gobierno en relación con el contexto arqueológico del Galeón? ¿En qué va la fórmula de una asociación público-privada para su extracción, fallidamente impulsada durante el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) y revivida por Gustavo Petro? ¿Por qué se ha elegido la ruta de declararlo Área Arqueológica Protegida, cuando las intenciones manifestadas públicamente por el presidente, el ministro y la viceministra de las Culturas las Artes y los Saberes, así como la directora del ICANH, han sido evidentemente extractivas?

Por mucho que los técnicos -que desde hace años han estado, en la sombra, al servicio de esa iniciativa -, hayan tratado de instruir a estos altos cargos, para que no hablen tanto de “tesoro”, que eviten decir, hasta donde se pueda, “sacarlo” y, en su lugar, adopten términos como patrimonio y conservación in situ, lo cierto es que, entre la espuma de tanta corrección política, sigue emergiendo, como punta de iceberg, el imperativo de su urgente extracción.

Desde noviembre de 2023, estas cabezas designadas para dirigir la institucionalidad cultural, la antropología, la historia y el patrimonio arqueológico, han publicitado por diversos medios una invitación, calculada para febrero en Cartagena, en la cual presentaran “su” plan ante quienes tengan reparos, con la confianza, como ha declarado recientemente la viceministra de cultura, Adriana Molano, de “que estamos totalmente seguros de nuestra apuesta” (https://www.wradio.com.co/2024/01/27/mincultura-anuncio-exploracion-y-extraccion-de-piezas-del-galeon-san-jose/).

¿Funcionará esta vieja fórmula de cierto tipo de diplomacia, que pretende dejar constancia de amplia participación pública, cuando se trata de decisiones tomadas de antemano y de manera inconsulta, sobre la suerte de bienes culturales que son de la Nación?

Como miembros de la Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido y otras personas de la academia que se han sumado a la iniciativa, seguiremos atentos, no por diplomacia, a estudiar juiciosamente cada documento, invitación, decisión y actuación del Gobierno, aplicando criterios científicos, académicos y de responsabilidad social, con la certeza de que lo que se encuentra en juego son los patrimonios culturales y naturales como bienes comunes, cuya suerte es responsabilidad de la Nación, no sólo del Estado y menos aún, de apresuradas decisiones de los gobiernos de turno.

De allí la necesidad de formular, como hemos venido proponiendo, una política pública sobre patrimonio cultural sumergido, en la que se inscriban con coherencia, y haciendo honor a las disposiciones constitucionales sobre patrimonio cultural y arqueológico, los planes e intervenciones que se realicen sobre el Galeón San José y los demás contextos arqueológicos subacuáticos en el País. Así mismo, la importancia de reorientar los esfuerzos institucionales y financieros del Estado -que ahora se están concentrando en una costosa iniciativa que es cerrada, secreta y guiada por afanes extractivos-, hacia un proyecto estratégico de investigación que, además de dar adecuado tratamiento a los bienes que integran el contexto del Galeón San José, fortalezca y deje instaladas capacidades nacionales en materia de arqueología subacuática y conocimientos afines, con clara participación de universidades, centros de investigación y otros sectores pertinentes, ligados a los procesos culturales del país.

En esta perspectiva, reiteramos al alto gobierno, el llamado enfático a rectificar sus decisiones en la materia, y especialmente, a la dirigencia del sistema nacional de cultura, a no perder la cabeza y actuar con responsabilidad y grandeza respecto de asuntos que comprometen la suerte de bienes culturales que son de la Nación y erosionan procesos culturales de largo aliento para el País.

Firman en orden alfabético según su apellido:

Pedro María Argüello García, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, RUPCS

Sergio Andrés Castro Méndez, Universidad de Santander

David Cohen Daza, Universidad de los Andes, RUPCS

Mario Omar Fernández Reguera, Universidad de los Andes, RUPCS

Alba Nelly Gómez García, Universidad de Antioquia, RUPCS

Hernando Javier Giraldo Tenorio, Universidad del Cauca

Luis Gonzalo Jaramillo Echeverri, Universidad de Los Andes, RUPCS

Roberto Enrique Lastra Mier, Universidad del Atlántico, RUPCS

Roberto Lleras Pérez, Miembro de Número, Academia Colombiana de Historia

Juan Guillermo Martin Rincón, Universidad del Norte, RUPCS

Santiago Ortiz Aristizábal, Universidad de Antioquia, RUPCS

Juan Felipe Pérez Díaz, Fundación Proyecto Navío, RUPCS

Carlo Emilio Piazzini Suárez, Universidad de Antioquia, RUPCS

Manuel Salge Ferro, Universidad Externado de Colombia

Juan Carlos Vargas Ruiz, Universidad del Magdalena, RUPCS

Se estuvo apunto de regalar Galeon San José

0

El día en que Colombia estuvo a punto de regalar el Galeón San José

En 2001, intentó suscribir que tesoros en barcos hundidos como el caso del Galeón San José son del país cuya bandera los identifica.

Asomó su quilla frente a las costas de Barú, a solo 48 kilómetros de Cartagena, en línea recta, con el mar de por medio. Eran las 8 de la noche del 8 de junio de 1708. Están a punto de cumplirse 308 años. Parece que 8 es el número cabalístico de aquella tragedia.

De repente, el Galeón San José se vio rodeado por cuatro barcos ingleses. Le ordenaron que se detuviera. Pero los españoles habían divisado ya las primeras luces de la bahía de Cartagena y creyeron que tendrían tiempo de llegar a la ciudad amurallada. Por eso prefirieron templar velas, que es como se llama la aceleración entre los navegantes.

Representación Artística Galeón San José
Representación Artística Galeón San José

Al descubrir la maniobra, los ingleses le dispararan un cañonazo de advertencia. Bonita advertencia: cayó directamente en el depósito de pólvora, llamado polvorín o santabárbara, y el barco se despedazó. “Se abrió como un plátano”, dice, estremecido, Eugene Lyon, el respetado historiador naval de los Estados Unidos.

Los cangrejos

El resto de la historia se ha contado mil veces en estos días. Lo que no se ha contado es que el Gobierno de Colombia estuvo a punto de regalar el galeón. Los invito a que hagamos un viaje de 300 años en la máquina del tiempo. Aterrizaremos a finales del siglo veinte.

Estamos en 1988 (ahí van dos ochos más). Es la presidencia de Virgilio Barco. Empiezan a llegar reclamos de varias empresas internacionales que exigen rescatar y compartir la riqueza del San José. Una de ellas, llamada Sea Search Armada, asegura que ese derecho es suyo porque acaba de descubrir las coordenadas del lugar exacto donde está el naufragio.

La respuesta del Gobierno consistió en contratar al gringo Tommy Thompson, uno de los buscadores de tesoros más famosos del mundo, que sumergió sus equipos electrónicos en las aguas señaladas. Cuando volvió a tierra, donde lo esperaban ministros y marineros con el credo en la boca, Thompson los miró con calma, se tomó su tiempo y, por fin, exclamó en buen español:

–Ahí lo único que hay es cangrejos…

Los quijotes del galeón

Fue tal el estropicio armado con aquellas noticias que en Barranquilla se organizó un grupo de soñadores, historiadores aficionados y amantes de la aventura. Ellos mismos querían buscar el galeón.

A la cabeza estaba el médico Andrés Cadena Osorio, de quien sus amigos creían que se había vuelto loco. Aun así, se le unieron el abogado Fernando Borda Castilla y el ilustre médico bogotano Jorge Reynolds, especialista en asuntos del corazón, el mismo que fabricó en 1958 –otra vez el 8– el primer marcapasos portátil del mundo. Entre todos convencieron a Carlos Lleras de la Fuente para que los ayudara desde Bogotá.

Su entusiasmo era tan grande que viajaron a los Estados Unidos, investigaron por todas partes, intentaron conseguir un crédito para su expedición, se matricularon en la Escuela Naval de Cartagena, aprendieron historia y, ya preparados, mandaron una petición a las autoridades marítimas del Estado colombiano para que les permitieran iniciar la búsqueda.

El 18 de agosto de 1998 –ahí van otros ochos– la Dirección Marítima les contestó que lo sentía mucho, pero que, como no había leyes que reglamentaran esas materias, no podían concederles la autorización.

El pacto de la Unesco

Ahora, cuando han pasado tantos años, me siento a conversar con el médico Cadena, frente al mismo paraje donde fue abatido el San José. La bahía que divisaron los tripulantes del galeón es lo único que nos separa del lugar donde lo hundieron. El mar está manso esta mañana del domingo. El sol está bravo.

–Nosotros no éramos unos cazadores de tesoros –me dice Cadena–. Claro que yo quería ganarme una platica con ese trabajo, pero lo que me inquietaba, y me sigue inquietando, es que somos un pueblo sin memoria histórica. No tenemos orgullo de lo nuestro. Ahora que lo pienso bien, lo que buscábamos, más que rescatar el galeón, era rescatar la historia de Colombia.

Andaban en esas y estaban a punto de darse por vencidos. Una mañana del 2001, Andrés Cadena abrió el periódico y casi se desmaya: perdida en el rincón más humilde estaba la noticia: el gobierno del presidente Andrés Pastrana anunciaba que había resuelto firmar, con otros países del mundo, la Convención de la Unesco sobre barcos hundidos.

Cuando vio que hablaban de galeones, naufragios y tesoros, Cadena paró la oreja. Se puso a averiguar de qué se trataba aquel acuerdo internacional. La Unesco es la entidad cultural de las Naciones Unidas, con sede en París.

Aparece el senador Lizarazo

El médico andaba entre rabioso y atónito. “Imagínese usted”, recuerda ahora, “que semejante tratado decía que, a partir de su aprobación, las especies náufragas, como barcos y tesoros, le pertenecerían al país cuya bandera llevaba el barco. Es decir, a España”.

Cadena lo averiguó todo, aunque tuviera que perder sueño, sacrificar domingos, cancelar almuerzos. Supo, por ejemplo, que el director de la Unesco era un diplomático llamado Federico Mayor Zaragoza. ¿Adivinan ustedes de dónde es? Sí, señor: español.

Entonces, convertidos otra vez en don Quijote, el mismo Cadena, Borda, Reynolds y Lleras de la Fuente salieron a cabalgar de nuevo en un combate contra los molinos de viento. Se reunieron en Bogotá.

Buscaron ayuda de la Procuraduría y la Contraloría, pero nadie les paró bolas. En ese momento Cadena recordó que él tenía un amigo senador. Se trataba de Alfonso Lizarazo, uno de los colombianos más populares de su época, el hombre que hace 45 años creó y dirigió Sábados felices, el programa humorístico de la televisión.

Con su admirable campaña televisiva de construir escuelas por todo el país, a Lizarazo lo habían elegido congresista en 1998. Cadena lo había conocido poco tiempo atrás, en Barranquilla, mientras almorzaban en un club campestre.

El regalo

En medio de nuestra charla, el senador Lizarazo me dice que quedó perplejo cuando su amigo le contó la historia.

Dedicó días enteros a investigar el asunto. Eso fue hace catorce años.

–Lo que me dijo Cadena resultó exacto –comenta–. Me comuniqué con la Presidencia de la República, los ministerios, cónsules y embajadores. Era cierto: el Gobierno había decidido firmar el pacto de París y no estaba dispuesto a echarse para atrás. Me dijeron que la decisión de suscribirlo estaba tomada y que al frente del asunto se movía el Ministerio de Cultura. Colombia iba a entregarle a España toda su riqueza sumergida.

El único que les halló la razón fue el canciller Guillermo Fernández de Soto, quien le sugirió a su propio gobierno que no firmara. Entonces, viendo que el tiempo se les venía encima, Lizarazo resolvió llevar sus inquietudes a la Comisión Sexta del Senado, de la que era miembro.

–Todos mis colegas me apoyaron porque estábamos defendiendo al país. Los senadores me decían “Colombia no puede firmar eso”. Venían a pedirme más información. Y me aconsejaron que le planteara el asunto a la sesión plenaria.

Así se hizo. Lizarazo aprovechó una tarde en que el recinto estaba lleno, pidió la palabra y les echó el cuento completo. Luego presentó una proposición, que fue aprobada por una gigantesca mayoría, en la que el Senado de Colombia les pedía al presidente Pastrana y al Ministerio de Cultura “que se abstuvieran de firmar la Convención de la Unesco sobre barcos hundidos y especies náufragas”.

Nos habíamos salvado por un pelo. Gracias a ellos, el galeón San José sigue siendo nuestro. Lizarazo, en la placidez del retiro, vive tranquilo en Barranquilla, y los sábados se dedica a jugar golf con Cadena.

‘Era el más grande’

Pasan los años. El médico Cadena ha atesorado emociones y conocimientos sobre el galeón. Hasta ahora es lo único que ha atesorado. Le pregunto por qué, habiendo tantos galeones hundidos bajo el oleaje caribe que rodea a Cartagena, el San José es el más famoso, el más apetecido, el más buscado.

–Por una razón muy sencilla –responde–: porque era el más grande. En la formidable flota de galeones españoles, a comienzos del siglo XVIII, solo había dos, que podían transportar hasta mil toneladas cada uno: el San Joaquín y el San José. De ellas, quinientas toneladas eran para cargar mercancía y las otras quinientas para llevar pasajeros.

Ahora soy yo el que recuerda: aquella última noche en que divisó las primeras luces de Cartagena, además de sus 596 pasajeros, el San José iba cargado con monedas de oro y plata, lingotes de ambos metales, perlas y esmeraldas, pero también de otras joyas invaluables que producía América, como las plantas medicinales, la quina o la ipecacuana, tan apreciadas por los médicos y los enfermos europeos.

Epílogo

¿El tesoro del San José es de Colombia o de España? ¿O de ambos? ¿Tienen también derecho Ecuador y Perú, de donde procedía el cargamento de oro y plata? ¿Y Panamá, que fue su última escala antes del desastre, y donde embarcaron los costales de perlas? ¿Y también las comunidades indígenas del Cauca, que reclaman la propiedad del oro? ¿Y también tendríamos que darles una parte a los descendientes de los piratas ingleses, porque, al fin y al cabo, fueron ellos quienes lo hundieron y lo pusieron ahí donde está?

La pregunta más importante de todas, sin embargo, no es ninguna de esas. Es esta: ¿ustedes están seguros de que todavía queda alguna cosita de valor dentro del galeón? Porque, si seguimos en esas, les vamos a quedar debiendo…

JUAN GOSSAÍN
Especial para EL TIEMPO

12 millas náuticas podrían cambiar el destino del tesoro del galeón San José

0

Un libro sitúa restos del pecio más allá de las aguas territoriales de Colombia

Francisco Muñoz habla en conversación telefónica desde Suecia. Faltan solo unos días para la publicación de su nuevo libro, ‘La emboscada’, y el responsable de la Veeduría Nacional del Patrimonio Sumergido de Colombia ha preferido alejarse de su país, consciente de que su narración sobre el «descubrimiento, redescubrimiento, saqueo y encubrimiento» del galeón San José causará revuelo. «Esto lo estoy haciendo con el dolor de mi alma», afirma este miembro de número de la Academia de la Historia de Cartagena de Indias. Basándose en documentación revelada a este mecanismo de control ciudadano, Muñoz denuncia que parte de los restos de esta nave española hundida por piratas ingleses en 1708 frente a Cartagena de Indias con un tesoro de lingotes, monedas y joyas se halla más allá de las 12 millas náuticas del mar territorial colombiano, en aguas internacionales.

«No presento nada en el libro que no esté sustentado», asegura el veedor, que reproduce en sus páginas documentos confidenciales que llegaron a él por orden de un juez, «a pesar de las reticencias de la Armada». En los estudios previos para la compra del ROV, la Armada señalaba la ubicación del galeón en una imagen generada a partir de Google Earth, con una escala y una parte del litoral costero que ha permitido a Muñoz integrarla en los mapas «como una pieza en un rompecabezas». La documentación indica que los restos se encuentran dispersos en una zona de 32 millas náuticas cuadradas que denominan «área vital» y cuyo nombre clave es «teniente de navío José María Palas».

Señala además que dentro de esta zona «se presentan profundidades máximas que oscilan entre los 452 y 1.241 metros». En ese polígono de 32 millas cuadradas, los restos del barco se hallarían diseminados en cuatro puntos principales, pero en la Veeduría tienen dudas sobre su disposición.

«Si están en posición noreste, tres de esas cuatro partes se encontrarían fuera del mar territorial colombiano y en caso de que estuvieran en posición sureste, habría tres dentro de las aguas territoriales pero quedaría el punto principal del hallazgo fuera», explica Muñoz. Además, «dentro del mar territorial colombiano, en esa zona, no hay profundidades superiores a los 400 metros».

«El discurso de que el galeón está a 600 metros o más lo colocaría automáticamente fuera», dice.

Para el veedor, Colombia ha tenido conocimiento de estos hechos desde hace tiempo y «ese ha sido el motivo por el cual han tenido todo este manejo desafortunado del tema». Ahora cree que «España estará muy interesada en verificar la ubicación del galeón y en hacer valer sus derechos».

Via: ABC de España

Así fue el hallazgo del Galeón San José

0

Así fue el hallazgo del Galeón San José

La noche del 8 de junio de 1708 el mar Caribe se tragó una de las historias más apasionantes de todos los tiempos en los océanos, el galeón San José.

Trescientos siete años después, una imagen captada por un sonar trajo desde las profundidades una posibilidad de hallar la mítica embarcación, que estaría cargada con 200 toneladas de oro y plata.

La imagen era un enorme montículo que coincidía con el tamaño del galeón, que tiene 40 metros de eslora. Pero era solo eso, una posibilidad.

Arriba, en el buque Malpelo, de la Armada colombiana, sus tripulantes: arqueólogos marinos, oceanógrafos y analistas de sonar, la recibían con sorpresa pero con aplomo, y redoblaban las comprobaciones. No podían permitirse la emoción hasta no tener certeza de que esa imagen revelaba el pecio (resto de una nave náufraga) más buscado, tanto por expertos en patrimonio arqueológico como por cazatesoros.

Infografía hallazgo del Galeón San José
Infografía hallazgo del Galeón San José

No sería la primera vez que se producía una falsa alarma durante el tiempo que llevaban haciendo exploración en la zona, ubicada en un punto no especificado del mar Caribe, cerca de las islas del Rosario, en Cartagena.

Contó Ernesto Montenegro, director del Instituto de Antropología e Historia (Icanh):

“Habíamos encontrado miles de anomalías (que son alteraciones geográficas en el suelo marino). Algunas realmente tenían características de largo o de ancho que hacían pensar que podía haber pecios de alguna índole, pero entonces hacíamos más lecturas de sonar y comprobaciones que tomaban días”

En su celular, Montenegro, que es arqueólogo naval, tiene la evidencia de una imagen de aquellas que los hizo pensar en el galeón, pero tras un trabajo científico se confirmó que no era, resultó ser un barco camaronero. En total fueron 30 anomalías, de las cuales 5 eran naufragios.

“No podíamos darnos el lujo de ser como los que se enamoran todos los días y al final no saben encontrar el amor verdadero”, explicó Montenegro, tratando de aterrizar el discurso científico. Pero esta vez, sin embargo, la imagen sí era la del amor verdadero.

No fue un milagro

El equipo de Colombia contaba con el apoyo de un experto en exploración marina que participó en la interpretación de datos durante el hallazgo del Titanic. Aunque el presidente Juan Manuel Santos no reveló su nombre, se sabe que es el técnico de sonar Andy Sherrell, quien también participa en la búsqueda del avión de Malaysia Airlines.

Y es que el hallazgo del galeón San José no ocurrió de forma milagrosa, aunque su confirmación se haya dado, como dijo el Presidente, un 27 de noviembre, día de la Virgen que lleva ese nombre.

El descubrimiento tuvo que ver más con un asunto científico y jurídico que con uno místico, y comenzó hace dos años en tierra, más exactamente en el Congreso de la República.

Precisamente en el 2013 se aprobó la Ley 1675, sobre patrimonio subacuático, y en el 2014 se dio su decreto reglamentario, que habría sido la largada para la búsqueda. En paralelo a este trabajo político y legal, historiadores del Instituto de Antropología e Historia se sumergieron en archivos históricos. Concretamente, analizaron los Archivos de Indias, de Sevilla; los británicos, los archivos de La Habana y, por último, los de Cartagena.

Montenegro no dice cuántos documentos analizaron, pero sí que se preguntaron dónde fue exactamente la derrota, y lo hicieron concentrados en la meteorología de la época. Algo que, según él, los llevó a ubicar el galeón San José en una “zona jamás explorada”.

“Hacemos un trabajo de reconstrucción meteorológica a partir de los archivos. Se tiene conocimiento general de cómo cambia el viento, pero ya específicamente nos interesa la velocidad, cuánto se desplaza un barco con determinado cambio de viento, cuántos nudos tenían que alejarse, cuánto se demoran en bajar las velas o voltearlas en un momento determinado, o el vector de movimiento que toma una vez ven a los ingleses. Esos detalles, que son anecdóticos, los analizamos de forma científica”, dice Montenegro.

Con esa información se dieron a la tarea de conseguir en todo el mundo los equipos para la exploración. “Es claro que requerimos aplicar sensores remotos, pero una cosa es aplicar un sonar, un magnetómetro y un perfilador a un metro de profundidad, y otra cosa es entender que tenemos que prospectar una profundidad en un área que puede llegar a tener mil metros de profundidad”, agrega el director del Icanh.

Mientras conseguían los equipos, hicieron análisis batimétricos, es decir, sobre las profundidades y la geografía del mar, específicamente de la zona donde se haría el hallazgo, para lo cual usaron la cartografía de la Armada.

Luego vino la adecuación del buque oceanográfico Malpelo, para proceder a la búsqueda, en la que habrían participado cerca de 50 personas.

Uno de los instrumentos usados fue un vehículo subacuático autónomo (AUV, por sus siglas en inglés), que, de acuerdo con el video presentado por el Gobierno, es de marca Remus 6000 y es el mismo que se usa para la búsqueda del avión MH370 de Malaysia Airlines.

El AUV fue desarrollado por la empresa estadounidense Woods Hole Oceanographic, cuyos empleados estaban en Cartagena, cerca del lugar donde Santos dio la rueda de prensa sobre el hallazgo.

Según un informe de CNN sobre la búsqueda del avión malasio, el aparato cuesta 2 millones y medio de dólares, aunque no es claro cuánto le habría costado al Gobierno colombiano.

La clave: los cañones

Tampoco se ha conocido la fecha exacta en la que comenzó la búsqueda en el mar, pero Montenegro asegura que han estado explorando al menos durante tres meses. (Lea: ‘Cartagena debe ser la más beneficiada con el hallazgo de la nave’)

En una de esas oportunidades, y tras la famosa imagen de sonar que dio la alarma real del galeón, tomaron las fotografías que se han conocido.

Cañones del Galeón San José
Cañones del Galeón San José

Y ahí sí llegó el momento de emoción para los científicos. “Si usted me pregunta por el momento de euforia –dice Montenegro–, ese ocurrió cuando vimos los cañones. Las fotografías eran impresionantes”.

La foto revelaba varios cañones de bronce, que fueron fundidos para el San José, y con sus asas en forma de delfines. En otras imágenes se veían más de cien vasijas de cerámica.

Pero otra cosa que llamó la atención fue la fotografía que evidenciaba el forro del barco, las tablas y cómo este se encontraba recostado sobre uno de sus lados.

“Fue sorprendente. Nos habíamos imaginado el sitio arqueológico más parecido a un yacimiento subacuático clásico, donde hay restos muy desordenados; y, en cambio, encontramos uno muy compacto”, explica. Esa sería la razón por la cual asumen que el San José no habría explotado, como se ha indicado en los archivos históricos.

Una vez tuvieron las imágenes e hicieron la última lectura de comprobación, le informaron al Presidente, quien estaba enterado de los avances de forma cotidiana. (Lea: Editorial: Hallazgo histórico)

Lo que viene

Actualmente, el lugar del hallazgo está cuidado por la Armada, y en Bogotá se adelanta la planificación de las siguientes fases de exploración y rescate.

El Gobierno se reserva el nombre del socio con el que piensa hacer la alianza público-privada, contemplada en la ley, que le permitiría hacer la excavación. Eso, aunque la Ministra de Cultura ha reconocido que esta es una de las más importantes que hará el Estado.

Para Montenegro, el proceso que viene equivale a ‘ir a la Luna’: “Existe el conocimiento, pero no los instrumentos. Necesitaremos hacer un acople de tecnología de mecatrónica para construir los instrumentos que requerimos para esta excavación”.

Según el Gobierno, el rescate del San José no se puede comparar con el de ningún otro. Ni siquiera con el del Titanic, que fue hallado a mayor profundidad (3.800 metros), pues éste no se rescató.

Así que el proceso será largo. Por lo pronto, en tres meses se conocerían más fotografías y “en un año y medio –dice Montenegro– ojalá tengamos capacidades de comenzar algún proceso de intervención”.

Mientras eso sucede, ya España y Colombia, así como otras empresas, debaten la propiedad del galeón y el mito del San José sigue creciendo.

Fuente: El Tiempo / Colombia.

Análisis Arqueológico del Galeón San José

0

Análisis de Arqueólogos sobre el Galeón San José

Varios expertos consultados por ABC que analizan los poquísimos datos ofrecidos hasta ahora por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, sobre el yacimiento en el que han sido hallados los restos del Galeón San José, hundido en 1708, están llegando a nuevas conclusiones. La primera es que el yacimiento ha sido intervenido con sondeos, detalle que Santos no explicó específicamente. Y la segunda, que el presidente ha eclipsado el método científico que debe seguir toda excavación arqueológica.

Arqueólogos subacuáticos consultados, como Miguel San Claudio de la empresa Archeonauta, y Javier Noriega, de Nerea Arqueología, coinciden en destacar el oscurantismo. San Claudio afirma que las fotos revelan que el yacimiento presentado en la rueda de prensa celebrada en Cartagena de Indias, ha sido objeto de una intervención previa típica de un pecio a profundidad.

Para empezar, «no se ha indicado el origen español del pecio (y el origen cultural es fundamental porque orienta todo proyecto científico)», relata Noriega. «No se puede hablar de arqueología sin definir el origen y convertirlo en el centro de la investigación». Santos evitó este tema e insistió en que es patrimonio colombiano y que se defenderán de cualquier demanda porque han aprobado una ley que blinda (en la legislación nacional) sus actuaciones. En la internacional, el hecho es que el San José, como buque de guerra, está protegido por la inmunidad soberana, un concepto jurídico respetado por todos los países.

Análisis Arqueológico el Galeón San José

Análisis de Arqueólogos sobre el Galeón San José
El análisis de los expertos detecta sondeos y señala que el proyecto colombiano sobre el buque de Estado español no puede obviar el origen Cultural Galeón San José

Las máquinas empleadas en esta exploración han sido Rovs (vehículos operados remotamente) y Auvs (vehículos autónomos que planean por el fondo y documentan las zonas de actuación). Con ellos, se ha retirado sedimento en la zona fotografiada, con el fin de limpiar los cañones y poder estudiar sus inscripciones. Noriega añade que «los caňones, con ese magnifico estado de conservacion se deben haber observado facilmente los escudos de las armas de los reyes de Espańa». Por si alguien alberga dudas.

Análisis de Arqueólogos sobre el Galeón San José
En la fotografía de los cañones, Miguel San Claudio observa una importante retirada de sedimentos. Galeón San José

Las zonas donde la arena del fondo aparece más oscurecida es porque allí el sedimento ha sido retirado, observa este arqueólogo subacuático gallego. Además, en esas zonas aparece una concentración mayor de conchas compatible con esa retirada de materiales. Los cañones en sí, que son de bronce y aparecen sin concreciones (los de hierro se oxidan y acaban invadidos por elementos orgánicos), y el experto asegura que han debido ser manipulados para retirar el limo, de manera que puedan verse las inscripciones. «No creo que se los encontraran así de limpios de sedimento, en mi experiencia eso no es posible», señala San Claudio. Santos no detalló estas operaciones, pero sí habló de cañones fundidos ex profeso para la capitana hundida en 1708, lo cual apunta a que se han leído las inscripciones.

Experto en artillería

El mayor experto español en artillería, Javier López Martín afirma que lo lógico en los inicios del siglo XVIII sería que los cañones fueran de hierro, fundidos en la fábrica de Liérganes-La Cavada, pero no obstante no le resulta extraño que en esa época y en un barco como el San José fueran montados cañones más antiguos, de bronce, fundidos el siglo anterior. «Las fotografías del pecio muestran cañones de bronce, todos iguales, españoles sin duda, fundidos en Sevilla o Lisboa. Ninguno de hierro fundido. Cañones similares armaban el Juncal, hundido mucho antes, en 1631».

Sobre las tinajas, también se observa la retirada de sedimentos, sobre todo en el frasco de cristal cuadrangular que yace entre varias tinajas (ver foto). «Ahí, si observamos los dos tonos del perfil cuadrado del frasco de cristal, parece que se ha retirado una cantidad importante de sedimento», revela San Claudio.

Análisis de Arqueólogos sobre el Galeón San José
Zona en la que se ha eliminado el sedimento (los dos tonos del frasco de cristal lo revelan) Galeón San José

Noriega añade que «este tipo de actuaciones secretas, llenas de ocultismo, no son propias de organismos publicos» y que países amigos como son Colombia y España, dotados de instituciones científicas y universidades homologables y lazos de cooperación desde hace años, deberían encontrar los cauces para arreglar este asunto llegando a acuerdos. Ambos creen que hay que invocar que es un buque de Estado.

Detalles oficiales en 16 preguntas

Mientras tanto, ayer el Gobierno de Colombia filtró algunos detalles más, muy pocos, sobre la intervención realizada en el San José, dentro de su política de secreto de Estado. Confirmó que se han empleado Auvs (los vehículos citados) y dijo que lo que se ha hallado es un pecio con «contexto propio», sin decir que es de origen español. En general los expertos consultados creen que el proyecto está diseñado para evitar o ignorar a España desde el principio.

El Gobierno colombiano afirma que la embarcación «no había sido intervenida» anteriormente (promesa de que su carga está intacta). Alardea en el comunicado una vez más de la calidad de los expertos internacionales y de los estudios previos, cartográficos, «metereológicos» (sic) e históricos realizados.

Sobre la identificación que Santos calificó de segura al 100%, no se han ofrecido detalles, como las inscripciones de los cañones. Solo se alardea de que se ha registrado una zona de cien millas cuadradas de mar. Solo dice que «por las especificaciones de los cañones de bronce, que están en buen estado, no existe ninguna duda de que se trata del galeón San José». Y a pesar de que el barcó cayó sobre un costad y permanece oculto en gran parte, las autoridades de Colombia se aventuran a decir que el San José no explotó, según consta en todos los relatos históricos. Este extremo deberá ser confirmado más adelante.

Análisis de Arqueólogos sobre el Galeón San José
El hundimiento del San José, por Samuel Scott Galeón San José

La carga

El San José salió de Cartagena cargado con una cifra de 7 a 11 millones de monedas de 8 escudos de oro y plata, 344 toneladas de metal que fueron valorados en 105 millones de reales de la época. Se dice que también portaba 116 cofres de esmeraldas y la fortuna personal del virrey del Perú.

Cualquier traslado a riqueza actual es pura fantasía, muy propia de cazatesoros. Ellos suelen reducir los yacimientos de origen hispánico a esa cifra, el monto de oro y su traducción en dólares, borrando de un plumazo la historia de un navío cargado con 600 personas, pertenecientes a una sociedad mestiza y llena de valores (en el siglo XVIII de una España netamente americana, aunque también había injusticias, como denunció Jorge Juan en sus informes secretos, en la estela de Bartolomé de las Casas.

Asociación Público Privada

El Gobierno de Colombia está generando un modelo arqueológico en el que se establece una APP (Asociación Público Privada) con una empresa que invierte dinero para ofrecer servicios o infraestructuras. Debe de haber algún motivo para no ofrecer el nombre de la empresa que paga la exploración, porque Santos ha extendido el secreto de Estado sobre el proyecto. Como muchos arqueólogos unen ese hecho con la aprobación de la Ley de Patrimonio de 2013 que permite al Ejecutivo colombiano poner a la venta la mitad de lo excavado (de oro y plata y de otros objetos de valor), se sospecha que «el poderoso lobby cazatesoros ha abierto una sucursal en Colombia». ¿Por qué si no la ausencia de transparencia, o la deslealtad con España, país amigo y aliado en otros campos?

Imagen tercermundista

Otro arqueólogo consultado por ABC, como Alexandre Monteiro, de la Universidad de Lisboa afirmaron que desconfían de la puesta en escena del presidente Santos. «Que un presidente anuncie la identificación de un pecio solo una semana después de descubrirse es para desconfiar, al igual que la aparición de un contratista convenientemente alejado de los focos, que ha puesto seguramente los medios y conocimientos para el hallazgo». Monteiro califica de escándalo las declaraciones de la ministra de Cultura de Colombia Mariana Garcés por permitir que «se busque un tesoro en la sepultura de 600 marineros españoles. Es un escándalo diplomático, humano y de civilización». Monteiro cree que la manera de manejar políticamente este proyecto no permite ver a Colombia como un país moderno en ciencia y tecnología sino «tercermundista, y lo digo consciente de la dureza que expresa ese término».

Para Miguel San Claudio, de Archeonautas, es necesario resaltar que «se trata de un buque de Estado en el que España debería tener presencia. Es algo que no pueden negar». Pero cree que «España necesita poner en orden su propia casa tras décadas de pasividad en patrimonio subacuático, antes de decidir intervenir en otros lugares». Por último, pide que «la gestión del patrimonio subacuático la desarrollen profesionales del patrimonio cultural subacuático, algo que no ha ocurrido en España, donde la gestión está dirigida por profesionales de otras disciplinas con la falta de resultados que todos lamentamos».

Por su parte, Javier Noriega, de la empresa malagueña Nerea, dice que «las huellas de la mejor historia que puede España contar, la del descubrimiento de los mares y del mundo en sus galeones, esta siendo rapiñada, destruida y siendo objeto de la especulación y no del estudio histórico hace decenios. Y asi lo hemos denunciado una y otra vez. Es inadmisible y urge una respuesta contundente y clara desde nuestro país, desde nuestra cultura, desde al ciencia, que deje bien claro el interés de España por investigar, proteger y narrar la historia de esos galeones hundidos, de ese patrimonio cultural subacuático hispánico, que por su importancia es de la humanidad. Hasta el momento, cero galeones, cero excavaciones y cero intenciones sobre nuestros galeones y barcos de época moderna, porque cero ha sido y es todavía el número de la incuria, del olvido y de una dejación que es inadmisible para la ciencia y lo peor de todo, un mensaje y un ejemplo terrible para confrontar con el mundo de los cazatesoros. Los consideramos abandonados, como si les dijésemos con nuestra falta de investigación: hagan ustedes lo que quieran con ellos». Noriega concluye lamentando que «el mundo no sabe, no conoce sus impresionantes historias, la impresionante cultura y arqueología que encierran aquellos naufragios que terminaron sus dias en las aguas del Caribe». Es hora de cambiar ese rumbo.

Fuente: ABC de España