martes, octubre 26, 2021

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Navegue por la cubierta del Galeón San José

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Por primera vez se ve el galeón San José tras unir 6.000 fotografías.

Descripción:

1. Cañones: Los cañones del Galeón San José son de bronce, estos tienen un número de registro y el escudo de la Corona española, esto permitió determinar que eran del galeón y miden 9x12x16 pulgadas

2. Tazas provenientes de China. Desde ese entonces había un comercio entre China y Panamá. Están en la superficie y no tienen sedimentación.

3. Metate: utensilio usado por los indígenas para moler el maíz, no estaba en la cocina, por lo que se presume que se tenía como adorno.

4. Jeringas francesas y clavos.

5. Dormitorio del capitán: vasenilla que solo usaba el comandante de la embarcación, había loza, platos y vasijas.

6. Vasijas.

7. Arganeo (anillo) de un ancla.

Haz clic para ver en grande los detalles

Infografia: Eltiempo.com

 

El Galeón San José es de Colombia: Consejo de Estado

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Identificación de objetos y dimensiones aproximadas del sitio a partir de análisis de imagen de sonar de barrido lateral de sitio. Captura de pantalla de video YouTube Presidencia de la República.

El Galeón San José es de Colombia: Consejo de Estado

Cuando a finales del 2015, el presidente Juan Manuel Santos anunció el hallazgo del Galeón San José, varios historiadores quedaron más alarmados que contentos. Para ellos, la pelea por quién tiene la propiedad del tesoro sumergido más valioso de la humanidad terminará diluyendo la eufórica noticia que alegró tanto al país.

Además de los anunciados litigios internacionales, en los tribunales colombianos el tema no ha sido del todo zanjado. Aunque la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo en el año 2007, en donde le reconoció propiedad a la empresa Sea Search Armada del 50% del tesoro encontrado, esta decisión podría estar a punto de chocar con un fallo en el Consejo de Estado.

El alto tribunal se alista para definir la legalidad de la resolución, expedida por la Dimar, en donde se le concedió el carácter de denunciante a la empresa de ‘caza tesoros‘ llamada en ese entonces Glocca Morra. Esta resolución, que es considerada el origen de todos los problemas, fue controvertida por el profesor Antonio José Rengifo, doctor en derecho del mar de la Universidad de Londres y director de Centro de Pensamiento de mares y Océanos de la Universidad Nacional. El académico la demandó por considerarla ilegal.

Para él, el gobierno colombiano se saltó todas las verificaciones arqueológicas necesarias que ordenaba la Ley y tampoco consultó con las autoridades competentes para expedir un documento que afectó los derechos de todos los colombianos. Rengifo interpuso una acción popular a la que ahora, después de varios años, el magistrado de la Sección Segunda del Consejo de Estado William Hernández le da la razón.

La resolución en cuestión, firmada en 1982, le concedió derechos a la empresa estadounidense con base en un reporte de carácter confidencial. Allí –dice el documento- están las “coordenadas de la ubicación de un tesoro o especie náufraga en el mar Caribe colombiano”.

Para el magistrado, está demostrado que la resolución fue expedida de manera irregular y violó la ley. Asegura que es la causa directa de la grave amenaza o peligro de los derechos colectivos a la moralidad administrativa, la defensa del patrimonio público y cultura (sumergida).

El jurista en su estudio reabre una discusión que parecía zanjada por la sentencia de la Corte. Indica que el patrimonio cultural sumergido hace parte del patrimonio arqueológico, con lo que la totalidad de lo hallado es de propiedad de la Nación. En consecuencia, así en el interior del galeón haya monedas, lingotes de oro o plata o piedras preciosas en bruto -lo que es considerado como tesoro- el contenido esta cobijado por normas prevalentes que protegen el patrimonio cultural sumergido.

“El patrimonio cultural pertenece a la Nación, y sobre él no pueden coexistir dos regímenes: el del tesoro y el del patrimonio cultural”, dice la ponencia.

Para el magistrado del Consejo de Estado, en consecuencia, la institución civilista está absolutamente excluida de los litigios relacionados con especies náufragas, por lo cual no era la competente para pronunciarse. En cambio, como Consejo de Estado reclama competencia para revisar la legalidad de cualquier acto administrativo.

Considera además que el peligro y los daños persisten, por lo que entra a estudiar de fondo el acto administrativo, cuyos efectos están suspendidos, con el fin de evitar mayores consecuencias.

De esta manera, se acerca una nueva batalla del galeón en los estrados judiciales. Fue hundido hace 300 años en el caribe colombiano, sin embargo, el destino de su contenido, aún invaluable, apenas está por trazarse.

Via: Semana.com

Consejo de Estado decidirá sobre el Galeón San José

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En 2018, Consejo de Estado decidirá sobre el Galeón San José

Uno de los primeros temas que debatirá el Consejo de Estado cuando reanude sus funciones a mediados de enero, será la suerte que correrá el tesoro que está hundido en el Galeón San José, en aguas de la Costa Caribe cerca a Cartagena.

El alto tribunal deberá definir la resolución 354 del 3 de junio de 1982 de la Dirección General Marítima y Portuaria (Dimar) que beneficia con derechos de adquisición a la sociedad norteamericana Sea Search Armada.

La ponencia del magistrado William Hernández de la Sección Segunda señala que compartir los derechos sobre el tesoro violaría “la defensa del patrimonio público y el patrimonio cultural de la nación en especial el cultural sumergido”.

Paro el escritor y periodista Nelson Fredy Padilla, el Consejo de Estado sentará jurisprudencia y dará recomendaciones al Estado colombiano sobre “ratificar que la propiedad del tesoro es de los Colombianos como está previsto en la Constitución”.

Sin embargo, señaló que una vez el tesoro sea rescatado del mar, Estados Unidos podría activar las demandas y “estarán listos para embargar cualquier bien que sea subido a flote en Cartagena, lo que diga el Consejo de Estado se podría tener en cuenta, pero no cambiará el panorama frente al tesoro y el rescate”.

El Galeón está hundido desde el 8 de junio de 1708 a varios kilómetros al oeste de Cartagena con 200 toneladas de oro, plata, esmeraldas y tesoros de las colonias del continente americano.

Via RCN Radio

España: Galeón San José debe permanecer bajo el mar

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España: Galeón San José debe permanecer bajo el mar

El secretario de Estado de Cultura de España, José María Lasalle, ha reiterado que el Galeón San José, hallado en noviembre de 2015 frente a las costas colombianas, debe permanecer en el lecho marino. “España tiene una posición clara, el respeto a la convención de la Unesco que plantea una serie de protocolos de funcionamiento en relación con la protección del patrimonio subacuático”, dijo Lasalle en Cartagena, donde participa en la XVIII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Cultura.

El pecio del galeón español San José fue hallado el pasado 27 de noviembre en el fondo del mar Caribe cerca de Cartagena de Indias, donde se hundió en 1708 durante una batalla con corsarios ingleses. El buque había partido unos días antes de Portobelo (Panamá) cargado con oro, plata y piedras preciosas procedentes de los antiguos virreinatos de la Nueva Granada y el Perú.

Desde el hallazgo ha habido disputas entre España y Colombia por la titularidad del galeón, ya que el país europeo aduce que la Unesco le ampara pues se trata de un “barco de Estado”, si bien han expresado su voluntad de alcanzar un acuerdo “amistoso”.

Según ha recordado Lassalle, los protocolos de la Unesco recogen que para proteger los pecios deben mantenerse “tal y como están” y subordinarlos a “criterios de investigación científica y de interpretación cultural”. Debe evitarse por tanto las actividades “especulativas” o “asociadas a monetarizaciones o explotaciones económicas que son poco conciliables con la arqueología y el patrimonio subacuático”, agregó Lasalle.

“No es una discusión la que se está haciendo en torno a la titularidad (del San José) porque los protocolos de la Unesco son claros: es patrimonio de la humanidad y trasciende las fronteras territoriales de cualquier país”, subrayó.

Por todo ello, dijo que el destino del buque español debe ser de “naturaleza académico-investigadora y cultural” y debe ser sometido a un proceso de interpretación que permita “determinar correctamente lo qué pasó con ese barco, así como las “circunstancias históricas que lo envolvieron”.

En opinión del funcionario, afrontar la exhibición o su valor comercial o económico es secundario. Preguntado acerca del estado de los diálogos entre Colombia y España, dijo que está en manos de las Cancillerías de ambos países porque “así se ha entendido que es la mejor manera de resolver la situación”.

Pintura de la batalla entre el Galeón San José y el navío inglés | Wikipedia
Pintura de la batalla entre el Galeón San José y el navío inglés | Wikipedia

Inversionista se encargará de extracción del Galeón San José

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Inversionista se encargará de extracción del Galeón San José

El Presidente Santos dijo ya hay una “propuesta” que cumple con los “más altos estándares”.

El presidente Juan Manuel Santos anunció este miércoles que a través de una asociación público- privada se iniciarán los estudios para la extracción del Galeón San José.

“Hoy puedo anunciar a Colombia y al mundo que, luego de más de dos años de estructuración, ya contamos con una propuesta que cumple con los más altos estándares científicos, tecnológicos y financieros requeridos para el conocimiento del patrimonio cultural”, afirmó el Presidente.

Según Santos, se trata de un inversionista que se encargará de sacar el buque del fondo del mar y garantizará un proceso “respetuoso con los valores históricos y patrimoniales del galeón”.

El Galeón San José fue hallado en diciembre de 2015, tras haber estado sumergido en el fondo del océano por más de 300 años. No se sabe con exactitud la riqueza que contenga la nave.

Fotografía del "mapa secreto" que permitió hallar el Galeón San José
Fotografía del “mapa secreto” que permitió hallar el Galeón San José

El mandatario también anunció que “el inversionista está dispuesto a contratar a los mejores del mundo para esta misión” y que los recursos para esta misión saldrán de una alianza entre el sector público y el sector privado.

“Nadie en el mundo ha propuesto una intervención científica de esta magnitud”, afirmó Santos y agregó que esta se podrá hacer gracias a la ley que regula el patrimonio sumergido del país.

Invitación del 5 de julio para dar a conocer avances de la investigación, exploración y divulgación de la extracción del Galeón San José
Invitación del 5 de julio para dar a conocer avances de la investigación, exploración y divulgación de la extracción del Galeón San José

Lea el resumen de sucesos históricos del Galeón San José

A continuación ofrecemos el video oficial del evento:

Via El Tiempo

Nuevo libro el Galeón San José y otros tesoros

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Fue presentado el nuevo libro: el Galeón San José y otros tesoros

El escritor Héctor Abad Faciolince, autor de libros de memoria histórica como “El olvido que seremos” y columnista de El Espectador, presentó esta semana en la Universidad Eafit, en Medellín, el libro “El galeón San José y otros tesoros” (sello editorial Aguilar). En charla con Nelson Fredy Padilla, autor de la investigación fruto de una obsesión de más de quince años, hablaron de periodismo de largo aliento, crónica, literatura e historia.

Según Padilla, editor dominical del diario El Espectador, la obra “es un viaje de aventuras que, sin saberlo, surgió hace 17 años cuando tuve el privilegio de trabajar con Gabriel García Márquez en la revista Cambio y una mañana le pregunté por qué incluyó un galeón como imagen de portada de la primera edición de “Cien años de soledad” y en el argumento. Por eso el primer capítulo es un homenaje a él y a la forma cómo usó luego el galeón San José en “El amor en los tiempos del cólera” y sus inquietudes marítimas en un cuento”.

No es un trabajo que surgió a raíz de que en noviembre del 2015 el presidente Juan Manuel Santos reportara el hallazgo del galeón San José. Al contrario, el autor había propuesto el libro años atrás y fue a raíz del anuncio del gobierno que la editorial le pidió terminar los borradores que tenía. ¿Qué le ofrece al lector? Cada uno de los 31 capítulos del libro está conectado con algún viaje en busca de información. Fue al Archivo General de Indias, en Sevilla, España, donde estuvo por primera vez en 2006, que contiene la documentación histórica para emprender el viaje mayor a los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, para entender cómo los conquistadores saquearon el Nuevo Mundo. Otros lugares claves en el libro son Portobelo, Panamá, donde fue cargado el San José por última vez, e incluye idas y vueltas al Caribe colombiano, sobre todo a Cartagena, Tierrabomba y las Islas del Rosario.

Otro nivel interesante es el documental, pues reconstruye las historias de los principales galeones de esa época, que sólo manejan investigadores especializados a los que el periodista entrevistó y confrontó con los libros de historia. En ese proceso surgieron personajes claves que van desde el naufrólogo italiano Claudio Bonifacio, pasando por legendarios cazatesoros norteatericanos, hasta el historiador náutico colombiano Daniel de Narváez, a cada uno de los cuales dedica algún capítulo. El resultado: 31 relatos de conspiraciones e intrigas vistas desde la propuesta estética de un cronista.

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La pelea judicial sobre el Galeón San José

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La increíble pelea judicial sobre el Galeón San José

El Consejo de Estado se alista para fallar el caso histórico más importante del país. La ponencia podría revisar actuaciones de los últimos 30 años.

Un tesoro hundido en los bloques de expedientes del Consejo de Estado fue descubierto por un magistrado relativamente nuevo que se dispone a rescatarlo del naufragio. El proceso es un capítulo más de 23 años de guerra judicial iniciada por la empresa ‘cazatesoros’ Sea Search Armada, en su lucha por la reclamación de la totalidad del botín hallado en Galeón San José.

La aparición de la legendaria nave en aguas del mar caribe colombiano, y que fue durante años la protagonista del realismo mágico del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, fue anunciada al mundo a finales del 2015 por el Presidente Juan Manuel Santos.

Para esa misma época, el Primer Mandatario posesionó al magistrado de la Sección Segunda William Hernández, quien tardó solo días en descubrir que en su despacho estaba el expediente “madre” del galeón. Nulidades, impedimentos, recursos, cambios de magistrados y hasta cambios de legislación lo habían hecho desaparecer del mapa.

Después de años de dar tumbos de despacho en despacho, Hernández se alista para terminar de proyectar el fallo sobre la verdad judicial del galeón. El documento será la base de la Sala Plena del Consejo de Estado emita quizá el fallo histórico más importante del país. Se espera que la ponencia sea entregada a los demás magistrados en dos semanas.

El tesoro perdido

El buque zarpó el 8 de junio de 1.708 desde Cartagena con una carga de 11 millones de monedas de oro y casi 200 toneladas de esmeraldas, barras y lingotes macizos del precioso metal. Solo el cargamento oficial ha sido avaluado en 10.000 millones de dólares, sin contar lo que haya entrado en el barco por contrabando.

El buque había pasado por los puertos de Callao (en Perú) y Potosí (en Bolivia) y Panamá. Una vez en puerto colombiano partió rumbo a Cádiz acompañado de una flotilla de naves. El ataque inmisericorde de piratas ingleses, en busca de las riquezas, lo hundieron en la mitad del mar, junto con otras cinco embarcaciones que lo custodiaban.

Galeón San José
Al salir de Cartagena, el San José y su convoy se encontraron con una escuadra inglesa. Tras el enfrentamiento, terminó en el fondo del Caribe. /Galeón San José

Varias empresas ‘cazatesoros’ atraídas por la historia del más valioso de los galeones sumergidos llegaron al mar caribe colombiano. Sin embargo, fue la Glocca Morra, hoy Sea Search, la que obtuvo del Director Marítimo y Portuario en 1982 el carácter de “denunciante”. Este título, a su juicio de la empresa, les concede derechos de exploración y de propiedad sobre los hallazgos.

A través de la resolución 354 del 3 de julio, el Gobierno colombiano le concedió también este estatus con base a un reporte de carácter confidencial que contiene las coordenadas de la ubicación de un tesoro o especie náufraga en el mar caribe colombiano. Esa es la base de una guerra jurídica contra Colombia, por cuenta de la cual Sea Search solicitó en 1994 la propiedad del 100 por ciento de uno de los botines más codiciados del planeta.

Desde entonces, muchos han sido los pronunciamientos, nacionales e internacionales, sobre la propiedad del galeón. Sin embargo, aún ninguno parece dar en el blanco, ni ser definitivo.

La guerra jurídica

La Corte Suprema de Justicia en el año 2007, presumiendo la legalidad de los títulos, procedió a resolver cómo debía ser la repartición del botín en caso de ser hallado: 50 % del tesoro y no del patrimonio cultural le corresponde a la firma estadounidense.

Para pedir que la justicia se pronuncie sobre la legalidad de los títulos, el profesor José Antonio Rengifo, doctor en derecho del mar de la Universidad de Londres y director de Centro de Pensamiento de mares y Océanos de la Universidad Nacional, interpuso una acción popular en el año 2012.

Para algunos expertos no es válido cuestionar los títulos después de 20 años de proferirse pues esto puede traer argumentos contra Colombia de parte de Sea Search Armada por falta de seguridad jurídica. Sin embargo, el demandante argumenta ante el Consejo de Estado que es en los títulos en donde comienza una cadena de acciones irregulares y que por eso, el Estado debe corregir sus acciones.

En medio de un mar de fallos judiciales en el país y afuera, surge la pregunta de ¿qué tan valioso puede ser el fallo del Consejo de Estado?

Lo que viene

Jurídicamente, este es el último recurso que le queda al proceso del Galeón San José. Se trata de una solicitud de revisión eventual (una especie de casación en lo penal), por la cual el alto tribunal podrá revisar todas las actuaciones en Colombia sobre ese caso.

El Consejo de Estado deberá determinar si algunos aspectos legales de mucho peso. Por ejemplo, entre los asuntos en cuestión está si hay lugar para la protección de los derechos colectivos, si hay causales para anular los títulos de la Dimar, si la recompensa para los ‘cazatesoros’ se fija con el Código Civil (como lo hizo la Corte) o con las leyes de la época. Incluso, fuentes aseguran que es muy posible que el caso genere un choque de trenes con la Corte Suprema de Justicia, por el fallo que había proferido en el pasado.

El expediente que reposa hoy en el Consejo de Estado tiene entonces un valor histórico y económico incalculable. El caso estará en manos del magistrado Hernández, un abogado que viene del Tribunal Administrativo de Caldas y que llegó a la Sección Segunda a finales del 2015. Desde entonces viene dando con sigilo importantes golpes judiciales.

Hernández fue quien presentó los proyectos de fallo con los que busca revivir políticamente a dos protagonistas de la política casi que antagónicos: Gustavo Petro y Fernando Londoño. También fue el que “rescató” a Piedad Córdoba de su sanción más dura: la que le impuso el Procurador por supuestos vínculos con las FARC, y también quien salvó la investidura del senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, de las arremetidas del uribismo.

Ahora, mientras Sean Search pelea por las coordenadas reservadas del tesoro y el Gobierno se defiende con que fue hallado lejos de éste perímetro, el Consejero de Estado se dispone a apuntar a un blanco certero que permita pasar la página de treinta años de guerra judicial.

Via: Revista Semana

El destino de uno de los últimos grandes galeones españoles

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El destino del Galeón San José, uno de los últimos grandes galeones españoles

El Galeón San José se terminó de construir en 1698 y fue uno de los últimos grandes galeones españoles. El 8 de junio de 1708 fue hundido en la batalla de Barú, cerca de Cartagena de Indias.

El galeón se enfrentó a su destino un 8 de junio de 1708. El buque, de tres mástiles, era la nave capitana de una flota de 17 navíos que navegaba hacia Cartagena de Indias. Una vez allí, debía hacer reparaciones, embarcar provisiones y, según el plan previsto, poner proa a La Habana. Y desde allí, por fin, rumbo a casa.

Se terminó de construir en 1698 y fue uno de los últimos grandes galeones españoles. El 8 de junio de 1708, fue hundido en la batalla de Barú, cerca de Cartagena de Indias

El capitán general de la flota, don José Fernández de Santillán, lleno de dudas, había levado anclas desde Portobelo. Hasta este importante puerto de Panamá habían llegado rumores de que barcos enemigos patrullaban la zona. Buques ingleses y holandeses jugaban al gato y el ratón con las flotas españolas para hacerse con su botín. Las travesías americanas se habían vuelto especialmente peligrosas con la llegada al trono de España de Felipe V, de la dinastía de los Borbones, y el estallido de la guerra de Sucesión.

Cada flota iba encabezada por dos galeones reales fuertemente armados, una capitan, con el capitán general de la flota, y una almiranta, con su segundo al mando. a estos se sumaban otra serie de galeones y pequeños barcos de escolta para proteger a los mercantes. Las flotas de mayor tamaño llegaban a reunir más de 50 embarcaciones, aunque en le época del San José apenas llegaban a 20

José Fernández de Santillán, nombrado conde de Casa Alegre por sus servicios militares, sopesó los riesgos. Era un hombre experimentado. Sin embargo, y a pesar de tener más de 70 años, era la primera vez que comandaba la Flota de Indias. Sabía del atractivo del barco para sus enemigos. Solo los impuestos recaudados por la Corona que llevaba en sus bodegas ascendían a 1.551.609 pesos y 7 reales. Y no era ni mucho menos el valor total de su tesoro tan esperado en casa, al otro lado del mar.

La España de aquella época era inconcebiblemente rica pero estaba en bancarrota. Los tesoros de las Indias les venían muy bien a los apurados monarcas. La metrópoli dependía completamente de sus virreinatos, sin que las toneladas de riquezas enviadas al otro lado del océano aliviaran la situación. Como dijo un embajador veneciano de la época, el oro del Nuevo Mundo resbalaba por España como el agua por un tejado; apenas cae, se desliza y se pierde. Además, aquella lluvia de oro no era del todo fiable.

Aquel año en que se cargó el San José en Portobelo, hacía ya 12 que no se celebraba ninguna feria en la ciudad por culpa de la amenaza de las flotas inglesas y de toda suerte de piratas. En los mercados de Portobelo confluían las mercancías procedentes de todas las provincias sudamericanas. Pero en esos 12 años ni una sola flota había llegado a la metrópoli. Por lo tanto, con el San José también navegaban las esperanzas de España.

La historiadora Carla Phillips ha reconstruido al detalle esa última singladura. No ha sido tarea sencilla, ya que, por su excelente conocimiento de las aguas locales, los españoles apenas anotaban posiciones exactas. Los ingleses, por su parte, se equivocaban con los nombres españoles de barcos y accidentes geográficos, de tal manera que en la actualidad muchas veces no cabe sino interpretar los informes.

Las rutas comerciales españolas eran arterias vitales que conectaban las Indias con la metrópolis. Aprovechando las corrientes marinas, unían Cádiz con Veracruz, en Nueva España, o con los puertos de Portobelo y Cartagena de Indias, en la llamada Tierra Firme. Para su regreso, los barcos se concentraban en La Habana (Cuba)

En cualquier caso, el puerto de Cartagena de Indias debía de estar ya casi a la vista de la flota española cuando Fernández de Santillán se topó con la flotilla comandada por Charles Wager. Los ingleses llevaban tres meses patrullando la zona con cuatro barcos. Y por fin había llegado la hora. Fernández de Santillán confió en poder alcanzar Cartagena antes de que los ingleses le dieran alcance. Quizá lo habría conseguido si la tarde anterior no hubiese ordenado echar el ancla a unos 80 kilómetros al suroeste, para dar así tiempo a que los barcos más lentos pudieran reintegrarse a la flota, una medida razonable pero letal.

A las ocho o nueve de la mañana del día siguiente, los españoles avistaron cuatro velas en el horizonte los buques de Wager. Fernández de Santillán ordenó que todos sus mercantes se situaran por detrás de los galeones. Es probable que a esas alturas ya contaran con que la batalla fuera inevitable. No obstante, no renunció a alcanzar el puerto de Cartagena hasta que, en torno a las cinco de la tarde, el viento roló y dejó de serles favorable. El comandante español cambió de estrategia y dirigió el San José directamente hacia los ingleses.

Los cañones rugieron durante horas. Un mercader embarcado en uno de los buques de escolta describió el combate. “Las andanas se sucedían, cuenta, a veces tan rápido “que las balas de cañón se cruzaban en el aire”. Al cabo de un tiempo, cuando empezaba a oscurecer, sucedió la catástrofe. Aparecieron llamaradas a bordo del San José. Todo apunta a que venían de la santabárbara. Lenguas de fuego salían por las troneras de los cañones. Maderos ardientes llovían del cielo. Poco después, todo concluyó”.

El capitán de uno de los barcos españoles cuenta: “Cuando el humo se dispersó, busqué a la capitana donde debía haberse encontrado. Pero no vi más que los faroles en la banda de sotavento de los tres buques enemigos”. El San José arrastró a las profundidades a casi toda su tripulación y un tesoro de leyenda.

Via: XLSemanal.com

WHOI fueron los descubridores del galeón San José

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Woods Hole Oceanographic Institution – WHOI los descubridores del galeón San José

Aunque cualquier empresa interesada puede ofertar, el diaro Colombiano El Espectador revela la historia de la entidad que lo encontró a finales de 2015, y es la primera opción para asociarse con el Gobierno en la tarea de subir el tesoro a la superficie.

La misma tarde del 4 de diciembre de 2015, luego de que el presidente Juan Manuel Santos anunciara vía Twitter: “Gran noticia ¡Encontramos el galeón San José!”, el científico Jeff Kaeli no se aguantó las ganas de contar lo que había estado haciendo en Cartagena durante semanas y tuiteó en inglés: “¡Es oficial! Por esta razón he estado en Colombia! ¡Encontramos el Galeón San José!”.

Jeffrey W. Kaeli fue uno de los operadores del vehículo submarino no tripulado Remus 6000 que estableció las coordenadas exactas para confirmar que se trataba del galeón español hundido por los ingleses cerca de las Islas del Rosario el 8 de junio de 1708.

Dos días después la investigadora oceánica Amy L. Kukulya, amiga de Kaeli, reconfirmó en Twitter: “En Colombia se descubre el naufragio del legendario galeón español, encontrado por mis colegas @Whoi @remusauv”. La científica Loral O’Hara también dejó constancia de las buenas noticias desde “Columbia”: “@WHOI y Remus reportan descubrimiento del legendario galeón San José”. Horas después el propio Grupo Remus admitió: “Los Remus 6000 que faenan en aguas colombianas han encontrado los restos del naufragio del San José, 307 años después de su hundimiento”.

Testimonios como estos responden la pregunta que el Gobierno Nacional no ha respondido: ¿Quién encontró, con el apoyo de la Armada Nacional de Colombia, el naufragio? -El proceso de búsqueda y localización del “santo grial de los galeones de la Colonia” ha estado cobijado por el secreto que en esta fase prevén las normas de asociación público-privada con que se formalizará la operación de rescate antes de que termine 2017-.

Fue el Whoi, que es la sigla de la Woods Hole Oceanographic Institution, la firma de investigación oceanográfica privada más grande del mundo. La misma prestigiosa entidad que pasó a la historia por el descubrimiento del Titanic en septiembre de 1985, fruto de un trabajo paciente, respaldado por tecnología de punta, exhibida a cualquier turista en su sede principal en el pueblo de Woods Hole, Massachusetts, costa atlántica de Estados Unidos, cerca de Nueva York. Allí funciona el centro de educación e investigación Whoi, donde trabajan científicos de todo el mundo, incluidos colombianos financiados por Colciencias, comprometidos con la filosofía de quienes lo fundaron en 1930: explorar todos los océanos del planeta para beneficio de la humanidad y, en teoría, sin ánimo de lucro.

Como si se tratara de un parque de Disney, cualquiera puede recorrer la exposición sobre la emocionante búsqueda del Titanic y tomarse selfies en las réplicas del Knorr y el Alvin, los submarinos que localizaron y detallaron el famoso buque que se hundió en el Atlántico Norte a comienzos del siglo XX. Seguramente el hallazgo del San José se convertirá allá en una próxima atracción.

Una vez la Armada Nacional verificó que se trataba de los mejores oceanógrafos, durante 2015 designó al buque ARC Malpelo, el más moderno del país, para apoyar las labores en alta mar. El monitoreo del lecho marino del archipiélago del Rosario se dirigió con el Seabed Prince, “Príncipe de los fondos marinos”, un buque rojo y blanco, operado por la empresa Swire Seabed AS, construido en 2009 y parte del grupo Swire Pacific Offshore (SPO) desde febrero de 2012.

Desde su cubierta se manejaron vehículos no tripulados, cámaras de alta resolución submarina Schilling HD35, otras de la Inside Pacific Inc., aparte de otros equipos de precisión de la Palfinger Marine y Emepc 2094. Operarios con el emblema de Swire Seabed aparecen en los videos difundidos por el Gobierno desde finales de 2015, con uniformes color naranja, manipulando equipos UTEC DA 4G O 40. Había 70 tripulantes extranjeros.

A la plataforma de ese barco llegó el presidente Santos en el helicóptero de la Armada ARC 228, para recorrerlo bajo la guía de Ernesto Montenegro, director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) y cerebro de la operación del lado colombiano. En la sala de mando lo pusieron al tanto del primer año de la fase de prospección: le mostraron los planos levantados del San José, con resaltados amarillos y morados, dependiendo de si se trataba de información confirmada o por confirmar, y en letras verdes las zonas de exploración marcadas con letras mayúsculas A y B, en las que se observan anotaciones como “verificar si hay palanquetas o enramadas”. Cada dato es confrontado con los documentos originales y sellados de la historia del galeón, digitalizados en el Archivo de Indias de Sevilla, España, donde está la historia de cada embarcación oficial de la Colonia, desde su fabricación hasta su hundimiento, así como el manifiesto de carga y hasta su inventario de cerraduras y llaves, así como la relación de tripulantes y viajeros.

Para cada objetivo, desde las arcas con tesoros, pasando por el armamento, hasta los restos humanos y las porcelanas, hay mapas de base, divididos por áreas delimitadas en gráficas digitales azules, con zonas amarillas y rojas marcadas por los sonares. Especialistas en mecatrónica, robótica, oceanografía, química y física aportan información. Una vez se decida el contratista que completará la asociación público-privada, la “exhumación” demandará unos seis meses.

Por ahora, quien tiene la primera opción es el Whoi, por ser el descubridor, el que arriesgó su capital para demostrar que podía hallar el San José. Sin embargo, el Gobierno convocó una audiencia pública en Cartagena el pasado 14 de julio para explicar que cualquier empresa interesada y calificada puede hacer una oferta para el rescate.

Del proceso está pendiente la firma estadounidense Sea Search Armada, porque desde 2007 la Corte Suprema de Justicia la declaró la descubridora de un naufragio que sería el San José -en coordenadas denunciadas por SSA desde 1982 y ratificadas por la Armada Nacional-, con derechos sobre la mitad de lo que se considere tesoro, es decir, los elementos repetidos o que no sean calificados como patrimonio sumergido inalienable por el Consejo Nacional de Patrimonio.

Según dijo el abogado de SSA, Danilo Devis, ellos no se presentarán como ofertantes, sino demandarán al gobierno y a su contratista y, mientras la disputa judicial por el San José se define, pedirán el embargo de cualquier objeto que sea subido a superficie. SSA ha intentado desde hace diez años realizar el rescate por su cuenta, con autorización colombiana, pero le han negado la expedición al lugar, en el caso del gobierno Santos porque asegura que localizó el galeón en un sitio distinto al que los norteamericanos habían reportado.

Ellos insisten en que vendrán en buques con bandera de Estados Unidos, el presidente Donald Trump notificado de por medio, para hacer valer sus derechos. La Armada colombiana activó anillos de seguridad y la ministra de Cultura, Mariana Garcés, será la encargada esta semana de hablar por primera vez del papel del Whoi y del futuro del naufragio que se convertirá en museo en Cartagena.

El Whoi se ha concentrado durante los últimos años en entender cómo afecta y afectará al mar el cambio climático, y las consecuencias sobre los seres humanos. La institución forma los científicos más importantes a nivel oceanográfico del mundo. Las mil personas con las que trabaja se especializan en vida oceánica, océano costero, océano y cambio climático, y exploración de los fondos oceánicos. Este último departamento es el que estaría encargado de ejecutar un acuerdo de trabajo con el Gobierno de Colombia para asesoría y transferencia de tecnología en todo el proceso de georreferenciación, inventario, estudio y rescate del galeón San José luego de 35 años de frustraciones y litigios.

Por eso el presidente Santos dijo el 5 de diciembre de 2015 que para esta misión lo asesoró del dream team de los océanos, como llaman al equipo que encontró el Titanic: científicos del Instituto de Arqueología Náutica estadounidense, de la Oficina Nacional de Santuarios Marítimos, del Centro de Recursos Submarinos y del ya mencionado Woods Hole, sumaron esfuerzos para garantizar el éxito de la expedición oceánica más exigente y de la cual hemos visto documentales desde que localizaron el naufragio hasta que lo reconstruyeron digitalmente en tercera dimensión sentando las bases de la arqueología marina moderna. Quienes trabajan en el proyecto San José, como en el Titanic, firmaron “cláusulas de reserva”.

Para una fuente de la Armada Nacional, que pidió omitir su nombre, conocer a estos expertos ha sido un honor. Aprendió cómo se halló y se sigue aprendiendo del Titanic, modelo que se está usando en el caso colombiano, aunque el trasatlántico está a casi 4.000 metros de profundidad y el galeón a mil.

La flota del Whoi incluye dos Remus 6000 y los robots Knorr y Alvin, aparte de los ultramodernos buques oceanográficos R/V Atlantis y R/V Oceanus, que cuentan con el apoyo, si lo piden, de la Marina de Estados Unidos. En caso de que se requiera submarino tripulado, el Whoi ofrece el R/V Tioga, un vehículo a control remoto por cable llamado Jason/Medea y vehículos autónomos como el Explorador Béntico Autónomo y el Seabed.

Desde que se fue a pique en 1912, con 2.224 pasajeros a bordo, el Titanic estuvo perdido casi un siglo en el fondo del mar hasta que, en septiembre de 1985, los restos fueron encontrados por el equipo liderado por Robert Ballard, científico que también habría sido consultado para oír su opinión sobre la forma como debe abordarse el San José. Desde el Knorr, Ballard ubicó al Titanic con base en la información del robot no tripulado Argos, que durante diez días había hecho un barrido del suelo marino.

En total se han hecho nueve expediciones al que se convirtió en el sepulcro de 1.514 personas y cada vez se desarrollaron más las posibilidades del Remus 6000 y del Remora 6000, los submarinos con aspecto de torpedo, no tripulados y que ahora están al servicio del proyecto del Gobierno de Colombia, equipados con cámaras fotográficas, de video, radares y sonares de última generación, que permiten levantar un mapa tridimensional.

La “metodología Titanic” será la base para el trabajo en el San José al menos durante los próximos cinco años, explica un arqueólogo submarino que asesora al Gobierno en la etapa de prospección. Para imaginar lo que viene, me invita a revisar la edición sobre la “Expedition Titanic 2010” que publicó la revista de la National Geographic en 2012.

A la hora de procesar fotografías el Whoi pone a disposición su Laboratorio de Imagen y Visualización Avanzada. Bill Lange es quien lo dirige y confronta los datos de los submarinos a control remoto ROV con los de los autónomos conocidos como AUV. Gracias a esa fusión reconstruye escenarios vedados al ojo humano.

El primer paso es crear una base de datos a partir de las evidencias del lugar, que se cruza con la base de datos que ya se tiene sobre la historia del galeón. De esta manera no se cometerán errores que afecten el patrimonio sumergido a la hora de intervenir el naufragio. Pieza por pieza, cañón por cañón, objetos, metales como oro y plata, piedras preciosas, tal vez partes del casco, se irán catalogando allí y subiendo a la superficie “entre algodones” para ser sometidos a un proceso de conservación antes de cualquier tipo de exhibición.

¿Quiénes más integraron ese dream team del que se está sirviendo Colombia?

Gregory Packard, director del Laboratorio de Sistemas Oceánicos del Whoi, fue “el mago” que operó los Remus 6000 hasta lograr las condiciones de iluminación y telemetría requeridas para una profundidad donde el océano sólo ofrece oscuridad, y David Gallo, director de Proyectos Especiales del Whoi lideró la expedición Titanic 2010 junto a arqueólogos de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (Noaa) y representantes del Instituto Waitt, fabricante de los Remus. Además, se habla de la firma Hydroid Inc., especializada en submarinismo arqueológico y registrada en Pocasset, Massachusetts, división de la multinacional norteamericana Konsberg Maritime.

Sea porque van a trabajar con el gobierno de Juan Manuel Santos o porque saben de la importancia científica del hallazgo del San José, estos cerebros, en su mayoría estadounidenses y británicos, han puesto en sus radares a Colombia. Vaticinan que el San José se convertirá en “el Titanic del siglo XXI” camino a la elaboración del primer mapa tridimensional de galeones hundidos. “El mar Caribe colombiano es el mayor camposanto (no olvidan a los miles de tripulantes ahogados) de las cápsulas de tiempo que permitirán recuperar la memoria de la época posterior al descubrimiento de América”.

El arqueólogo explica que a ese nivel de conocimiento, la mayoría de investigadores submarinos se conocen y se apoyan, razón por la cual terminan encontrándose en escenarios similares. Tal fue el caso del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, desaparecido el 8 de marzo de 2014 y que no ha podido ser localizado en el océano Índico.

Otra experiencia traída a Colombia donde sí pudieron probar una vez más las ventajas de los Remus 6000 fue en la búsqueda del vuelo 447 de Air France que se perdió en el Atlántico después de despegar de Brasil rumbo a Europa, con 228 pasajeros a bordo la noche del 31 de mayo de 2009. El lugar de impacto en el océano era desconocido y para encontrar las cajas negras y los restos hubo que reunir a oceanógrafos de 11 institutos que trabajaron basados en la última señal de navegación que había transmitido la computadora del avión. Teniendo en cuenta las corrientes oceánicas, que también serán otro factor importante para evaluar la posición y acometimiento del San José, delimitaron un área de búsqueda de 750 millas cuadradas.

Las principales herramientas de precisión fueron estos vehículos submarinos autónomos que pesan 1.900 libras y pueden viajar 22 horas continuas, a velocidad promedio de seis kilómetros por hora, para permitir escaneo a un ritmo de media milla de terreno por pasada. Allí estuvo, como en el caso del Titanic, Dominique Rissolo, director del Instituto Waitt, para verificar que los aparatos estaban usando a tope los sonares de visión lateral para armar el mapa del lecho e identificar objetos anómalos hasta descubrir los restos del avión y de los pasajeros.

A este tipo de estudios se refirió el presidente Juan Manuel Santos cuando explicó que el sonar había detectado en principio miles de anomalías en el terreno y se mantuvo el rastreo hasta que 30 fueron catalogadas como de origen antrópico, es decir, cultural, y entre esas estarían seis, una correspondió al San José y las otras a posibles naufragios de varias épocas.

Son técnicas perfeccionadas por Andrew J. Sherrell, uno de los tres genios de sonar más experimentados del mundo, en inglés un Lead Sonar Analyst de categorías 1 y 2, que presta servicios a través de Sherrell Ocean Services, con la que participó en la búsqueda del vuelo MH370. Es graduado en ingeniería oceánica del Instituto de Tecnología de Florida y se hizo conocido como empleado de Oceaneering International Inc. y del Harbor Branch Oceanographic Institute.

David Gallo, el director de proyectos especiales del Whoi, lo calificó vía Twitter como “el mejor experto en sonar con el que he navegado”. Lo llama “El señor de los pings”, en relación con el talento que tiene para manejar los programas computarizados de los submarinos en asociación con los sonares. Los pings tienen que ver con una señal sonora que se envía para detectar si hay algún obstáculo; si ésta vuelve significa que hay algún cuerpo o barrera en la trayectoria de la transmisión. Así se puede calcular la distancia del objeto detectado mediante el tiempo que tarda en retornar la señal.

En los videos difundidos por el gobierno se dice que “la historia del galeón saldrá a flote y revelará todos sus secretos”. Esperemos que sea cierto.

* Autor del libro “El galeón San José y otros tesoros. Relatos de intrigas y conspiraciones” (sello Aguilar).

Via el Espectador Colombia

El Galeón San José no puede quedar en manos de cazatesoros

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“No podemos permitir que el Galeón San José quede en manos de cazatesoros”: Juan Guillermo Martín

El experto en hallazgos submarinos advierte de los vacíos del Gobierno Nacional al informar sobre los detalles del descubrimiento del Galeón San José.

Un 8 de junio de 1708 se vivió una cruenta batalla naval que acabó con la tripulación de más de seiscientos hombres a bordo del Galeón San José. La escuadra inglesa abordó la famosa flota española de Tierra Firme, a la que llevaba semanas cazando en las aguas para controlar el rico comercio del área.

En su libro ‘El tesoro del San José’ la investigadora Carla Rahn Phillips, quien se ha conmovido más por la vida de las cientos de víctimas del naufragio y documentado las historias de esos hombres, relata que el barco inglés HMS Expedition armado de 70 cañones emprendió contra el San José con tan solo 64 cañones.

No fue la batalla ni los cañonazos que impregnaron el aire de humo y olor a pólvora los que hicieron que el navío se hundiera tras el ataque sino que fue una explosión al interior del galeón, contada por testigos británicos, la que originó la tragedia y fue así como la carga más valiosa que jamás se haya visto en altamar se perdió bajo el océano hasta nuestros días.

En una entrevista concedida a EFE, Rahn Phillips describió que el legendario tesoro consta:

“según los documentos y los registros de la época, entre nueve y diez millones de pesos de a ocho reales, incluyendo plata y oro” es lo que había en el galeón, a lo que habría que añadir “cierta cantidad de joyas, perlas, y otras cosas sin valoración precisa”.

El experto en hallazgos submarinos advierte de los vacíos del Gobierno Nacional al informar sobre los detalles del descubrimiento. Galeón San José
El experto en hallazgos submarinos advierte de los vacíos del Gobierno Nacional al informar sobre los detalles del descubrimiento. Galeón San José

La Universidad del Norte con cooperación internacional ha logrado emprender varios proyectos de exploración submarina. El arqueólogo Juan Guillermo Martín y director de Museo Mapuka de Uninorte recibió en 2012 una beca de National Geografic para hacer una investigación relacionada con el ataque de Edward Vernon a Cartagena en 1741 en donde se hundieron varias naves españolas que estaban ancladas en la bahía y que defendieron a la ciudad durante el ataque. “Pudimos hacer el análisis y registro de uno de los naufragios que está dentro de la bahía en inmediaciones a Castillo Grande que al parecer se trata de El Conquistador y estamos precisando esa identificación”.

Varios buzos calificados descendieron a las profundidades de la bahía y a pesar de las turbias aguas y la contaminación de esta zona hallaron un total de 17 cañones y varias ánforas. De igual forma, con equipo de la Universidad de Texas y Uninorte hicieron la exploración al naufragio de la embarcación alemana Prinz August Wilhelm hundida en 1918 en aguas de Puerto Colombia.

Esta semana el presidente Juan Manuel Santos volvió referirse sobre el rescate del Galeón San José lo que de nuevo genera preguntas en la comunidad científica del país que ha estudiado el tema. “Vuelve otra vez el mismo interrogante ¿quién es el socio de Colombia en este rescate? Desconocemos quienes son los investigadores o cómo será la operación y que me diga el presidente que se va a proteger pues no es ninguna garantía”, se cuestiona Martín.

El experto también señala que ha sido muy poca la información que ha salido realmente a flote sobre cómo se realizará el rescate.

“No creo que esos detalles deban ser confidenciales y en este tipo gobierno esta información debería ser transparente y debemos saber quién realmente está al frente”, enfatizó.

Según el experto, que cita la ley de patrimonio emitida en 2013, la carga del Galeón no se considera patrimonio cultural y se identificará como un bien de valor comercial que puede ser vendida. “Al menos el cincuenta por ciento de la carga del naufragio va a ir a esos privados desconocidos y con eso se les va a pagar por el rescate”, advierte Martín.

El arqueólogo reveló que en 2013 un grupo de investigadores de la Universidad de Texas se ofreció con su barco oceanográfico para hacer la búsqueda del Galeón San José. “Ese ofrecimiento se hizo sin que la Universidad de Texas pidiera pago con retribución de carga y yo se lo hice saber directamente a Ernesto Montenegro director del ICANH y nunca hubo respuesta porque desde el principio se pretendía que esto beneficiara a unos privados”.

Sobre el proceso de licitación

El presidente Santos también anunció que hubo un proceso de licitación para esta exploración, pero de acuerdo a Martin, el Ministerio de Cultura no publicó ningún tipo de licitación asociada a arqueología submarina en estos años.  “No hay nada que se refiera a patrimonio cultural sumergido ni Galeón San José y llama la atención que se anuncia una licitación que no existe”.

Los científicos piden que de la misma forma como se informa los pliegos de las obras públicas en el país haya claridad sobre la convocatoria que supuestamente se llevó a cabo para esta operación. “Ahí vemos detalles de ilegalidad porque el decreto 1698 del 2014 menciona que temas de licitación deben ser públicos y si hubo esa tal licitación, que todos desconocemos, entonces ¿cuáles fueron sus términos?”, pregunta Martín.

Tampoco se ha anunciado cómo será la conservación posterior de los restos del navío ni en qué lugar estará ubicado el laboratorio donde se tratarán los hallazgos del patrimonio cultural sumergido. “El museo del barco Vasa en Estocolmo alberga un navío que sacaron hace más de 30 años y todavía sigue el proceso de conservación con los costos que esto acarrea y aquí todavía no se conoce cómo se ejecutarán estas obras”.

El mejor laboratorio del mundo en estos temas se encuentra en el Arqua, en España que aún estudia el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes hundida en 1804 y cuyos restos fueron entregados en 2013 al país español luego de lucha jurídica contra una empresa de cazatesoros.

De acuerdo a Martín para la ubicación del laboratorio del San José en Cartagena se estuvo estudiando las instalaciones del Castillo San Luis en Bocachica. “Es una decisión totalmente irracional porque el lugar no tiene las condiciones que se requieren. El gobierno ya debe estar buscando un espacio asignado para esta tarea”, opinó.

Además Martín advirtió sobre los costos de la operación que el país no debería estar aportando del todo el capital. “Desde nuestra experiencia es posible hacer investigación a través de trabajo interdisplinario y de cooperación internacional y mediante alianzas de carácter académico y científico que serían menos costosas”.

Piden una intervención no invasiva

Los estudiosos del tema esperan que el rescate de este naufragio no destruya información valiosa que desconocemos de nuestro pasado y de paso la vida submarina que se haya anclado a los restos del navío. “El principio fundamental de un proyecto de arqueología subacuática es la documentación y el registro evitando el deterioro natural y físico. Uno puede llegar al naufragio usando equipos ROV que te permiten llegar a gran profundidad, limpiar zonas del naufragio y tomar un buen registro fotográfico”, explicó Martín.

Sobre cómo confirmar la identidad real del San José este experto indicó que “uno puede sacar un cañón, solo uno para confirmar la identidad del barco, porque los cañones tienen el escudo del rey y con esos escudos uno puede precisar la cronología y la fecha al igual que sacar muestras de maderas para mandarlas a fechar sin necesidad de alterar todo el contexto del barco”.

Lo que más preocupa a los estudiosos es que más trescientos años de historia que se hundieron al mar en tan solo pocos minutos, luego de la explosión del San José en 1708, sean destruidos para siempre. “Estamos quedando muy mal ante la comunidad científica a nivel nacional e internacional por estas acciones del Ministerio de Cultura, de Presidencia y del ICANH si en esta alianza público-privada que anuncian participen cazatesoros”, concluyó Martín

Anuncio presidencial sobre El Galeón

El Presidente Juan Manuel Santos anunció que en los próximos días el Gobierno Nacional dará a conocer el proyecto para el rescate del Galeón San José, proceso que se cumplirá a través de una alianza público-privada. “Lo que hemos hecho en estos últimos meses es estructurar bien la alianza público-privada para hacer bien el rescate de ese Galéon”, dijo el Mandatario durante la firma del acta de inicio del proyecto de cuarta generación ‘Accesos Norte de Bogotá’, que se cumplió este lunes en Chía, Cundinamarca.

“Esa noticia creo que se la puedo dar a los colombianos en los próximos días, porque ya está lista”, precisó el Jefe de Estado.

De acuerdo con el Presidente Santos, desde que el Galeón San José fue descubierto, el Gobierno “ha hecho todo un proceso para rescatarlo como un patrimonio de los colombianos”.

Enfatizó en que se busca rescatarlo “como un patrimonio arqueológico, más que por la plata” y subrayó que esta actividad debe cumplirse con “sumo cuidado”.

Cabe recordar que el hallazgo del Galeón San José fue anunciado por el Presidente el 5 de diciembre de 2015.

En esa ocasión, el mandatario indicó que el hallazgo se produjo en la madrugada del 17 de noviembre del mismo año en aguas del Mar Caribe colombiano.

Así mismo, reveló que en las labores de búsqueda del Galeón participaron el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, la Armada Nacional y científicos internacionales.

El hallazgo de la nave se produjo 307 años después de su hundimiento.

Via: Publimetro

La Batalla por el Galeón San José

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Lo que hay detrás de la batalla por el Galeón San José

La batalla por el Galeón San José, el santo grial de los naufragios, se libra en un tribunal, en medios diplomáticos y en el escenario político.

Desde que se hundió durante una batalla frente a la costa de Colombia en 1708, el galeón español San José ha generado reclamos conflictivos.

Para España, el barco de 64 cañones pertenece solo a la madre patria. Cazadores de tesoros, esgrimiendo el derecho a apropiarse de lo encontrado, exigieron una parte del fabuloso botín, que podría llegar a 17.000 millones de dólares en oro, plata y piedras preciosas.

El San José y sus renombradas riquezas siempre estuvieron destinadas a Fermina Daza, la heroína de la novela de Gabriel García Márquez “El amor en los tiempos del cólera”, cuyo febril pretendiente juro sumergirse hasta el fondo del Caribe para que ella pudiera “bañarse en una lluvia de oro”.

Tres siglos después, la batalla por el San José -el santo grial de los naufragios- se libra en un tribunal, en medios diplomáticos y en el escenario político.

El resultado podría recrear las reglas sobre quien tiene derecho al brumoso pasado o, al menos, probar hasta qué punto los que litigan por la historia están dispuestos a sumergirse para alcanzar su premio.

En ese campo, Colombia podría correr con ventaja. El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada para rescatar el San José.

El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada / Galeón San José.
El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada / Galeón San José.

Santos ha prometido convertir los restos del naufragio en un museo nacional, argumentando que el patrimonio cultural sumergido que se encuentra en aguas nacionales pertenece legalmente a Colombia.

La ONU lo respalda: la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar da “derechos preferenciales” sobre los objetos arqueológicos o históricos sumergidos al país de origen, por encima de la bandera del buque.

Sin embargo, para concretar su plan, Santos debe desechar una petición del gobierno español, que a menudo va tras su flota perdida de manera agresiva, y otra de la compañía estadounidense de recuperaciones Sea Search Armada, que informó haber descubierto el barco en 1982 en el marco de un acuerdo anterior con el gobierno de Colombia.

Todas las partes pueden citar disposiciones legales a su favor. El San José llevaba bandera española y la mayor parte de su tripulación también lo era. Tradicionalmente, eso le ha bastado a España para obtener la titularidad de los naufragios y su contenido.

De manera similar, la compañía privada de exploraciones tiene también fuertes argumentos. Originalmente respaldada por inversores celebres como el ya fallecido actor Michael Landon y el conspirador de Watergate John Ehrlichman, Sea Search Armada obtuvo derechos exclusivos de búsqueda y una participación de 50 por ciento en cualquier botín recuperado que no se considerará un objeto cultural.

Colombia derogó ese acuerdo en 1984, desencadenando una pelea que llegó a la Suprema Corte y aún no está resuelta. En 2015, el gobierno de Santos rechazó a España reafirmando la propiedad única del San José; también intentó anular las demandas privadas anunciando que había encontrado el naufragio en un lugar diferente del informado por Sea Search.

Más allá de estos enfrentamientos hay un cambio de sensibilidad política respecto del derecho a reclamar la herencia mundial. Consideremos el legendario tesoro del Cisne Negro. Una carga de oro y plata valuada en 500 millones de dólares que se hundió a bordo de un barco español frente a la costa de Portugal en 1804.

Hasta con argumentos estrictamente legales, los jueces actuales podrían pisar un terreno resbaladizo. España pudo haber dominado los mares, pero al menos la mitad de lo que su flota cargaba a través de los océanos pertenecía a otras potencias mundiales, según el historiador Henry Kamen, un académico español.

La carrera al fondo del mar está lejos de haber terminado, pero el resultado es seguido de cerca. La ONU calcula que unos 3 millones de buques que naufragaron están diseminados por el fondo marino.

Algunos son atracciones turísticas y otros han sido declarados cementerios sumergidos y, por lo tanto, no pueden saquearse, pero solo una pequeña fracción de este patrimonio sumergido ha sido explorada.

En última instancia, preocupaciones más prácticas podrían decidir el destino de los naufragios históricos. Rescatarlos es una tarea abrumadora, costosa en cualquier circunstancia.

Agreguemos la carga de los litigios, una apuesta arriesgada que puede prolongarse durante años, y los costos pueden volverse prohibitivos.

Via Portafolio Colombia

Hoy avances en trabajos para rescatar el Galeón San José

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Jefe del Estado presentará avances de proyecto para recuperar al galeón San José

​La agenda del Presidente también contempla la visita al municipio de Chimichagua, Cesar, para entregar 110 viviendas y el Muelle Turístico de la Ciénaga. de Zapatosa.

Este miércoles en el Baluarte de San Ignacio de Cartagena, el Presidente Juan Manuel Santos dará a conocer los avances logrados en el proyecto científico cuyo objetivo es la recuperación del Galeón San José.

Cabe recordar que el Mandatario anunció el hallazgo del San José en diciembre de 2015. Desde entonces el Gobierno Nacional desarrolla una investigación arqueológica, sin precedentes en el país, para la recuperación de la nave hundida en aguas del Caribe colombiano en 1708.

Al evento asistirán la ministra de Cultura, Mariana Garcés, el director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh, Ernesto Montenegro, el director de la Dirección General Marítima, Dimar, el almirante Paulo Guevara Rodríguez, así como científicos e historiadores internacionales.

El Presidente hará una declaración a medios periodísticos a las 10 de la mañana que será transmitida por el Canal Institucional de televisión y las páginas web: www.presidencia.gov.co y www.mincultura.gov.co

Según se conoció, el buque se recuperará más por su valor arqueológico y patrimonial que por su valor económico y deberá realizarse con “sumo cuidado”.

Al acto también acudirán la ministra de Cultura, Mariana Garcés; el director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), Ernesto Montenegro, y el director de la Dirección General Marítima (Dimar), el almirante Paulo Guevara Rodríguez, indicó la Presidencia en un comunicado.

Según el Gobierno Nacional, el buque se recuperará más por su valor arqueológico y patrimonial que por su valor económico y deberá realizarse con “sumo cuidado”, tal como lo indicó el presidente Santos el pasado 12 de junio.

La recuperación del Galeón San José se hará de manera conjunta entre el Gobierno y una empresa privada, tal como lo anunció la ministra de cultura, Mariana Garcés, hace un año. “La visión del Gobierno fue buscar un inversionista para tener en esas posibilidades de exploración a los científicos (…), los mejores del mundo. Va a ser una investigación que va a poner a Colombia en las grandes ligas en ese tema”.

El San José fue hallado el pasado 27 de noviembre en el fondo del mar, donde terminó, cargado con oro, plata y piedras preciosas procedentes de los antiguos virreinatos de la Nueva Granada y del Perú, el 8 de junio de 1708 tras una batalla con corsarios ingleses.

En una reunión que mantuvieron una semana después de que Colombia anunciara el hallazgo, la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, y el entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, admitieron “discrepancias” acerca de la propiedad del buque, pero acordaron buscar fórmulas de entendimiento para la conservación y la protección del pecio.

En la disputa también está la empresa cazatesoros Sea Search Armada (SSA), que pidió acceder a los restos del galeón, cuyas coordenadas se mantienen en secreto, para cerciorarse de que no se encuentran en el lugar en el que fue hallado un pecio en 1982, pretensiones que han sido rechazadas por el Gobierno.

Invitación para conocer los avances sobre el proceso de Investigación, exploración y divulgación del Galeón San José
Invitación para conocer los avances sobre el proceso de Investigación, exploración y divulgación del Galeón San José

Muelle flotante

El Mandatario continuará su agenda al sur del departamento del Cesar, donde, hacia las 12:30 de la tarde, entregará el Muelle Turístico de la Ciénaga de Zapatosa que contempló dos fases.

La primera etapa ya ejecutada y entregada tuvo una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos. La segunda fase, concluida en diciembre de 2016, tuvo un costo de 7.158 millones de pesos.

Esta obra mejorará la conectividad, el turismo y el desarrollo económico entre el centro y sur del país.

Entrega de viviendas

Finalmente, a la 1:30 de la tarde, el Presidente Santos visitará La Piragua, en el municipio de Chimichagua, para entregar 110 viviendas a igual número de familias.

Las soluciones habitacionales están en la urbanización ‘Saúl Martínez’, tienen dos plantas, dos alcobas, sala, cocina, comedor, un baño y áreas de oficio.

Al acto de entrega asistirá el gerente del Fondo Adaptación, Iván Mustafá Durán; el Gobernador del Cesar, y la Alcaldesa del municipio, entre otras personas.

Unesco pide protección para el Galeón San José

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Bokova (Unesco): Lo importante con el Galeón San José es su protección

La directora general de la Unesco, Irina Bokova, ha indicado hoy en Madrid que en el caso del Galeón San José, el buque español hallado en noviembre de 2015 frente a las costas colombianas, afirmó;

“lo más importante es proteger el patrimonio y no desarrollar una actividad comercial en los alrededores”.

La directora de la Unesco ha participado hoy en el Foro Nueva Economía, presentado por el ministro de Educación, Cultura y Deportes en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, y ha asegurado el Convenio sobre el Patrimonio Subacuático ratificado por España, pero no por Colombia, “sirve como base bastante sólida para una cooperación internacional en tales casos”.

El embajador de Colombia en España, Alberto Furmanski, presente en la conferencia, ha asegurado al respecto que “están estudiando” si ratificar el convenio y ha subrayado que está de acuerdo con la directora de la Unesco en que “hay que defender el patrimonio”.

El pecio del galeón español San José fue hallado el pasado 27 de noviembre en el fondo del mar Caribe cerca de Cartagena de Indias, donde se hundió en 1708 durante una batalla con corsarios ingleses.

Restos del Galeón San José
Restos del Galeón San José

El buque había partido unos días antes de Portobelo (Panamá) cargado con oro, plata y piedras preciosas procedentes de los antiguos virreinatos de la Nueva Granada y el Perú.

Desde el hallazgo, España ha reclamado la titularidad del galeón, ya que, aduce, la Unesco le ampara por tratarse de un “barco de Estado”, si bien ha expresado su voluntad de alcanzar un acuerdo “amistoso” con Colombia.

Bokova ha celebrado que haya un diálogo entre España y Colombia para solucionarlo porque la “Convención sirve para proteger, pero después es responsabilidad de los gobiernos de los países dialogar, para resolver esas cuestiones”.

En cuanto a la posibilidad de que la fiesta taurina sea considerada Patrimonio de la Humanidad, Bokova ha contestado que no le consta que haya “tal propuesta”.

“Me parece que hay algunos artículos en la prensa, pero España nunca ha hecho una propuesta”, ha asegurado.

Con respecto a los bienes considerados patrimonio de la humanidad ha indicado que “hay dos escuelas”, los que piensan que lo más importante es la inscripción” de un bien en la lista y los que creen que lo importante es la protección, entre los que ella se incluye.

“La inscripción es el principio de un viaje, donde lo más importante es conservarlo y protegerlo”, ha aseverado Bokova.

Via: EFE

Estiman 3 años para recuperar contenido del Galeón San José

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Excavación en el galeón San José duraría de dos a tres años

El proceso, que debe adelantarse a más de 700 metros de profundidad, requiere tecnología robotizada y debe tener un meticuloso registro arqueológico.

Con el fallo del Consejo de Estado que ratifica lo dicho antes por las otras dos altas cortes, la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional, hay una mayor seguridad jurídica y administrativa sobre la propiedad de la Nación colombiana de los hallazgos que se puedan hacer en el galeón San José, que se encuentra sumergido en las costas de Cartagena.

De acuerdo con el profesor José Luis Socarrás, director de la carrera de arqueología de la Universidad Externado de Colombia, la decisión tomada por el Consejo de Estado es un importante respaldo a los pronunciamientos anteriores.

“Es la tercera corte que se pronuncia en el mismo sentido, señalando claramente que el contenido y los bienes que se encuentren en el Galeón u otros naufragios son inalienables, inembargables, imprescriptibles, y que pertenecen a la Nación colombiana. Lo que hace realmente es ratificar esos fallos que ya existían”, explica Socarrás.

¿QUÉ HABRÍA AL INTERIOR DEL GALEÓN?

Con este respaldo del máximo tribunal de lo contencioso administrativo, Colombia ratifica su propiedad sobre los elementos que se encuentren en el punto arqueológico determinado por el área circundante al naufragio del galeón que fue hundido en el siglo XVIII. Si bien se dice que para ese momento a bordo de la embarcación se encontraba un importante cargamento de metales y piedras preciosas, también hay importantes elementos con valor histórico, cultural y arqueológico en su interior.

“El contexto arqueológico en el que estamos, está conformado por los sedimentos en los que se encuentra la embarcación, por la estructura misma del barco (componente fundamental en el sentido arqueológico) y están los objetos muebles que responden a la carga de la embarcación, de los pasajeros y la tripulación. Eso incluye una infinidad de objetos”, indica el académico.

“También hay evidencias de armas, como los cañones de la embarcación, espadas y otras armas cortas”, detalla Socarrás.

Agrega que “hay un cargamento importante de lingotes, monedas de oro y plata, y probablemente piedras preciosas, como esmeraldas, que es alrededor de lo cual más se polemiza y se habla en medios. Para los arqueólogos, estamos hablando de un contexto en el que, además de estos bienes muebles, está la estructura del barco y el contexto mismo que contiene el sitio arqueológico”.

ESTE ES UN PROCESO ÚNICO

El director del programa de Arqueología de la Universidad Externado afirmó que el rescate de los elementos y del galeón como tal constituyen un ‘proceso único’ pues sería la primera vez que se aborda, con criterios eminentemente científicos, una embarcación de esta envergadura y a esta profundidad.

“Se estima que el galeón se encuentra a más de 700 metros de profundidad en las aguas del Caribe, y por lo tanto se requiere tecnología robótica y de sensores remotos para extraer los objetos del lecho marino”.

A estas condiciones extremas de trabajo se suma el proceso que debe hacerse con el mayor cuidado para lograr la extracción de los elementos sin eliminar la información de importancia histórica y cultural.

“No sabemos cuánto dure la investigación arqueológica, de todas maneras todo proyecto de arqueología tiene unos tiempos muy dilatados debido a que la excavación arqueológica implica destrucción. Un arqueólogo mientras excava el contexto lo va destruyendo, por lo tanto tiene que hacer procesos minuciosos de registro fotográfico, de dibujo y de video, para garantizar la integridad de ese contexto a la hora de hacer las interpretaciones. Yo estimo que el proyecto pueda durar dos o tres años de investigación continua”, aseguró el profesor.