martes, octubre 26, 2021

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La historia del Galeón San José desde su naufragio hasta su hallazgo

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La historia del galeón San José: desde su naufragio hasta su hallazgo

El Presidente Santos entregó en Cartagena los últimos detalles de la recuperación del Galeón San José.

Así se perdió y se encontró el Galeón San José

En el año de 1708, el galeón se hundió varios kilómetros al oeste de Cartagena, cargado coon 200 toneladas de oro y plata, aquí, el paso a paso desde que salió de puerto, en España, pasando por su desaparición, hasta su hallazgo.

Marzo 10 de 1706

El Galeón San José Zarpó de España

El capitán general José Fernández de Santillán, conde Casa Alegre, levó anclas en Cádiz (España) al mando de un convoy de 26 navíos mercantes y tres galeones escoltas construidos para la Carrera de Indias: el San José, la nave capitana; su gemelo el San Joaquín, la almiranta, ambos de 64 cañones; y el Santa Cruz, del Gobierno, que montaba 44 cañones.

Abril 27 de 1706

El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre llegó al continente con su convoy, cruzando el océano sin flota de guerra francesa, que debía protegerlos, y arribaron a Cartagena el 27 de abril de 1706. En la Heroica estuvieron por dos años, hasta febrero de 1708.

Febrero 2 de 1708

Galeón San José

El convoy de Casa Alegre Zarpó de Cartagena hacia el puerto de Portobelo, en lo que hoy es Panamá, pero que en ese momento hacía parte de Colombia, para recoger un botín de oro y plata entre otros objetos y valiosos, que pertenecían al Virreinato del Perú. El día 10 de febrero de 1708 fue la llegada al actual suelo panameño.

Mayo 28 de 1708

Salió de Portobelo

Aunque poseían información de que naves inglesas podrían emboscarlos, El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre tomó la decisión de salir del puerto panameño con todo y tesoro, pues tenía una cita impostergable en la Habana.

Junio 8 de 1708

El comodoro inglés Charles Wager emboscó el convoy del San Gosé en cercanías a las Islas del Rosario, ubicadas a 30 millas náuticas de Cartagena. La flota de Casa Alegre intenta enfrentarse a la que dirige Wager, pero estas últimas son más poderosas y el galeón, cargado con todos los tesoros del Virreinato del Perú , se hunde.

Noviembre 25 de 2015

Restos encontrados del Galeón San José
Restos encontrados del Galeón San José

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que una misión científico militar de la Armada Nacional había ubicado el buque. Una plataforma con equipos de alta tecnología de la Armada fue la que dio con el paradero de esta riqueza. En esa búsqueda jugó un papel clave el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Dirección Marítima de la Armada (DIMAR).

Junio 12 de 2017

Alianza para sacar el tesoro

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos afirma que lo han hecho en los últimos meses es estructurar una alianza público privada para rescatar el Galeón San José, lo primordial es que se va a rescatar un patrimonio arqueológico que tendrá como destino mostrarlo con la construcción de un nuevo museo ubicado en la ciudad de Cartagena.

Estas son las coordenadas de la ubicación del Galeón San José

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Estas son las coordenadas de la ubicación del Galeón San José

El mapa del tesoro más grande en la historia de Colombia ya estaba escrito, 30 años antes de que el Gobierno hiciera el anuncio oficial de que lo encontró. O, al menos, tenía una primera versión que data de 1982, y quedó consignada en un documento que fue reconocido entonces por la Dirección General Marítima. Eso es lo que viene diciendo la compañía que lo halló, es lo que acaba de negar el presidente Santos y lo que los mantiene trenzados en un litigio trasnacional sobre el cual ya pesan varias sentencias.

coordenadas
coordenadas galeón san josé 1982

EL HERALDO tuvo acceso al “Reporte confidencial sobre la exploración submarina efectuada por la compañía Glocca Morra en el Mar Caribe, Colombia, febrero 26 de 1982”, documento que es la piedra angular de la disputa por los restos del Galeón San José, hundido hace más de 300 años en aguas de Cartagena, y que permanecía inédito hasta ahora.

Además de detallar la ruta de cómo se habría producido la supuesta localización en el lecho marino, el reporte señala las coordenadas concretas en torno a las cuales estaría el barco español, que según los registros llevaba una carga de más de 200 toneladas de oro, plata y joyas extraídas de colonias americanas. El tesoro estaría valorado hoy alrededor de los US$10.000 millones, es decir unos 30 billones de pesos colombianos.

Exclusiva Las coordenadas de la polémica del Galeón San José El Heraldo
Portada del “Reporte confidencial sobre la exploración submarina efectuada por la compañía Glocca Morra en el mar Caribe en 1982”.

Este es identificado en el denuncio formal del hallazgo como el Objetivo A. Es descrito como una “anomalía” de entre 4 y 6 metros de altitud sobre el fondo, cubierta por una capa ligera de sedimento, que “tiene varios rasgos que indican que no es natural del suelo marino”, y que produjo que se alojaran “unas cuantas piezas de madera” en el submarino que descendió a hacer la exploración. “Porciones del objetivo tienen formas que son difíciles de descubrir o explicar en términos de fenómenos naturales. (..) Pareciera que es un artefacto asociado a otros objetivos en la zona de operación”, señala el Reporte, en relación al hallazgo en varias áreas, ampliamente extendidas, de “montones de madera” y “escombros que consistían en despojos u objetos”.

El llamado Objetivo A sería el navío español según lo que defiende la empresa estadounidense Sea Search Armada, a quien Glocca Morra le cedió los derechos del hallazgo. Y este se encuentra ubicado, según el primer documento que registra el descubrimiento del San José, en la “vecindad inmediata” de las coordenadas 10°10’17” N – 76°00’20” W.

Exclusiva Las coordenadas de la polémica del Galeón San José El
Registro de las fases de la exploración en 1982.

Más allá de las monedas del Galeón San José

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Más allá de las monedas del Galeón San José

El hallazgo del Galeón San José ha revivido una disputa sobre la propiedad de la embarcación y por el destino final de algunos de los objetos que llevaba en su interior. El gobierno colombiano reclamó como suyo el galeón y todo lo que hay en él, por su parte España y la empresa estadounidense Sea Search han anunciado que recurrirán a las vías diplomáticas y judiciales para hacerse de parte del pecio del mítico barco.

Y no hay que descartar que otras naciones como Perú, Ecuador o Bolivia también ingresen en la disputa por el la propiedad de algunos objetos, así lo dejó entrever el presidente ecuatoriano Rafael Correa al decir que todo lo que hay en el galeón debería repartirse entre todos los países latinoamericanos.

La disputa por darle un valor de tesoro al sitio arqueológico ha generado especulaciones sobre su cuantía que oscila entre los 2.000 y 10.000 millones de dólares y que está lejos de solucionarse, ha llevado a que se pierda la importancia arqueológica de los testimonios materiales de este importante evento del pasado. Se ha impuesto más la preocupación de a dónde irán los cientos de monedas, lingotes y piedras preciosas que la manera en cómo el naufragio debe ser investigado, recuperado y puesto en valor para el disfrute de la sociedad.

Captura de pantalla de video YouTube Presidencia de la República. Galeón San José
Captura de pantalla de video YouTube Presidencia de la República. Galeón San José

El propio presidente de Colombia Juan Manuel Santos dio la noticia del descubrimiento y afirmó que el naufragio es un sitio arqueológico y como tal, sería investigado y excavado bajo rigurosos parámetros técnicos propios de la investigación científica.

Pero más allá de las monedas y los lingotes, el descubrimiento del San José es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años no solo para Colombia sino para la historia marina y para los países que alguna vez fueron parte del Imperio Español.

De acuerdo a las imágenes publicadas por el gobierno colombiano, se puede observar que el sitio debe tener un área máxima de 40 metros de largo por 25 de ancho. Contiene una mayor cantidad de objetos en un área lateral longitudinal, lo que nos permite deducir que el naufragio pudo asentarse hacia un lado.

Anomalías posiblemente del naufragio localizadas entre 60 y 80 m de distancia del naufragio. Captura de pantalla de video YouTube Presidencia de la República.

Identificación de objetos y dimensiones aproximadas del sitio a partir de análisis de imagen de sonar de barrido lateral de sitio. Captura de pantalla de video YouTube Presidencia de la República.

En las zonas próximas se encuentran ciertas anomalías que podrían hacer parte del barco. El sitio contiene un universo bastante diverso de objetos: Cañones de bronce, dispuestos en un orden aparente que nos permitiría ver la posible borda de la embarcación; armas blancas y cortas; varios tipos recipientes cerámicos entre los que se cuentan botijas, bacines, ollas; botellas de vidrio y estructuras de madera que posiblemente podrían dar cuenta de una de las cubiertas de la embarcación, que según sus características fueron fabricados entre la última mitad del siglo XVII y primera del XVIII.

Y aquí es donde comienza la aventura arqueológica que debe ayudar a comprender no solo el naufragio sino la vida de todo un periodo donde el Caribe fue parte importante de la historia mundial. Basta con tomar como ejemplo los cañones.

Estas armas de fuego contienen información precisa como marcas, sellos escudos, fechas, tipo de material, lugar de fabricación que se convierten en datos invaluables para comprender el naufragio. En el caso del San José se sabe que este contenía cañones de bronce. De acuerdo a la costumbre de la época cada uno de estos era bautizado con nombres propios, adquiriendo así una identidad particular diferenciándose unos de otros. En este sentido, la identificación de los cañones del galeón no solo ayudaría a comprender mejor cómo era este barco sino a establecer una historia de la fabricación de este tipo de armas en la colonia.

Ejemplo de un escudo de Cañón de Carlos III. Cañón proveniente de un naufragio en Lomita Arena. Museo Comunitario de Tierra Bomba.

Un Barco en perfecto estado

Detalle de cañones del galeón San José. Posible marca de escudo.

El sitio arqueológico se encuentra entre los 600 y 1000 metros de profundidad, esto significa que el barco se encuentra en aguas profundas. Al estar a semejante distancia, el naufragio se somete a condiciones muy particulares que lo diferencian de barcos hundidos que se encuentren en aguas someras (5-60 metros de profundidad). Un sitio arqueológico profundo contiene una fauna y una flora casi ausente, y unas características de sedimentación y tipo de suelo bastante específicas. Todas estas condiciones permiten que los naufragios tengan un buen estado de conservación.

Los expertos en arqueología de aguas profundas sugieren que existe un patrón de hundimiento en el que usualmente los barcos caen verticalmente y empiezan a deteriorarse de manera lenta debido a la existencia de un entorno donde existe baja energía de movimiento y donde los objetos y estructuras se asientan en gruesas capas de barro blando.

Los sedimentos en aguas profundas usualmente están compuestos de granos muy finos arcillosos saturados de agua salada que actúan levemente sobre la embarcación. En aguas profundas el ambiente marino tiende a ser anóxico, es decir que los niveles de oxígeno disueltos en el agua no existen, lo que permite una muy poca probabilidad de proliferación de organismos que se coman las maderas del barco, o invadan los cañones, cerámicas, restos óseos animales o humanos.

Al analizar las fotos publicadas de los restos del San José, se puede explicar el excelente estado de conservación de cañones, cerámica y estructuras del barco. Esto no sucede cuando los naufragios se encuentran en aguas someras donde algunas veces son sometidos a un deterioro acelerado causado por la fuerza y el movimiento de olas y corrientes.

Estructuras de madera visibles, posiblemente de la cubierta superior.
Estructuras de madera visibles, posiblemente de la cubierta superior.

*Docente programa de arqueología Universidad Externado y director Fundación Terra Firme.

 

Ciencia y Tecnología en hallazgo del Galeón San José

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Ciencia y Tecnología en hallazgo del Galeón San José

El rescate y conservación del Galeón San José no es una tarea tan sencilla como muchos creen. Requiere un vasto conocimiento técnico y sofisticadas máquinas.

Con el descubrimiento del Galeón San José, personas del mundo académico y político del país han dado sus propuestas sobre qué se debería hacer con el barco y con los objetos que hay dentro de él. Unos sugieren que toda su estructura sea sacada de las profundidades y puesta en exhibición a todo el mundo, otros consideran que debería hacerse un museo submarino.

Sin embargo gran parte de estas propuestas han sido expresadas desde el deseo y la especulación sin tener en cuenta los conocimientos necesarios en arqueología subacuática. Y es en este momento cuando todas estas ideas se derrumban ya que el rescate y la conservación de un barco como el San José que esta hundido entre los 600 y los 1.000 metros de profundidad plantea grandes retos técnicos y científicos bastante costosos y que seguramente son difíciles de superar.

Ante todas las especulaciones y propuestas que se están haciendo frente al Galeón San José, es importante hacer una serie de aclaraciones. Uno de ellas tiene que ver con la diferencia entre la arqueología hecha en aguas someras y la realizada a 1000 metros de profundidad

Para comprender un naufragio en aguas someras (entre 5 y 60 metros de profundidad) es necesario hacer una gran movilización técnica y logística. De acuerdo a la experiencia que hemos tenido en este tipo de arqueología en Cartagena, debemos invertir muchos meses en trabajo para medir el área y realizar un plano detallado de cada uno de los objetos que se encuentran dispersos sobre el lecho marino.

Pero allí no para la investigación. El grado de dificultad aumenta cuando se inicia una etapa de excavación. En este momento debemos contar con un sistema de absorción de sedimentos que permite “succionar” los sedimentos con el fin de llegar a los objetos que se encuentren enterrados.

Esa operación en aguas someras requiere mínimo de 3 embarcaciones, varios sistemas de succión de sedimento, un equipo interdisciplinario entre los que se cuentan arqueólogos, biólogos marinos, hidrógrafos, oceanógrafos, arquitectos navales, conservadores y buzos profesionales; sin contar con la participación y pericia de los marinos o pilotos que deben garantizar un buen fondeo de las embarcaciones y así permitir que las operaciones subacuáticas sean exitosas.

Las excavaciones en áreas puntuales, pues es muy complicado excavar todo un naufragio, pueden tomar varias temporadas de trabajo de campo que duran entre 20 y 30 días cada una. Los análisis de la información y la fase de laboratorio requieren de meses y la elaboración de un informe escrito un tanto más.

Si una investigación en aguas someras es compleja en lugares más hondos como donde se encuentra el galeón, la labor arqueológica se complica aún más. Cabe recordar que a un sitio ubicado entre 600 y 1.000 metros de profundidad ningún ser humano puede acceder por la presión que ejerce el agua. Por eso es necesario contar con una tecnología remota de última generación para registrar, fotografiar, excavar, intervenir y proteger el contexto arqueológico.

En toda esta labor se utilizan sonares de barrido lateral que permiten tener una fotografía de lo que reposa sobre el lecho marino, perfiladores de subsuelo que dan una lectura de estructuras enterradas, magnetómetros que identifican objetos en metal y AUV para tomar foto mosaicos y fotografías de reconstrucción en 3D.

Para el caso de la excavación y recuperación de objetos, es necesario contar con ROV, robots de operación remota que deben ser controlados desde las embarcaciones. Estos aparatos tienen que cumplir los mismos objetivos que los arqueólogos en aguas someras. Deben tener la capacidad de excavar, mover objetos con el mayor cuidado.

En caso de recuperación de objetos y su traslado a la embarcación se debe contar con una infraestructura logística pesada que pueda levantar varias toneladas de peso pero que a la vez sea tan delicada que evite que los objetos arqueológicos se fragmenten cuando salgan del agua. Finalmente, el equipo de trabajo deber estar compuesto por arqueólogos, oceanógrafos, geólogos, ingenieros, marinos…

La ciencia y la tecnología detrás de Galeón San José
Ilustración de la tecnología empleada para arqueología de aguas profundas.
Imagen del Rov y sus componentes funcionales. Tomado de Soreide F. 2011. Ships from the depths. Ed. Texas A&M University Press. Traducción de los componentes por el autor.
Imagen del Rov y sus componentes funcionales. Tomado de Soreide F. 2011. Ships from the depths. Ed. Texas A&M University Press. Traducción de los componentes por el autor.
Imagen de utilización de los brazos mecánicos del ROV para recuperaciónde objetos. Tomado de Soreide F. 2011. Ships from the depths. Ed. Texas A&M University Press.
Imagen de utilización de los brazos mecánicos del ROV para recuperaciónde objetos. Tomado de Soreide F. 2011. Ships from the depths. Ed. Texas A&M University Press.

¿Qué retos plantea el galeón San José?

En los futuros trabajos arqueológicos que se vayan a hacer en el galeón se deben tener en cuenta varios aspectos. En primera instancia es importante documentar las características ambientales (fauna, flora y sedimentación), y las de sus condiciones oceanográficas que permitan conocer los detalles sobre la conservación o deterioro que puede tener el barco después de más de trecientos años de su hundimiento.

Otro aspecto se refiere a la anatomía del barco. Según su estado podemos determinar las causas del naufragio, si fue un accidente, una explosión interna o ataque. También podemos documentar el proceso de hundimiento, su posterior deterioro y colapso del barco hasta convertirse en un sitio arqueológico.

Con el análisis de los objetos y elementos que se encuentran dentro del barco podemos establecer la vida a bordo de los pasajeros, sus pertenencias, su alimentación  y bebida. Además podemos indagar sobre los productos que comerciaba la Corona, los particulares y los que eran introducidos de contrabando, así como de todas esas tácticas y adaptaciones tecnológicas que se le hacían al barco para encaletar esos productos no declarados.

Lo más importante de este sitio arqueológico es que ni las características ambientales ni el barco ni sus objetos han sido intervenidos por cazatesosros. Estamos ante un caso casi único en la arqueología subacuática en el que un naufragio tan importante, como lo es el galeón San José, se encuentra intacto, preservado y sin ninguna huella aparente de destrucción desesperada para encontrar sus cargamentos.

Estaríamos frente a una tumba de Tutankamón con el sello sin romper por los saqueadores, a la espera de que los arqueólogos con su pasión, paciencia y rigurosidad descubran sus secretos y revelen al resto del mundo la manera de cómo un barco tan importante se hundió hace 307 años.

El Galeón San José está localizado entre los 600 y 1.000 metros de profundidad, esto implica un gran desafío científico que marcará un antes y un después en la arqueología subacuática mundial. Más allá de las discusiones sobre el destino o  la propiedad de las piezas, que han sido los temas recurrentes, el mundo científico tiene puesto los ojos en Colombia y en el compromiso de estudiar, registrar y proteger uno de los hallazgos históricos y arqueológicos más importantes de este siglo.

Es la oportunidad de mostrar las capacidades que tiene el país en términos de gestión protección y divulgación del Patrimonio Arqueológico de la Nación. Es la oportunidad de mostrar que la arqueología contribuye al desarrollo y reconocimiento de nuestras sociedades.

*Docente programa de arqueología Universidad Externado y director Fundación Terra Firme

Fuente: Revista Semana

El Galeón San José puede quedar en el Museo Naval de Cartagena

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El Galeón San José puede quedar en el Museo Naval de Cartagena

El embajador de España en Colombia, Ramón Gandarias, habló ayer del hallazgo del Galeón San José , encontrado en aguas del Caribe colombiano, cerca de Cartagena.

Gandarias dijo que este hallazgo en vez de generar fracturas en las relaciones de Colombia y España sirve para aunar fuerzas para conservarlo como patrimonio.

“Para nosotros ha sido una noticia muy importante porque representa un patrimonio para ambos países y para las ciencias, pienso que será un gran atractivo más para Cartagena”, dijo.

Sobre el lugar en el cual debe estar dijo que “en un museo, por ejemplo el museo Naval del Caribe que está en Cartagena”.

Ejemplo de Cerámicas recuperadas
Ejemplo de Cerámicas recuperadas

Para el aporte del Gobierno español podría ser importante en este hallazgo:

“porque son objetos muy delicados que inmediatamente se destruyen. Hay que hacerlo con especialistas y no con caza tesoros que pueden ir solo por el metal”.

A cuidarlo de cazatesoros. La investigadora estadounidense Carla Rahn Phillips, autora de El tesoro del San José, considera que si el galeón San José cae en manos de caza tesoros sería “una tragedia y una vergüenza enorme para la humanidad”.

Rahn, profesora emérita de la Universidad de Minesota (EEUU), aseguró que “si los gobiernos y otras entidades culturales abandonan el control sobre el pecio (pedazo o fragmento de la nave que ha naufragado), seguramente los cazatesoros tratarán de recuperarlo, sin otro objetivo que expoliarlo”.

Restos del Galeón San José encontrados
Restos del Galeón San José encontrados

Como experta en la historia del galeón San José -hundido por los británicos en 1708-, y acerca de que su tesoro sea el mayor que jamás se perdió en el hundimiento de un buque, opinó: “La leyenda dice que sí; los documentos sugieren que es posible, pero el tesoro es mucho menos valioso de lo que la leyenda propone”.

“Según los documentos y los registros de la época, entre nueve y diez millones de pesos, incluyendo plata y oro” es lo que había en el galeón, a lo que habría que añadir “cierta cantidad de joyas, perlas, y otras cosas sin valoración”.

Fuente: El Heraldo

Cartagena será la sede del museo para el Galeón San José

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Esta semana se conoció que el ministro de Justicia de español Rafael Catalá viajó a Colombia a tratar diversos temas entre los que se ha incluido principalmente el futuro del Galeón San José recientemente hallado.

En declaración al diario El Tiempo, el ministro Catalá indica que:

“Tenemos unas relaciones entre España y Colombia extraordinarias, de pasado compartido, de realidad presente, con mucha cercanía y simpatía, no de tensión o conflicto. En ese contexto, el caso del galeón San José hay que abordarlo desde el diálogo: no se trata de ver quién tiene más derecho, basado en un convenio internacional. Estoy seguro de que cada uno puede alegar (derechos).

Nosotros podemos decir que ese buque es español, pues según el derecho internacional un barco tiene la nacionalidad de la bandera que lleva cuando se hunde. Ahí están enterrados cientos de españoles que fallecieron con ocasión del naufragio, y por lo tanto nosotros pensamos que lo mejor que se puede hacer con un barco hundido es respetar el patrimonio cultural que eso significa y dejarlo donde está.

Quizá recuperar algunas muestras para que tenga un valor museístico, crear incluso un museo y que se pueda generar un entorno turístico de submarinismo asociado al galeón. Se pueden hacer muchas cosas que estoy seguro que los expertos son capaces de identificar”

Ahora, ¿recuperarlo por un supuesto valor económico del tesoro? Ese valor se lo gastará cualquiera, España o Colombia, en uno o dos años, y el galeón desaparecerá. Si sigue allí, dentro de 50 años nuestros nietos podrán conocer ese patrimonio cultural, un patrimonio cultural de todos”

Creación de un museo en conjunto

Esta decisión propuesta por España va en el mismo sentido del camino elegido por Colombia para crear un museo en Cartagena con los restos del galeón, el beneficio sería mutuo para los dos países, en especial para Colombia ya que los ingresos generados por este museo para el turismo sería de gran beneficio para el desarrollo económico de la ciudad y aportes para el mismo.

El Galeón San José fue construido en España más específicamente en Usurbil y aprestado en Pasajes por Pedro de Aróstegui, este se hundió con unas 570 personas a bordo en costas colombianas.
El Galeón San José fue construido en España más específicamente en Usurbil y aprestado en Pasajes por Pedro de Aróstegui, este se hundió con unas 570 personas a bordo en costas colombianas.

Contrato APP Galeón San José será en 2018

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El galeón San José se adjudicará en elecciones presidenciales

Si terceros interesados se presentaran a competir con el originador, la adjudicación al ganador ocurriría en mayo, junio o julio de 2018, en las narices de un nuevo gobierno.

De acuerdo con la legislación colombiana de alianzas público privadas (APP), las entidades públicas deben registrar en el llamado Registro Único de APP (RUAPP) los proyectos que se encuentran en trámite, así como su progreso, y deben hacer constar, asimismo, los proyectos que han sido rechazados.

Hemos consultado ese RUAPP para buscar qué hay sobre el Galeón San José (GSJ), pero no localizamos nada con ese nombre; sin embargo, encontramos tres misteriosos proyectos relacionados con patrimonio subacuático, presentados ante el Ministerio de Cultura, y que podrían referirse al barco emblema de la flota española, hundido por los ingleses en junio de 1708 muy cerca de Cartagena de Indias.

El primero de los tres proyectos, sin autor conocido, fue radicado el 6 de octubre de 2014, y fue denominado “Operación Galeón Misterioso”. Buscaba ejecutar un proyecto de arqueología para el desarrollo de alguna de las cuatro actividades subacuáticas que permite la ley en esta materia: exploración, intervención, aprovechamiento económico y preservación (art 4, Ley 1675/12). El proyecto fue rechazado por el Ministerio, sin que se conozcan las razones de la decisión ni quienes fueron los damnificados.

El segundo es el denominado “Proyecto de arqueología subacuática”, radicado mes y medio después, el 24 de noviembre de 2014, que igualmente propuso el desarrollo de alguna de las varias actividades subacuáticas permitidas. Este proyecto, según el RUAPP, se encuentra en etapa de prefactibilidad. Tampoco tenemos idea de sus dueños.

Una tercera iniciativa radicada el 29 de enero de 2015, pretende también ejecutar un plan de arqueología subacuática denominado “Proyecto MAC”. Según el RUAPP, este proyecto se encontraría también en etapa de prefactibilidad, aunque hay indicios de que puede estar más avanzado.

Hablar del proceso contractual para el salvamento del GSJ resulta aventurado, pero hablar con certeza es imposible.

Esa incertidumbre se explica por el sigilo extremo del proceso: Si bien la Ley 1675/13 había establecido una reserva de la información relacionada con “la ubicación material de los elementos del Patrimonio Cultural Sumergido”, el Instituto de Antropología (ICANH), en una decisión que excedió sus funciones y arrojó un manto de dudas, resolvió poner bajo reserva general absolutamente toda la informacion y los documentos relacionados con patrimonio cultural sumergido (no sólo la ubicación material), privilegio de secreto que extendió a entidades públicas o privadas implicadas en la intervención de patrimonio sumergido (Res. 114/15).

Una norma administrativa concomitante (Decreto 1080/15) añadió que las imágenes de patrimonio sumergido “serán manejadas de manera restrictiva” por el ICANH y la Dimar.

Al margen de la arbitrariedad de esa reserva de información, se puede intentar especular sobre la evolución del proceso contractual para el rescate de la carga del GSJ tomando en cuenta las declaraciones de funcionarios, comenzando por las del presidente Juan Manuel Santos, ofrecidas el 5 de julio de 2017 en Cartagena.

Santos confirmó que el Gobierno recibió una propuesta de APP que busca,
sin recursos públicos, desarrollar un “proyecto científico” para la recuperación del GSJ.
Y aseguró que “se trata de un inversionista que se acoge a nuestras condiciones”

Santos confirmó que el Gobierno recibió una propuesta de APP que busca, sin recursos públicos, desarrollar un “proyecto científico” para la recuperación del GSJ. Y aseguró que “se trata de un inversionista que se acoge a nuestras condiciones”. (Tomado del Ministerio de Cultura, ver).

Sea Search Armada
Jack Harbeston, the managing director of the salvage firm Sea Search Armada, shows the location of the Spanish galleon San Jose as he poses for a portrait, Thursday, May 24, 2007 at his house in Bellevue, Wash. Sea Search Armada has been involved in a 20-year legal battle against Colombia’s government, over claims to the Spanish galleon San Jose’s loot, that has been lying on the ocean floor off Colombia for three centuries. (AP Photo/Andrei Pungovschi) Galeón San José

El 14 de julio siguiente, en el auditorio del Museo Naval en Cartagena, se llevó a cabo una audiencia pública en la que se presentarían los términos de la misteriosa APP, cosa que no ocurrió, como tampoco se conocieron los datos de su originador, lo que rápidamente se interpretó como una constancia vacía y una pantomima para dejar en el ambiente una idea de publicidad.

A continuación, el 20 de julio, la ministra de Cultura dio a conocer que en la semana que seguía se emitiría “la aprobación de la APP […] y será radicada en el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional”, de lo que se desprende que uno de los proyectos que venían en prefactibilidad avanzó a factibilidad en fecha desconocida (y sin que la novedad hubiera sido registrada en el RUAPP), lo que implica que el Gobierno tienen ya una oferta preferida, y que ahora lo que falta, según el esquema de APP, es el aval fiscal del MinHacienda y del DNP.

Ese aval fiscal podría darse en nuestras cuentas de septiembre a diciembre de 2017, dependiendo de la prisa que quiera imprimir este Gobierno para adjudicarlo antes de irse.

Pero la cosa no va a estar fácil, porque el aval fiscal es sólo un hito del camino. La Ministra, en sus declaraciones del 20 de julio, también dijo que “se publicará la información para recibir ofertas adicionales o diferentes a las que ya se recibieron”.

Para recibir esas ofertas, resulta necesario levantar la confidencialidad del proceso, de modo que los competidores del originador puedan conocerlo y de modo que estén en condiciones de presentar sus ofertas. Y esa confidencialidad en definitiva se debería levantar cuando se tenga el aval fiscal, que, como se dijo atrás, ocurrirá entre septiembre y diciembre próximos.

Pero luego de eso, vendría un trámite en el Consejo de Ministros, así como la publicación de la iniciativa privada, los estudios, la minuta del contrato que se pretende suscribir con el originador, sus anexos, el pliego de condiciones, etc., que, si no hubiera manifestación de terceros interesados en ofertar, se suscribiría de inmediato. En el mejor de los casos, la adjudicación en estas condiciones debería estar ocurriendo en marzo de 2018 en plenas elecciones parlamentarias.

Pero: ¿Qué pasaría si terceros interesados se presentaran a competir con el originador? Si así fuera -y se escuchan rumores de empresas que vienen preparándose para ello-, la adjudicación al ganador no ocurriría en marzo, sino en mayo, junio o julio de 2018, durante las elecciones presidenciales, en las narices de un nuevo gobierno.

La anterior es, pues, nuestra teoría del cronograma contractual secreto para adjudicar el rescate del GSJ. El originador podría ser tanto “Proyecto MAC” como “Proyecto de arqueología subacuática”. Y alguno de estos proyectos está relacionado con Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), que aparecieron de la nada apoyando el rescate y de la que se dijo hace unos días que eran los verdaderos “descubridores” del GSJ, a despecho del Gobierno que afirmó haberlo encontrado con apoyo de la Armada en noviembre de 2015, y a despecho de Sea Search Armada (Glocca Morra) que denunció el hallazgo en 1982, y que tiene a su favor ni más ni menos que una sentencia de la Corte Suprema de Justicia.

P. D. Otros líos se podrán abordar en futuras columnas. Por ejemplo: ¿Podrá el Gobierno adjudicar una APP cuyo objeto consista en un hallazgo denunciado ya, y remunerada con un porcentaje de la carga, cuando el tesoro denunciado tiene dueño?

Via: Las 2 orillas

Galeón San José fue construido en Gipuzkoa

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Galeón San José fue construido en Gipuzkoa

El navío que fue hallado a principios de diciembre en aguas de Colombia fue construido en Gipuzkoa, y hemos hablado de su historia con el responsable del departamento de investigación de Albaola.

El Gobierno de Colombia anunció el pasado 5 de diciembre de 2015 el hallazgo del galeón San José, navío que fue hundido por flotas inglesas en el mar Caribe el 8 de junio de 1708. Se cree que está repleto de oro y plata y que el tesoro que guarda en sus bodegas puede alcanzar un valor de 17.000 millones de dólares. Sin embargo, dejando a un lado dicho tesoro, hemos fijado nuestra atención en el origen y la historia de la embarcación, y es que fue construido a finales del siglo XVII en Gipuzkoa por encargo de la Corona española. Así, para conocer los pormenores del San José hemos hablado con el responsable del departamento de investigación de Albaola, Xabier Alberdi.

Se dice que el galeón San José se construyó en el astillero Mapil, situado en Aginaga (Usurbil), Orio y Pasaia.

¿Qué sabemos del proceso de construcción?

Sí, en cada sitio se llevó a cabo una fase de la construcción. La mayor parte del casco se hizo en Mapil, pero fue terminado en el muelle de Orio. Después, fue llevado a Pasaia y allí le colocaron las mastas y los puentes de popa, esto es, las superestructuras.

¿Cuánto tiempo duró el proceso de construcción?

No es fácil determinar el tiempo exacto de construcción. En relación a este navío hubo muchos conflictos que supusieron la demora del proceso. Desde que comienzo su construcción en Mapil y hasta llegar a Orio hubo muchos líos, con juicios de por medio, y la construcción estuvo detenida por un tiempo. Sin embargo, sabemos que los galeones de este tipo se hacían en un año más o menos. Hay que tener en cuenta que se trataba de una industria que disponía de un tejido industrial completo alrededor, esto es, que no era, por decir de alguna manera, como empezar de cero. Por poner algunos datos sobre la mesa, el contrato se firmó en 1696, el barco fue botado en 1698 y terminado en 1699 en Pasaia.

El proceso de construcción del galeón San José estuvo envuelto en polémica.

¿Por qué?

Sí, dos fueron los motivos que originaron el conflicto: el lugar de construcción y las dificultades para llevar el bote de Mapil a Orio.

El contratista Pedro de Aróstegui (también llamado asentista) firmó un contrato con el rey de España en 1696 para construir dos barcos: San José y San Joaquín. Según constaba ese contrato, la construcción de estos dos navíos correría a cargo del astillero Basanoaga de Errenteria. Pero, a última hora, Aróstegui decidió trasladar la construcción de Errenteria al río Oria, concretamente, a Mapil. El Ayuntamiento de Errenteria no vio con buenos ojos el cambio. Errenteria estaba especializado en la construcción de grandes naves y los astilleros y los constructores de barcos de la localidad tenían fama mundial. Sin embargo, Aróstegui dejó a Errenteria de lado y llevó el trabajo a la competencia. De ahí el enfado de los errenteriarras.

El momento en el que explotó el galeón San José
El momento en el que explotó el galeón San José

El segundo motivo de conflicto fueron las dificultades para trasladar el galeón San José de Mapil a Orio. Hubo una diferencia entre los galeones San José y San Joaquín respecto a los navíos que se habían hecho hasta entonces. En los barcos anteriores a San José y San Joaquín, la primera cubierta se hacia en Mapil (éstos navíos solían tener tres cubiertas) para después terminar el resto de cubiertas en Orio o Pasaia. No obstante, en el caso de San José y San Joaquín en Mapil se construyeron las dos primeras cubiertas y una parte de la tercera. ¿Que suponía ese cambio? Pues que el navío tenía más peso, más volumen y que no podía descender a través del río Oria a Orio. Además, en aquel tiempo la comunidad de Aginaga y el pueblo de Orio distribuía nasas a lo largo del río para pescar salmones que disminuían el ancho de la ría. Las nasas eran unas grandes construcciones de madera que hacían función de presa; esto es, cerraban una parte del tránsito del río para encauzar los salmones a un agujero. Dichas nasas ocupaban gran parte del río y, si bien es cierto que no suponían un obstáculo para los pequeños barcos, para los “monstruos” como el San José o el San Joaquín suponían un impedimento demasiado grande. Así, los constructores pidieron a los vecinos de Aginaga y Orio que quitaran provisionalmente las nasas hasta que pasaran los galeones. Pero, quitar ý volver a poner dichas estructuras de pesca suponía un gran coste. ¿Quién se iba a hacer cargo de ello? El tema acabó en los tribunales. Al final, aprovechando una gran pleamar, quitando una parte de las nasas y haciendo explotar algunas rocas del fondo, lograron llevar los galeones de Aginaga a Orio.

Pero no acaba en Orio el proceso. ¿Cómo lo llevaron de Orio a Pasaia?

Fue remolcado por pequeños barcos para trasladarlo de Orio a Pasaia. Hoy en día existen remolcadores que hacen esta tarea, pero en el siglo XVII no había remolcadores por lo que debían amarrar 4-6 barcas al casco del navío y llevar remando a donde fuera. Los marineros de Orio estaban especializados en las tareas de remolque.

El galeón San José se hizo en Gipuzkoa, ¿pero el material utilizado también era de aquí?

Xabier Alberdi en el interior del ballenero que están construyendo en Albaola. Foto: Mendi Urruzuno
Xabier Alberdi en el interior del ballenero que están construyendo en Albaola. Foto: Mendi Urruzuno

Sí, además de la madera todo era de aquí. Seguramente el principal motivo para trasladar la construcción de Errenteria al río Oria fuera algo relacionado con el material. En Usurbil, en el monte Andatza había un bosque de robles del cual se sacaba la madera para la industria naval. Al fin y al cabo, se movía mucha gente alrededor de esta industria: carpinteros (cientos), los que trabajaban en los bosques, los marineros, los agricultores, … Todos bailaban al son de la industria naval.

¿Cuáles son las características del galeón San José?

Tenía una capacidad o volumen de más de 1.000 toneladas. Era realmente inmenso. Los galeones de aquella época eran de entre 600 y 800 toneladas y San José, por su parte, tenía más de 1.000 toneladas (no llegaba a 1.100 toneladas). No he encontrado datos exactos sobre su tamaño, pero por su posible dimensión (con mástiles y todo) lo podemos comparar con una gran iglesia. Por hacer una comparación, el ballenero que estamos haciendo ahora en Albaola es de 200 toneladas, por lo que San José sería cinco veces mayor.

Restos del galeón San José

Restos del galeón San José

¿Qué tiene de especial el navío San José?

Finales del siglo XVII es un periodo muy interesante. ¿Por qué? Porque empezaron a realizar cambios significativos en los galeones. El objetivo de dichas embarcaciones era hacer labores de comercio entre España y América y estaban especializados en transportar oro y plata (de ahí el tesoro que guarda en el interior). Durante gran parte del siglo XVII el monopolio del comercio se centró en Sevilla. Entonces, los barcos que debían comerciar con América debían salir y llegar a Sevilla a través del río Guadalquivir. Debido a las limitaciones del Guadalquivir, no era posible construir grandes barcos. Aun así, a finales del siglo XVII el monopolio del comercio se trasladó de Sevilla a Cadiz, del interior a la costa. Ese cambio supuso el comienzo de la construcción de barcos más grandes, y San José y San Joaquín fueron construidos en esa época de transición.

Por otra parte, el constructor de barcos de Mutriku Antonio Gaztañeta participó en el viaje del San José desde Pasaia a Cadiz, y tras perpetrarse de algunos defectos, realizó algunas modificaciones y reformas pese a que aunque había participado en la construcción.

¿Albaola tiene pensado hacer algo respecto al galeón San José?

Nosotros como Albaola hemos hecho algunos contactos porque nos parece interesante la embarcación en sí. Queremos saber en qué situación se encuentra, que intenciones hay al respecto, y cuales son las intenciones de futuro. En relación a la investigación, nos gustaría participar en la investigación y, si no es así, estar al tanto de los resultados. Tendríamos que reivindicar la influencia de la industria naval vasca en la construcción naval mundial. UNESCO declaró al ballenero San Juan patrimonio mundial, pero dicha declaración debería de recaer sobre toda la industria naval vasca. Realmente, la industria naval vasca es patrimonio mundial y nos corresponde a nosotros reivindicarlo.

Según los expertos el tesoro acumulado en el navío San José puede tener un valor de 18.000 millones de dólares.

Fuente: eitb.eus

Presidente Santos anunció hallazgo del Galeón San José

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El Presidente de Colombia Juan Manuel Santos anunció el pasado viernes 4 de diciembre de 2015 el hallazgo del Galeón San José, el cual naufragó hace más de 300 años, y manifestó que entregará más detalles sobre el tema.

Escuche la entrevista a Juan Manuel Santos en la W Radio:

El barco dotado de 60 cañones, que partía de Cartagena de Indias hacia España cargado de oro del virreinato de la Nueva Granada, plata de Perú y piedras preciosas, naufragó el 8 de junio de 1708 tras ser alcanzado por los cañonazos ingleses, en una breve batalla contra la flota española que hacía la “Carrera de galeones”.

La embarcación transportaba hacia España una riqueza que los arqueólogos marinos colombianos han valorado en unos 5.000 millones de dólares.

Según diferentes fuentes históricas, en las aguas territoriales colombianas pueden yacer unos 1.100 galeones españoles cargados con oro, plata y piedras preciosas que zozobraron o fueron hundidos por piratas entre los siglos XVII y XVIII.

El Congreso colombiano adoptó en 2013 la ley 1675, por medio de la cual “se reglamentan los artículos 63,70 y 72 de la Constitución Política de Colombia en lo relativo al patrimonio cultural sumergido”, y estableció mecanismos para el rescate de los naufragios históricos que se encuentren en mares colombianos, lo cual incluía entre ellos, al Galeón San José.

galeon_bigLa historia del Galeón San José no se ha terminado de contar. Este sábado el presidente Juan Manuel Santos entregará los detalles sobre el hallazgo de esta embarcación en aguas del Mar Caribe, muy cerca de Cartagena, lo que podría nuevamente abrir la polémica por sus derechos.

Pero para esta oportunidad ya hay una serie de litigios que favorecen a Colombia. En octubre de 2011, una corte en Washington declaró al galeón como propiedad del Estado colombiano. Allí se desechó una demanda interpuesta por la firma Sea Search, donde reclamaba 17 mil millones de dólares por el supuesto incumplimiento de un contrato con el gobierno colombiano para recuperar el buque.

Así mismo, en julio de 2007 la Corte Suprema de Justicia le puso fin dos décadas de pleitos jurídicos por los tesoros que podría guardar el galeón San José, al estudiar la acción judicial iniciada por la empresa Sea Search Armada (SSA), la cual reclamó el 50 por ciento del tesoro que según ella encontró en 1982, “a más de 210 metros de la superficie del mar y a pocos kilómetros de la costa de Cartagena”.

De acuerdo con la decisión de la Corte Suprema “los bienes de valor histórico, cultural o científico que tengan la calidad de tesoros” son de propiedad exclusiva de la Nación, mientras que los que tengan algún valor económico podrán ser repartidos en porcentajes iguales entre el Estado colombiano y la empresa que los rescate.

Así, el alto tribunal intentó zanjar las diferencias existentes entre empresarios como Jack Harbeston, quien como director de la compañía de rescate de tesoros Sea Search Armada -SSA-, reclamó el 50 por ciento del total del tesoro hundido en 1708, mientras que muchos nacionales asumieron la defensa del patrimonio histórico y cultural colombiano.
“La Corte Suprema de Justicia brindó debida protección al patrimonio cultural, histórico, artístico y arqueológico, incluido el submarino, de conformidad con las normas constitucionales y legales pertinentes, de las que proclamó la prevalencia del interés general, colectivo y público respecto de los bienes que lo conforman, así como el carácter extra comercial de éstos y que su propiedad pertenece única y exclusivamente al Estado colombiano”, puntualizó la Sala Civil.

Ante las supuestas presiones de congresistas estadounidenses para que se le diera la razón a la empresa exploradora, el alto tribunal manifestó que su decisión se aferró a la ley y a la Constitución.

La sentencia -dijo- se concretó “a las actuaciones registradas y a los documentos y pruebas oportunamente allegadas al expediente, sin que, por tanto, como debe ser, puedan incidir en el fallo, ninguna otra clase de elementos de juicio de los aquí militantes”.

Fuente: Elcolombiano.com

¿Cómo era estar a bordo del Galeón San José?

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¿Cómo era la vida a bordo del galeón San José?

Grande para la época, pero con solo 400 metros cuadrados habitables, el Galeón San José navegaba con un promedio de 600 personas.

La vida en el Galeón San José era un incierto y hediondo infierno: mucho calor de día, mucho frío de noche, gente hacinada y sin higiene, animales, alimentos podridos, agua corrompida, vómitos y mierda.

Grande para la época, pero con solo 400 metros cuadrados habitables –el equivalente a tres buses articulados de TransMilenio–, el galeón San José navegaba con un promedio de 600 personas, de los cuales 168 eran gente de mar, 133 eran gente de guerra y el resto, pasajeros: burócratas, comerciantes, aventureros y familias, que se convertían en un tremendo estorbo para las operaciones navales.

En las bodegas y las dos cubiertas cargaban un avituallamiento embarazado de barriles, toneles, arcones, botijas, fardos y cajas con provisiones de bizcocho, aceite de oliva, miel, vinagre, bacalao seco, jamón, tocino, cecina, vino, madera, garbanzos, huevos, sal, leña, arroz, nueces, muebles, paños, pasas, cebollas, queso, garbanzos, ajos, brea, gallinas, cerdos, guitarras, cabras, mantas, almohadas, balanzas, lanchas, sereníes, remos, velas, hachones, canastos, maletas, esterillas, pulgas, chinches, piojos, garrapatas, cucarachas y gatos que eran amuletos de buena suerte, excepto para las ratas y ratones, los primeros en embarcar, los que nunca se marean y los que mejor se adaptaban a la travesía. (Vea: Cañones y otras piezas encontradas en el galeón San José)

Además, baldes, ollas, cuchillas, cucharas, platos, cuerdas, aros de hierro, ungüentos, tambores, relojes de arena, cruces, estandartes, borlas, guirnaldas, medicinas, cuadrantes, cañones, dagas, balas, pólvora, arcabuces, sextantes, tres palos y diez velas cuadradas.

Tras siete años de espera por culpa de la guerra, la falta de presupuesto, la escasez de marineros y dos intentos de los ingleses por destruir las embarcaciones en puerto, el galeón San José –la nave capitana o líder– y su gemelo idéntico, el galeón San Joaquín –la nave almiranta–, zarparon del puerto de Cádiz (España) con el resto de la flota, el 10 de marzo de 1706, y llegaron a Cartagena 41 días después y sin incidentes.

Entre los pasajeros estaba el marqués de Castelldosrius, muy noble y muy arruinado catalán, nombrado vigésimo cuarto virrey del Perú, quien viajaba con toda su familia y 30 personas de séquito. Además de su linaje, este hombre era notable por haber besado antes que ningún otro español el anillo del recién ungido Felipe V (El Animoso), el primer rey de España perteneciente a la dinastía de los Borbones, que llegó al trono con solo 17 años, sin hablar español y con la necesidad de fondos, muchos fondos para financiar una guerra civil y allende las fronteras, llamada de Sucesión, que se libraba en muchos frentes para proteger el imperio español, que después de cada batalla se hacía más débil y pequeño.

Una de las principales tareas del nuevo virrey era llenar, antes del regreso, las bodegas de la flota del tesoro (abanderada por el galeón San José) con oro, plata y piedras preciosas captadas como impuestos, y revitalizar la Feria de Portobelo, en Panamá.

Galeón San José
Galeón San José

En el mismo viaje venía el arzobispo de Santa Fe (Argentina). ¿Dónde se alojaban el virrey, su séquito y el excelentísimo arzobispo? En el galeón sólo había cuatro pequeñas cabinas, una para el maestre, otra para el capitán y dos para pasajeros importantes.

Higiene, sexo y comida

A bordo tenían solamente dos letrinas con baldes que estaban ubicadas cerca de la cabina del capitán. Los demás tenían que hacer del cuerpo delante de todos, como comer, en un sitio llamado ‘el jardín’, compuesto por sendas tablas con un hueco que sobresalían en la popa (para navegantes novatos) y la proa (para los más expertos, que aguantaban los chapuzones que probaba la quilla).

El agua era tan escasa que no se podía desperdiciar para la higiene del barco y de la gente.

La privacidad era un lujo que no existía. Las relaciones heterosexuales, además de incómodas, estaban prohibidas y castigadas.

El pecado nefando, innombrable, execrable y vergonzoso, la homosexualidad, era frecuente entre tantos hombres solos y hacinados tanto tiempo.

Aunque también estaba prohibido, se jugaba a los naipes y a los dados. A veces se divertían con riñas de gallos. Los más cultos, muy pocos, leían libros si no estaban mareados. Despiojarse y contar historias de romances y aventuras eran pasatiempos muy entretenidos. Y cantaban con chirimías.

La alimentación era un tormento. Las verduras y las frutas se acababan los primeros días y después venían jornadas miserables.

Cada navío llevaba un alguacil de agua y un despensero de vino y aceite. En buenos viajes daban media botella de vino al día, que a veces los tripulantes guardaban para venderla en los puertos de las Indias. Una botella de aceite y tres botellas de vinagre al mes. Dos botellas de agua al día. Que nadie se atreviera a recibir más agua, vino o aceite que otro. El vinagre había que cuidarlo, pues se utilizaba también para enfriar los cañones en combate.

Carne solo se comía dos veces por semana. El resto de la semana, garbanzos, habas, arroz y pescado. Se cocinaba una sola vez al día, si no había tormentas de agua o de viento.

El queso era precioso manjar, pues se podía comer a cualquier hora y se conservaba muy bien.

El pescado y el cerdo en salazón daban más sed. A veces mataban gallinas o un cerdo y se daban banquetes de carne fresca.

Se rezaba mucho en los galeones. En la mañana y en la tarde el capellán recitaba oraciones. Todos se confesaban y comulgaban antes de subirse al barco. ‘Quien no sabe rezar no se meta al mar’.

Estaban siempre expuestos a tormentas, ataques de corsarios o simples averías que podían hundir la nave, e igualmente a pestes y enfermedades muy frecuentes, como sarna, gastroenteritis y escorbuto. O a la simple escasez de viento.

En la tripulación de 133 soldados y 168 marineros había carpinteros, mosqueteros, astilleros, calafates, toneleros, un buzo y tres tamboreros. Los que más ganaban eran los buzos, pues escaseaban, necesitaban saber nadar muy bien –tanto sumergido como en la superficie– y eran los encargados de parchar con madera, hierro y brea los cascos averiados. Los tres tamboreros también recibían buenos sueldos porque durante los combates debían permanecer afuera, arriba, visibles e indefensos, haciendo sonar sus instrumentos con ritmos de arenga. Debido a la crisis de la guerra, no iban gaiteros ni flautistas.

Navegaban 100 grumetes y 24 pajes, que eran niños entre los 8 y los 14 años, por lo general huérfanos. Rara era la travesía en que no muriera alguien; entonces, lo envolvían en un paño, le cargaban un lastre de piedras o toneles de barro, le rezaban y lo arrojaban al fondo del mar mientras que toda tripulación gritaba en coro: “buen viaje”.

Si había un naufragio, por tempestad o por guerra, los primeros en subir a las barcazas eran las personas más útiles a la sociedad en esos momentos, entiéndase varones de ascendencia noble, y de últimos quedaban los niños, las mujeres y los ancianos.

Corte transversal de un galeón (versión más grande una galea o galera). De noche, un grumete le daba la vuelta a un reloj de arena que se vaciaba cada media hora y los hombres de la guardia debían de responder los versos que entonaba el del cronómetro para comprobar que estaban despiertos.

Los marineros que sobrevivían a las pestes, combates, enfermedades o naufragios casi siempre terminaban padeciendo un envejecimiento prematuro.

Con los acosos del rey Felipe V, el tesoro salió de El Callao hacia el Pacífico panameño el 19 de diciembre de 1707.

La Flota de Casa Alegre –por el conde de Casa Alegre, responsable del San José– estuvo fondeada en Cartagena durante dos años, esperando que se juntara la preciosa carga proveniente del extenso virreinato peruano, más grande que el imperio inca, y solo el 2 de febrero de 1707 levantó anclas para ir a cargar a la feria de Portobelo, en el Caribe panameño, adonde llegó ocho días más tarde y donde se encontraban reunidos todo el oro y la plata que habían salido del puerto de El Callao en barcos y que atravesaron el istmo en mulas, por el estrecho camino real. Esos metales preciosos eran producto del recaudo de impuestos por la extracción de los mismos o tributos de los súbditos del rey.

Cuando el galeón San José partió para Panamá llevaba 53 hombres menos: 13 habían muerto y 40 habían desertado.

Cinco largos e inexplicables meses estuvo la flota de Casa Alegre fondeada en Portobelo, cargando, recaudando y esperando solucionar trámites y disputas con los marineros franceses, los comerciantes y burócratas españoles y los cobradores de impuestos reales.

También cargaban, en menor escala, cochinilla, añil, pieles, cacao y algunas excentricidades, como papagayos, monos, turpiales, quetzales e iguanas. A la feria llegaban igualmente los mercaderes españoles y franceses a vender sus bisuterías y demás manufacturas europeas para el consumo de las colonias.

En carpas ubicadas en la ciudad de Portobelo, los comerciantes hacían sus transacciones lo más rápido posible para evadir a los revisores fiscales del rey y a los piratas ingleses que pudieran atacarlos.

Dicen las crónicas de la época que los galeones llevaban 22 millones de monedas de oro y plata de diferentes nominaciones (escudos, ducados, pesos, reales y maravedíes), siendo las más valiosas las de oro de 8 escudos con la efigie de Felipe V, las cuales pesaban 26,7 gramos cada una. Hoy, los mercaderes numismáticos pagan 6.000 euros por cada una de esas monedas, que no se consiguen.

La boca del lobo

Las monedas las repartieron mitad y mitad entre los galeones San José y San Joaquín.

Aunque era fustigado por las necesidades del rey Felipe V, la estrategia de Casa Alegre ha sido calificada de imprudente, pues sabía que los corsarios ingleses lo estaban esperando, pero se sentía muy superior en hombres y armas a la flota comandada por Charles Wagner (de 44 años). Y también le corría prisa porque se acercaba la temible temporada de huracanes del Caribe y los escoltas franceses amenazaban con irse a Europa si demoraba la partida.

No tenían que ser muy listos el comodoro Charles Wagner y sus hombres para saber que el galeón San José, su gemelo casi idéntico –el galeón San Joaquín– y los otros 12 navíos de la flota navegaban de Panamá a Cartagena con el mayor tesoro jamás embarcado.

El San José estaba artillado con 64 cañones en las 70 portas disponibles; 26 cañones para balas de 18 libras, 26 para balas de 10 libras y 8 de 6 libras. En total, la flota que acompañaba al galeón San José tenía 13 navíos con 278 cañones en los siete artillados, que eran más ‘mangudos’ (anchos), pero más lentos.

A las 3 de la tarde del jueves 7 de junio de 1708, Casa Alegre ya podía atisbar la bahía de Cartagena desde Barú. Y a los lados, a dos kilómetros de distancia, oteó las velas enemigas de los cuatro navíos ingleses, con apenas 192 cañones entre todos.

A las 7:30 de la noche, el galeón San José, con los palos rotos y a punto de ser abordado por los ingleses, que ya estaban a 60 metros, disparaba sin puntería hasta que la nave explotó por la pólvora que llevaba o sencillamente se partió. Solo la arqueología náutica podrá explicar cuál fue la causa de su hundimiento.

La batalla duró dos días más y el San Joaquín logró entrar herido a la bahía de Cartagena, con medio tesoro y ante la resignación de los ingleses, que también tenían averiadas sus naves.

Pero la tragedia no termina ahí. Tres años más tarde, el 3 de agosto de 1711, zarpa desde Cartagena el resto de la flota del tesoro, con el reparado galeón San Joaquín a la cabeza y tres unidades de escolta, pero una tormenta los dispersa y dos de las tres unidades de respaldo regresan a Cartagena. En consecuencia, el San Joaquín vuelve a ser emboscado por los filibusteros ingleses, con siete poderosos navíos armados con 310 cañones.

El almirante Villanueva muere en el combate y el galeón, apoyado por una sola unidad de escolta, se rinde, pero los ingleses no encuentran el tesoro. Por órdenes de Felipe V y para humillación de Villanueva, el tesoro sobrante había sido embarcado en las menos ostentosas embarcaciones francesas, que llegaron triunfantes a España, con el oro y la plata, para que Felipe V se animara un poco.

El virrey marqués de Castelldosrius fue procesado por deshonesto y el almirante Charles Wagner murió tranquilo en su casa, a los 77 años.

Nunca se supo si entre los 11 sobrevivientes del hundido galeón San José estaba Juan Pedro, el buzo, o alguno de los tres tamboreros, o si ellos hacen parte de las 578 almas que vagan en las aguas de Barú.

Fuente: EL TIEMPO / Colombia

Donación del Tesoro Quimbaya a España es ilegal

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Donación del Tesoro Quimbaya a España es ilegal

En la mañana de este jueves se debatieron varias voces a favor y en contra de la repatriación del Tesoro Quimbaya, que fue donado a España por el presidente Carlos Holguín en 1893, en una audiencia pública en la Corte Constitucional.

El tesoro, que se expone en el museo de América de Madrid y consta de 122 piezas de oro, fue regalado a la reina María Cristina de Habsburgo para agradecer su apoyo a un asunto limítrofe con Venezuela.

El caso se inició por una demanda que interpuso el abogado Felipe Rincón Salgado, en la que asegura que la entrega de ese tesoro constituyó una vulneración de derechos de los colombianos.

En la diligencia, Rincón aseguró que el tesoro debe ser repatriado porque “hace parte del patrimonio cultural y arqueológico del país”.

A su turno, Cristina Pardo, secretaria jurídica de Presidencia, aseguró que la Corte no podría tomar una decisión en este caso, pues “no se le puede indicar al Presidente sobre sus competencias exclusivas en el exterior”.

Tesoro Quimbaya
Tesoro Quimbaya

La Canciller encargada, Patty Londoño, aseguró que la “actuación del presidente Holguín tiene validez, legitimidad y legalidad”, pues podía hacerlo dentro de su autonomía en el manejo de las relaciones exteriores. Añadió que actualmente no hay recurso jurídico posible que “obligue a España a devolver el tesoro Quimbaya”.

El delegado de la Defensoría del Pueblo, Luis Manuel Castro Novoa, aseguró que una de las razones para que el tesoro sea reintegrado es que “el tesoro Quimbaya no ha sido estudiado a profundidad ni en Colombia ni en España, lo que significa que hay una laguna en el conocimiento de esta cultura”.

Así, Castro insistió en que la Corte le debe ordenar al Ministerio de Cultura “adelantar gestiones administrativas necesarias para conseguir la repatriación”.

El ciudadano español Fernando Vicario Leal, director del área de Cultura de la Organización de Estados Iberoamericanos, aseguró que en este caso es necesario “defender el regreso por un efecto simbólico para la creación de una nueva realidad cultural”.

Asegura que para crear un nuevo concepto de cultura no se puede basar únicamente en los valores del mercado. “Si esto no viene de actos de generosidad, quedaría en un espacio vacío”.

Así, dijo que España debería devolver este tesoro como un “buen gesto” que constituye un acto de construcción de cultura.

“Un acto de generosidad que puede no estar apoyado en razones burocráticas, sino en la relación de un medio de cultura”, dijo.

Gonzalo Castellanos Valenzuela, experto en patrimonio cultural americano, aseguró que en este caso “los tratados que protegen los bienes culturales en caso de conflicto armado, no cobijarían esta situación de ilegalidad en la que un presidente entregó un patrimonio público a otro país”, por lo que aseguró que la vía jurídica “no tendría muchas posibilidades”.

Sin embargo, señaló que se puede ordenar a que el Gobierno lo haga por la vía diplomática, “que la comunidad internacional y arqueológica vería con muy buen sentido”.

El proceso

La tutela de Rincón fue acogida en primera instancia el 4 de septiembre del 2009, por el juzgado 23 administrativo de Bogotá, quien amparó los derechos de moralidad pública y defensa del patrimonio público, y les ordenó a todas las entidades “iniciar y llevar hasta su culminación, todas las actuaciones de orden administrativo, jurídico, diplomáticos y económicas inclusive que sean necesarias tendientes a repatriar o readquirir las 122 piezas de oro de la cultura Quimbaya”.

Incluso, el juzgado planteó la posibilidad de indemnizar a quienes hoy sean los tenedores de buena fe de esas piezas.

Pero el 17 de febrero del 2011, el Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca revocó el fallo y negó la petición del tutelante, afirmando que no probó la vulneración de derechos colectivos. El caso escaló al Consejo de Estado, que el 2 de junio del 2011 se abstuvo de revisar la sentencia.

Sobre estos fallos, Rincón interpuso de nuevo otra acción de tutela solicitándole al juez que se amparen sus derechos y se deje en firme el fallo de primera instancia que ordenó readquirir las piezas de oro.

Como el Consejo de Estado volvió a rechazar la tutela, el caso llegó a revisión de la Corte Constitucional. Dada la importancia del caso, el magistrado Rojas Ríos resolvió convocar a una audiencia pública para escuchar a las partes interesadas en este caso y poder tomar una decisión final sobre el tesoro Quimbaya.

Fuente: El Tiempo

Así fue el hallazgo del Galeón San José

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Así fue el hallazgo del Galeón San José

La noche del 8 de junio de 1708 el mar Caribe se tragó una de las historias más apasionantes de todos los tiempos en los océanos, el galeón San José.

Trescientos siete años después, una imagen captada por un sonar trajo desde las profundidades una posibilidad de hallar la mítica embarcación, que estaría cargada con 200 toneladas de oro y plata.

La imagen era un enorme montículo que coincidía con el tamaño del galeón, que tiene 40 metros de eslora. Pero era solo eso, una posibilidad.

Arriba, en el buque Malpelo, de la Armada colombiana, sus tripulantes: arqueólogos marinos, oceanógrafos y analistas de sonar, la recibían con sorpresa pero con aplomo, y redoblaban las comprobaciones. No podían permitirse la emoción hasta no tener certeza de que esa imagen revelaba el pecio (resto de una nave náufraga) más buscado, tanto por expertos en patrimonio arqueológico como por cazatesoros.

Infografía hallazgo del Galeón San José
Infografía hallazgo del Galeón San José

No sería la primera vez que se producía una falsa alarma durante el tiempo que llevaban haciendo exploración en la zona, ubicada en un punto no especificado del mar Caribe, cerca de las islas del Rosario, en Cartagena.

Contó Ernesto Montenegro, director del Instituto de Antropología e Historia (Icanh):

“Habíamos encontrado miles de anomalías (que son alteraciones geográficas en el suelo marino). Algunas realmente tenían características de largo o de ancho que hacían pensar que podía haber pecios de alguna índole, pero entonces hacíamos más lecturas de sonar y comprobaciones que tomaban días”

En su celular, Montenegro, que es arqueólogo naval, tiene la evidencia de una imagen de aquellas que los hizo pensar en el galeón, pero tras un trabajo científico se confirmó que no era, resultó ser un barco camaronero. En total fueron 30 anomalías, de las cuales 5 eran naufragios.

“No podíamos darnos el lujo de ser como los que se enamoran todos los días y al final no saben encontrar el amor verdadero”, explicó Montenegro, tratando de aterrizar el discurso científico. Pero esta vez, sin embargo, la imagen sí era la del amor verdadero.

No fue un milagro

El equipo de Colombia contaba con el apoyo de un experto en exploración marina que participó en la interpretación de datos durante el hallazgo del Titanic. Aunque el presidente Juan Manuel Santos no reveló su nombre, se sabe que es el técnico de sonar Andy Sherrell, quien también participa en la búsqueda del avión de Malaysia Airlines.

Y es que el hallazgo del galeón San José no ocurrió de forma milagrosa, aunque su confirmación se haya dado, como dijo el Presidente, un 27 de noviembre, día de la Virgen que lleva ese nombre.

El descubrimiento tuvo que ver más con un asunto científico y jurídico que con uno místico, y comenzó hace dos años en tierra, más exactamente en el Congreso de la República.

Precisamente en el 2013 se aprobó la Ley 1675, sobre patrimonio subacuático, y en el 2014 se dio su decreto reglamentario, que habría sido la largada para la búsqueda. En paralelo a este trabajo político y legal, historiadores del Instituto de Antropología e Historia se sumergieron en archivos históricos. Concretamente, analizaron los Archivos de Indias, de Sevilla; los británicos, los archivos de La Habana y, por último, los de Cartagena.

Montenegro no dice cuántos documentos analizaron, pero sí que se preguntaron dónde fue exactamente la derrota, y lo hicieron concentrados en la meteorología de la época. Algo que, según él, los llevó a ubicar el galeón San José en una “zona jamás explorada”.

“Hacemos un trabajo de reconstrucción meteorológica a partir de los archivos. Se tiene conocimiento general de cómo cambia el viento, pero ya específicamente nos interesa la velocidad, cuánto se desplaza un barco con determinado cambio de viento, cuántos nudos tenían que alejarse, cuánto se demoran en bajar las velas o voltearlas en un momento determinado, o el vector de movimiento que toma una vez ven a los ingleses. Esos detalles, que son anecdóticos, los analizamos de forma científica”, dice Montenegro.

Con esa información se dieron a la tarea de conseguir en todo el mundo los equipos para la exploración. “Es claro que requerimos aplicar sensores remotos, pero una cosa es aplicar un sonar, un magnetómetro y un perfilador a un metro de profundidad, y otra cosa es entender que tenemos que prospectar una profundidad en un área que puede llegar a tener mil metros de profundidad”, agrega el director del Icanh.

Mientras conseguían los equipos, hicieron análisis batimétricos, es decir, sobre las profundidades y la geografía del mar, específicamente de la zona donde se haría el hallazgo, para lo cual usaron la cartografía de la Armada.

Luego vino la adecuación del buque oceanográfico Malpelo, para proceder a la búsqueda, en la que habrían participado cerca de 50 personas.

Uno de los instrumentos usados fue un vehículo subacuático autónomo (AUV, por sus siglas en inglés), que, de acuerdo con el video presentado por el Gobierno, es de marca Remus 6000 y es el mismo que se usa para la búsqueda del avión MH370 de Malaysia Airlines.

El AUV fue desarrollado por la empresa estadounidense Woods Hole Oceanographic, cuyos empleados estaban en Cartagena, cerca del lugar donde Santos dio la rueda de prensa sobre el hallazgo.

Según un informe de CNN sobre la búsqueda del avión malasio, el aparato cuesta 2 millones y medio de dólares, aunque no es claro cuánto le habría costado al Gobierno colombiano.

La clave: los cañones

Tampoco se ha conocido la fecha exacta en la que comenzó la búsqueda en el mar, pero Montenegro asegura que han estado explorando al menos durante tres meses. (Lea: ‘Cartagena debe ser la más beneficiada con el hallazgo de la nave’)

En una de esas oportunidades, y tras la famosa imagen de sonar que dio la alarma real del galeón, tomaron las fotografías que se han conocido.

Cañones del Galeón San José
Cañones del Galeón San José

Y ahí sí llegó el momento de emoción para los científicos. “Si usted me pregunta por el momento de euforia –dice Montenegro–, ese ocurrió cuando vimos los cañones. Las fotografías eran impresionantes”.

La foto revelaba varios cañones de bronce, que fueron fundidos para el San José, y con sus asas en forma de delfines. En otras imágenes se veían más de cien vasijas de cerámica.

Pero otra cosa que llamó la atención fue la fotografía que evidenciaba el forro del barco, las tablas y cómo este se encontraba recostado sobre uno de sus lados.

“Fue sorprendente. Nos habíamos imaginado el sitio arqueológico más parecido a un yacimiento subacuático clásico, donde hay restos muy desordenados; y, en cambio, encontramos uno muy compacto”, explica. Esa sería la razón por la cual asumen que el San José no habría explotado, como se ha indicado en los archivos históricos.

Una vez tuvieron las imágenes e hicieron la última lectura de comprobación, le informaron al Presidente, quien estaba enterado de los avances de forma cotidiana. (Lea: Editorial: Hallazgo histórico)

Lo que viene

Actualmente, el lugar del hallazgo está cuidado por la Armada, y en Bogotá se adelanta la planificación de las siguientes fases de exploración y rescate.

El Gobierno se reserva el nombre del socio con el que piensa hacer la alianza público-privada, contemplada en la ley, que le permitiría hacer la excavación. Eso, aunque la Ministra de Cultura ha reconocido que esta es una de las más importantes que hará el Estado.

Para Montenegro, el proceso que viene equivale a ‘ir a la Luna’: “Existe el conocimiento, pero no los instrumentos. Necesitaremos hacer un acople de tecnología de mecatrónica para construir los instrumentos que requerimos para esta excavación”.

Según el Gobierno, el rescate del San José no se puede comparar con el de ningún otro. Ni siquiera con el del Titanic, que fue hallado a mayor profundidad (3.800 metros), pues éste no se rescató.

Así que el proceso será largo. Por lo pronto, en tres meses se conocerían más fotografías y “en un año y medio –dice Montenegro– ojalá tengamos capacidades de comenzar algún proceso de intervención”.

Mientras eso sucede, ya España y Colombia, así como otras empresas, debaten la propiedad del galeón y el mito del San José sigue creciendo.

Fuente: El Tiempo / Colombia.

España no da su brazo a torcer en caso Galeón San José

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España no da su brazo a torcer en caso Galeón San José

El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, llegó este sábado a Cartagena (Bolívar) para asistir a una reunión ministerial iberoamericana, en la que aprovechará para recabar información sobre el galeón San José, hallado en aguas colombianas.

El Airbus 310 de la Fuerza Aérea Española en el que viaja García-Margallo y una pequeña delegación que le acompaña aterrizó a las 04:50 de la mañana en la capital bolivarense.

En la agenda de la reunión ministerial que se celebra hoy, como antesala de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Conferencia Iberoamericana, que en su XXV edición se realizará en Colombia en el 2016, estará analizar las elecciones legislativas venezolanas celebradas hace seis días y en las que la oposición derrotó el chavismo que representa Nicolás Maduro.

Reunión de Alto nivel caso Galeón San José
Reunión de Alto nivel caso Galeón San José

Sin embargo, el hallazgo del galeón San José, hundido en 1708 y localizado hace unos días en aguas colombianas cercanas a Cartagena, centrará la visita de García-Margallo.

De hecho, mantendrá una reunión bilateral con su homóloga colombiana, María Ángela Holguín, con quien hablará de este navío, que se hundió con toneladas de oro y plata.

España y Colombia acordaron esta semana, en un primer contacto, abordar por la vía diplomática la situación desencadenada tras el hallazgo del navío.

El propio García-Margallo, en una entrevista con la Agencia EFE, insistió en que el Gobierno español buscará un acuerdo “amistoso” con Colombia, aunque argumentará que la Unesco le ampara, ya que se trata de un “barco de Estado”.

“Vamos a hablar”, dijo el ministro, quien no obstante dejó claro que España no renunciará al galeón, porque se trata de un barco de Estado con “un significado histórico muy serio”.

Sin embargo, el presidente Juan Manuel Santos aseguró que el San José es un patrimonio del país latinoamericano aunque subrayó que hay disposición a compartirlo con la humanidad.

El legendario galeón San José, y su buque gemelo, el San Joaquín, fueron construidos a finales del siglo XVII en los astilleros de Mapil, cerca de San Sebastián (País Vasco, norte de España), y en el momento de su hundimiento por una flota inglesa, el viernes 8 de junio de 1708, iba cargado con cerca de 11 millones de monedas de ocho escudos en oro y plata, según los historiadores.

El jefe de la diplomacia española también mantendrá una reunión con su homóloga argentina, Susana Malcorra, exjefa de Gabinete del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y recientemente nombrada canciller por el nuevo presidente del país latinoamericano, Mauricio Macri.

EFE

Colombia había aprobado Ley que permite vender el patrimonio cultural sumergido

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Colombia tiene Ley que permite vender el patrimonio cultural sumergido

Pese a que en la Constitución política de Colombia, en sus artículos 63 y 72, se opone a la comercialización del patrimonio cultural sumergido, el 21 de Junio de 2013 de el Congreso colombiano aprobó por 54 votos a favor y 9 en contra contratar de manera directa a compañías expertas en exploración submarina para que busquen, rescaten y se beneficien económicamente de los naufragios.

“Este proyecto de ley es constitucional”, defendió el Ministro del Interior Fernando Carrillo, con el argumento de que esta iniciativa incorpora la historia de la jurisprudencia colombiana y recoge los fallos de las altas Cortes, generando un articulado constitucional, coherente y aplicable.

Para el coordinador ponente de la ley, Carlos Ferro, era importante “proteger de la mejor manera posible los bienes patrimoniales sumergidos en más de 900 mil kilómetros cuadrados”. Esos bienes incluyen los restos orgánicos e inorgánicos, asentamientos, cementerios y toda evidencia física de grupos humanos desaparecidos, restos humanos, especies náufragas constituidas por las naves o artefactos navales y su dotación, sus restos o partes, dotaciones o elementos yacentes dentro de estas.

151207165150_san_jose_colombia_shipwreck_624x351_nationalmaritimemuseum_nocreditPara los científicos el desconocimiento de los legisladores fue total pues no sólo se desconoció por completo la Convención de la Unesco para la Protección del Patrimonio Sumergido la cual establece que cualquier vestigio arqueológico que esté bajo el agua -desde una vasija hasta un lingote de oro- es patrimonio, no puede ser comercializado, sino que está demostrado que cuando las empresas cazatesoros toman lo que tiene un valor de mercado como los lingotes y “chupan” con una aspiradora todo el contexto del naufragio, la historia se acaba. Al sacar los restos arqueológicos de su contexto, el oxígeno los vuelve polvo. Y lo que es peor. Conservar lo poco que sale es costosísimo y el Estado no tiene el dinero para ello. “Fue la tercera vez que se presentó este proyecto. Los anteriores eran al menos proteccionistas. Pero éste que se aprobó entregó todo. Antes se reconocía el valor sobre los objetos, no se pagaba con ellos. Ahora se paga con los mismos objetos. Es decir con cargas industriales como monedas, los lingotes y piedras preciosas provenientes de los cargamentos de los naufragios”, explicó a ABC Carlos del Cairo, antropólogo y arqueólogo, director de la Fundación Terra Firme, entidad que desde el 2006 lleva la batuta en investigación académica sobre la riqueza cultural e histórica sumergida en Colombia

“Se habla de más de mil naufragios en Colombia pero eso no se ha comprobado. Esta ley se hizo para sacar a flote unos cuantos galeones –el San José y la flota de Luis Fernández de Córdoba-. Los demás están en aguas poco profundas. Somos dos bandos. Unos que buscan el beneficio económico y otros que queremos reconstruir buena parte de la historia del país que está bajo el mar. Esta ley está reglamentando a unos piratas”, precisó del Cairo.

En efecto. Uno de los artículos que generó polémica fue el referente a la retribución para quienes realicen las exploraciones. El senador Juan Lozano planteó que se le otorgará máximo hasta el 25% de esos bienes. Sin embargo la Ministra de Cultura, Mariana Garcés, pidió que se dejara hasta el 50% de los bienes no patrimoniales encontrados. Y así quedó en la ley.

Según el senador Ferro, “habrá casos en donde los exploradores reciban porcentajes menores, de acuerdo a elementos como: la dificultad técnica, las condiciones océano-atmosféricas del área, las condiciones hidrostáticas, las técnicas que se utilizarán, los equipos tecnológicos con que se ejecutará, la transferencia de tecnología y la importancia cultural y arqueológica de los bienes rescatados”.

Pero lo cierto es que todo puede pasar. Hay tantos intereses y son tantas las empresas que quieren venir, que todo es negociable. “El gobierno del presidente Juan Manuel Santos, tenía especial interés en el tema porque Santos estuvo en la Armada colombiana y sabía que lo que realmente está en juego son unos 5 o 6 naufragios que contienen lingotes de oro y plata y que iban rumbo a España”, le había dicho a este diario José Luis Socarrás, director de la carrera de arqueología de la Universidad Externado de Colombia.

Por eso salió adelante. Socarrás mismo explicaba en un texto publicado en el portal de internet La Silla Vacía, cómo durante las discusiones previas para aprobar esta ley, se vio en los estrados del Congreso al señor Burt D. Webber, representante de la empresa caza tesoros Seaquest International, LLC, con sede en Santo Domingo, República Dominicana quien busca sacar adelante la operación “Mystery Galleon”.

“La Operación “Mystery Galleon”, de la cual tiene conocimiento el gobierno desde comienzos de 2011, se plantea como una aplicación para un contrato exclusivo de exploración y salvamento. A pesar de que funcionarios advirtieron sobre la inconveniencia científica, técnica y legal de dicha operación, el concepto técnico del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) no es tenido en cuenta, mientras que el de los caza tesoros sí”.

Fuente: ABC de España