martes, octubre 26, 2021

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Nuevo libro el Galeón San José y otros tesoros

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Fue presentado el nuevo libro: el Galeón San José y otros tesoros

El escritor Héctor Abad Faciolince, autor de libros de memoria histórica como “El olvido que seremos” y columnista de El Espectador, presentó esta semana en la Universidad Eafit, en Medellín, el libro “El galeón San José y otros tesoros” (sello editorial Aguilar). En charla con Nelson Fredy Padilla, autor de la investigación fruto de una obsesión de más de quince años, hablaron de periodismo de largo aliento, crónica, literatura e historia.

Según Padilla, editor dominical del diario El Espectador, la obra “es un viaje de aventuras que, sin saberlo, surgió hace 17 años cuando tuve el privilegio de trabajar con Gabriel García Márquez en la revista Cambio y una mañana le pregunté por qué incluyó un galeón como imagen de portada de la primera edición de “Cien años de soledad” y en el argumento. Por eso el primer capítulo es un homenaje a él y a la forma cómo usó luego el galeón San José en “El amor en los tiempos del cólera” y sus inquietudes marítimas en un cuento”.

No es un trabajo que surgió a raíz de que en noviembre del 2015 el presidente Juan Manuel Santos reportara el hallazgo del galeón San José. Al contrario, el autor había propuesto el libro años atrás y fue a raíz del anuncio del gobierno que la editorial le pidió terminar los borradores que tenía. ¿Qué le ofrece al lector? Cada uno de los 31 capítulos del libro está conectado con algún viaje en busca de información. Fue al Archivo General de Indias, en Sevilla, España, donde estuvo por primera vez en 2006, que contiene la documentación histórica para emprender el viaje mayor a los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, para entender cómo los conquistadores saquearon el Nuevo Mundo. Otros lugares claves en el libro son Portobelo, Panamá, donde fue cargado el San José por última vez, e incluye idas y vueltas al Caribe colombiano, sobre todo a Cartagena, Tierrabomba y las Islas del Rosario.

Otro nivel interesante es el documental, pues reconstruye las historias de los principales galeones de esa época, que sólo manejan investigadores especializados a los que el periodista entrevistó y confrontó con los libros de historia. En ese proceso surgieron personajes claves que van desde el naufrólogo italiano Claudio Bonifacio, pasando por legendarios cazatesoros norteatericanos, hasta el historiador náutico colombiano Daniel de Narváez, a cada uno de los cuales dedica algún capítulo. El resultado: 31 relatos de conspiraciones e intrigas vistas desde la propuesta estética de un cronista.

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Colombia dice no tener una “reclamación formal” de España por Galeón San José

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No hay una reclamación formal de España por Galeón San José

La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, aseguró hoy que el país no ha recibido una “reclamación formal” por parte del Ejecutivo español en referencia al galeón San José, hundido a comienzos del siglo XVIII frente a las costas de Cartagena de Indias.

“Tuvimos una conversación con el Gobierno español cuando se encontró el galeón y no hemos vuelto a hablar del tema, por ahora no hay tampoco ninguna reclamación formal por parte del Gobierno español y esperamos que entiendan las explicaciones que dimos en su momento”, dijo Holguín en declaraciones a periodistas en Cartagena.

El navío español San José se hundió en las aguas colombianas cargado con oro, plata y piedras preciosas procedentes de los antiguos virreinatos de la Nueva Granada y del Perú el 8 de junio de 1708 tras una batalla en el Caribe con corsarios ingleses.

El galeón fue localizado en 2015, generando desde entonces una disputa diplomática entre los Gobiernos de Madrid y Bogotá, ya que ambos reivindican la titularidad del navío.

En este sentido, Holguín apuntó hoy que “todo lo que se encuentre en territorio colombiano es de Colombia” y apostó por la creación de un museo en el país que exhiba los tesoros rescatados del fondo del mar.

Este miércoles, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que se rescatará el galeón mediante una alianza público-privada.

España ha reclamado derechos sobre el galeón al considerarlo “barco de Estado” y como tal cuenta con inmunidad soberana reconocida por el convenio de Naciones Unidas de derecho del mar.

Dicha reivindicación no ha sido atendida por el Gobierno colombiano, que, no obstante, expresó en varias ocasiones su voluntad de alcanzar un acuerdo “amistoso” con la antigua metrópoli.

Los derechos sobre el pecio son reclamados además por la empresa cazatesoros estadounidense Sea Search Armada (SSA) que alega haber ubicado el lugar del naufragio hace más de 30 años y pide que se le permita iniciar el rescate del galeón.

EFE

La Batalla por el Galeón San José

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Lo que hay detrás de la batalla por el Galeón San José

La batalla por el Galeón San José, el santo grial de los naufragios, se libra en un tribunal, en medios diplomáticos y en el escenario político.

Desde que se hundió durante una batalla frente a la costa de Colombia en 1708, el galeón español San José ha generado reclamos conflictivos.

Para España, el barco de 64 cañones pertenece solo a la madre patria. Cazadores de tesoros, esgrimiendo el derecho a apropiarse de lo encontrado, exigieron una parte del fabuloso botín, que podría llegar a 17.000 millones de dólares en oro, plata y piedras preciosas.

El San José y sus renombradas riquezas siempre estuvieron destinadas a Fermina Daza, la heroína de la novela de Gabriel García Márquez “El amor en los tiempos del cólera”, cuyo febril pretendiente juro sumergirse hasta el fondo del Caribe para que ella pudiera “bañarse en una lluvia de oro”.

Tres siglos después, la batalla por el San José -el santo grial de los naufragios- se libra en un tribunal, en medios diplomáticos y en el escenario político.

El resultado podría recrear las reglas sobre quien tiene derecho al brumoso pasado o, al menos, probar hasta qué punto los que litigan por la historia están dispuestos a sumergirse para alcanzar su premio.

En ese campo, Colombia podría correr con ventaja. El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada para rescatar el San José.

El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada / Galeón San José.
El 12 de junio, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el inminente lanzamiento de una sociedad público-privada / Galeón San José.

Santos ha prometido convertir los restos del naufragio en un museo nacional, argumentando que el patrimonio cultural sumergido que se encuentra en aguas nacionales pertenece legalmente a Colombia.

La ONU lo respalda: la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar da “derechos preferenciales” sobre los objetos arqueológicos o históricos sumergidos al país de origen, por encima de la bandera del buque.

Sin embargo, para concretar su plan, Santos debe desechar una petición del gobierno español, que a menudo va tras su flota perdida de manera agresiva, y otra de la compañía estadounidense de recuperaciones Sea Search Armada, que informó haber descubierto el barco en 1982 en el marco de un acuerdo anterior con el gobierno de Colombia.

Todas las partes pueden citar disposiciones legales a su favor. El San José llevaba bandera española y la mayor parte de su tripulación también lo era. Tradicionalmente, eso le ha bastado a España para obtener la titularidad de los naufragios y su contenido.

De manera similar, la compañía privada de exploraciones tiene también fuertes argumentos. Originalmente respaldada por inversores celebres como el ya fallecido actor Michael Landon y el conspirador de Watergate John Ehrlichman, Sea Search Armada obtuvo derechos exclusivos de búsqueda y una participación de 50 por ciento en cualquier botín recuperado que no se considerará un objeto cultural.

Colombia derogó ese acuerdo en 1984, desencadenando una pelea que llegó a la Suprema Corte y aún no está resuelta. En 2015, el gobierno de Santos rechazó a España reafirmando la propiedad única del San José; también intentó anular las demandas privadas anunciando que había encontrado el naufragio en un lugar diferente del informado por Sea Search.

Más allá de estos enfrentamientos hay un cambio de sensibilidad política respecto del derecho a reclamar la herencia mundial. Consideremos el legendario tesoro del Cisne Negro. Una carga de oro y plata valuada en 500 millones de dólares que se hundió a bordo de un barco español frente a la costa de Portugal en 1804.

Hasta con argumentos estrictamente legales, los jueces actuales podrían pisar un terreno resbaladizo. España pudo haber dominado los mares, pero al menos la mitad de lo que su flota cargaba a través de los océanos pertenecía a otras potencias mundiales, según el historiador Henry Kamen, un académico español.

La carrera al fondo del mar está lejos de haber terminado, pero el resultado es seguido de cerca. La ONU calcula que unos 3 millones de buques que naufragaron están diseminados por el fondo marino.

Algunos son atracciones turísticas y otros han sido declarados cementerios sumergidos y, por lo tanto, no pueden saquearse, pero solo una pequeña fracción de este patrimonio sumergido ha sido explorada.

En última instancia, preocupaciones más prácticas podrían decidir el destino de los naufragios históricos. Rescatarlos es una tarea abrumadora, costosa en cualquier circunstancia.

Agreguemos la carga de los litigios, una apuesta arriesgada que puede prolongarse durante años, y los costos pueden volverse prohibitivos.

Via Portafolio Colombia

Consejo de Estado: Patrimonio del Galeón San José no se puede embargar

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El patrimonio que se encuentre será de propiedad de Colombia, determinó el tribunal

La Sala Plena del Consejo de Estado determinó que el Patrimonio Cultural Sumergido que eventualmente se encuentre en el lugar del naufragio del Galeón San José, pertenece a la Nación.

La Corporación explicó que cuando se haga la recuperación efectiva del naufragio, será el Consejo Nacional del Patrimonio Sumergido el que tiene la competencia para definir si hay algo que pueda considerarse un tesoro y para determinar qué tipo de bienes constituyen patrimonio sumergido.

“A la fecha de expedirse esta sentencia aún no se ha encontrado naufragio alguno en el sitio exacto (…) En caso de que ello ocurriere, las normas hoy vigentes han precisado que el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural es la única entidad competente para decidir cuales bienes de un hallazgo han de ser considerados patrimonio cultural sumergido, sin más condicionamientos que los impuestos por los criterios de representatividad, singularidad, repetición, estado de conservación e importancia científica, tal y como lo indicó la Corte Constitucional en la sentencia C-264 de 2014”, dice el fallo.

Y aclaró que:

“bienes que el Consejo considere excluidos de la categoría de Patrimonio Cultural Sumergido, se regulan por las normas del Código de Comercio y los artículos 710 y concordantes del Código Civil en cuanto al salvamento”.

La determinación del Consejo de Estado se dio al negar una acción popular que buscaba tumbar la resolución 354 de la Dirección General Marítima y Portuaria (Dimar) del 3 de junio de 1982, que le dio el carácter de denunciante del Galeón San José a la empresa Compañía Glocca Morra, que tiene como cesionaria a la Sea Search, lo que le dio derechos de exploración y de propiedad sobre los hallazgos del Galeón pero en las precisas coordenadas que entregó en su momento y no en otras, como al parecer ocurrió.

Al negar la acción, la Sala Plena dejó intacta esta resolución y señaló que el patrimonio de la Nación no se encuentra en riesgo por el hecho de que la Dimar haya reconocido que la Sociedad Glocca Morra Company puede ser denunciante de tesoros en relación con ese probable hallazgo.

Esto, porque, aunque inicialmente se creía que la resolución generaba confusiones al equiparar los conceptos de “tesoro” y de “especies náufragas”, esto quedó subsanado con un fallo de la Corte Suprema de Justicia del 2007 que determinó que los bienes que integran el patrimonio histórico, cultural y arqueológico, incluido el submarino, que se hallen en las coordenadas exactas objeto de la Resolución 354 de 1982, serán amparadas por la autoridad nacional legalmente encargada de ello, y por tanto, no pueden ser considerados “tesoros”.

“La Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado considera que la Resolución 354 de 1982, que reconoció la calidad de denunciante a la sociedad Glocca Morra Company, sí fue una grave amenaza o riesgo de los derechos e intereses colectivos invocados en esta acción popular, pero con todo, la sentencia de la Sala Civil de Casación de la Corte Suprema de Justicia, al excluir de los posibles derechos de propiedad de la sociedad norteamericana, los bienes que sean clasificados como patrimonio cultural, histórico o científico, evitó en forma eficiente y oportuna cualquier daño contingente, peligro, o amenaza sobre los derechos e intereses colectivos cuyo amparo se ha solicitado”, dice el fallo.

La Sala se pronunció sobre una acción judicial que fue radicada por el director del Centro de Pensamiento sobre Mares y Océanos de la Universidad Nacional, Antonio José Rengifo, quien alegaba que la justicia de Colombia debía determinar, “cuál es la validez de esos derechos que le otorgaron a la Sea Search la condición de denunciante del Galeón San José, y con base en la cual esa compañía se ha sentido facultada y legitimada para demandar al Estado colombiano para que se le reconozca el 50% de la carga del Galeón”.

El San José, hundido de un cañonazo por piratas ingleses, era un barco insignia de la Armada española del siglo XVIII que llevaba en su bodega varias toneladas de doblones, barras de oro y de plata, así como toneladas de joyas y piedras preciosas.

“El derecho colectivo relacionado con la defensa del patrimonio cultural, histórico, arqueológico, o patrimonio cultural sumergido, es objeto de salvaguarda judicial reforzada aunque los hechos causantes de su amenaza o vulneración hubiesen ocurrido con anterioridad a la vigencia de la Ley 472 de 1998. Esto, porque a la luz de los artículos 63 y 72 de la Constitución Política, dicho patrimonio pertenece a la Nación, es inalienable, inembargable e imprescriptible y está bajo la permanente protección del Estado, si los efectos nocivos son actuales y persistentes”, dice la sentencia.

Esta es la sentencia del Consejo de Estado

Colprensa

Inversionista se encargará de extracción del Galeón San José

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Inversionista se encargará de extracción del Galeón San José

El Presidente Santos dijo ya hay una “propuesta” que cumple con los “más altos estándares”.

El presidente Juan Manuel Santos anunció este miércoles que a través de una asociación público- privada se iniciarán los estudios para la extracción del Galeón San José.

“Hoy puedo anunciar a Colombia y al mundo que, luego de más de dos años de estructuración, ya contamos con una propuesta que cumple con los más altos estándares científicos, tecnológicos y financieros requeridos para el conocimiento del patrimonio cultural”, afirmó el Presidente.

Según Santos, se trata de un inversionista que se encargará de sacar el buque del fondo del mar y garantizará un proceso “respetuoso con los valores históricos y patrimoniales del galeón”.

El Galeón San José fue hallado en diciembre de 2015, tras haber estado sumergido en el fondo del océano por más de 300 años. No se sabe con exactitud la riqueza que contenga la nave.

Fotografía del "mapa secreto" que permitió hallar el Galeón San José
Fotografía del “mapa secreto” que permitió hallar el Galeón San José

El mandatario también anunció que “el inversionista está dispuesto a contratar a los mejores del mundo para esta misión” y que los recursos para esta misión saldrán de una alianza entre el sector público y el sector privado.

“Nadie en el mundo ha propuesto una intervención científica de esta magnitud”, afirmó Santos y agregó que esta se podrá hacer gracias a la ley que regula el patrimonio sumergido del país.

Invitación del 5 de julio para dar a conocer avances de la investigación, exploración y divulgación de la extracción del Galeón San José
Invitación del 5 de julio para dar a conocer avances de la investigación, exploración y divulgación de la extracción del Galeón San José

Lea el resumen de sucesos históricos del Galeón San José

A continuación ofrecemos el video oficial del evento:

Via El Tiempo

Estiman 3 años para recuperar contenido del Galeón San José

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Excavación en el galeón San José duraría de dos a tres años

El proceso, que debe adelantarse a más de 700 metros de profundidad, requiere tecnología robotizada y debe tener un meticuloso registro arqueológico.

Con el fallo del Consejo de Estado que ratifica lo dicho antes por las otras dos altas cortes, la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional, hay una mayor seguridad jurídica y administrativa sobre la propiedad de la Nación colombiana de los hallazgos que se puedan hacer en el galeón San José, que se encuentra sumergido en las costas de Cartagena.

De acuerdo con el profesor José Luis Socarrás, director de la carrera de arqueología de la Universidad Externado de Colombia, la decisión tomada por el Consejo de Estado es un importante respaldo a los pronunciamientos anteriores.

“Es la tercera corte que se pronuncia en el mismo sentido, señalando claramente que el contenido y los bienes que se encuentren en el Galeón u otros naufragios son inalienables, inembargables, imprescriptibles, y que pertenecen a la Nación colombiana. Lo que hace realmente es ratificar esos fallos que ya existían”, explica Socarrás.

¿QUÉ HABRÍA AL INTERIOR DEL GALEÓN?

Con este respaldo del máximo tribunal de lo contencioso administrativo, Colombia ratifica su propiedad sobre los elementos que se encuentren en el punto arqueológico determinado por el área circundante al naufragio del galeón que fue hundido en el siglo XVIII. Si bien se dice que para ese momento a bordo de la embarcación se encontraba un importante cargamento de metales y piedras preciosas, también hay importantes elementos con valor histórico, cultural y arqueológico en su interior.

“El contexto arqueológico en el que estamos, está conformado por los sedimentos en los que se encuentra la embarcación, por la estructura misma del barco (componente fundamental en el sentido arqueológico) y están los objetos muebles que responden a la carga de la embarcación, de los pasajeros y la tripulación. Eso incluye una infinidad de objetos”, indica el académico.

“También hay evidencias de armas, como los cañones de la embarcación, espadas y otras armas cortas”, detalla Socarrás.

Agrega que “hay un cargamento importante de lingotes, monedas de oro y plata, y probablemente piedras preciosas, como esmeraldas, que es alrededor de lo cual más se polemiza y se habla en medios. Para los arqueólogos, estamos hablando de un contexto en el que, además de estos bienes muebles, está la estructura del barco y el contexto mismo que contiene el sitio arqueológico”.

ESTE ES UN PROCESO ÚNICO

El director del programa de Arqueología de la Universidad Externado afirmó que el rescate de los elementos y del galeón como tal constituyen un ‘proceso único’ pues sería la primera vez que se aborda, con criterios eminentemente científicos, una embarcación de esta envergadura y a esta profundidad.

“Se estima que el galeón se encuentra a más de 700 metros de profundidad en las aguas del Caribe, y por lo tanto se requiere tecnología robótica y de sensores remotos para extraer los objetos del lecho marino”.

A estas condiciones extremas de trabajo se suma el proceso que debe hacerse con el mayor cuidado para lograr la extracción de los elementos sin eliminar la información de importancia histórica y cultural.

“No sabemos cuánto dure la investigación arqueológica, de todas maneras todo proyecto de arqueología tiene unos tiempos muy dilatados debido a que la excavación arqueológica implica destrucción. Un arqueólogo mientras excava el contexto lo va destruyendo, por lo tanto tiene que hacer procesos minuciosos de registro fotográfico, de dibujo y de video, para garantizar la integridad de ese contexto a la hora de hacer las interpretaciones. Yo estimo que el proyecto pueda durar dos o tres años de investigación continua”, aseguró el profesor.

Rescate del Galeón San José con una alianza público-privada entró en su recta final

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Rescate del galeón San José avanza contra viento y marea

La decisión de rescatarlo por medio de una alianza público-privada APP entró en su recta final. Así será el pago, rescate y destino final de lo que emerja de esta legendaria embarcación. Mitos y verdades.

El sigilo, confidencialidad y precaución con que el gobierno ha manejado el rescate del galeón San José se ha prestado para todo tipo de rumores y equivocaciones. Los expertos y países que están en desacuerdo con esta operación los han usado para sembrar en las últimas semanas nubarrones sobre una de las operaciones arqueológicas sumergidas más importantes hechas en el mundo.

En juego no solo está el destino final de la carga, los elementos que aún quedan de la embarcación y los secretos que los vestigios puedan revelar sobre esa época. La verdadera disputa se centra en las consecuencias que tendrá el camino solitario que Colombia tomó para preservar y recuperar las numerosas embarcaciones que yacen en sus mares. Esa ruta se enfrenta a la que España, Francia, algunos miembros de la Unesco y otras naciones han tratado de imponer en el mundo: que las embarcaciones de Estado y sus cargas, sin importar la época y el lugar, pertenecen a la nación de su bandera. Y, frente a cualquier intento por sacarlo de forma no científica, algo que también es motivo de debates, lo mejor es conservarlas in situ.

No es nueva la decisión soberana de Colombia de rescatar estas embarcaciones, que reposan en sus aguas, a las que considera parte de su patrimonio cultural sin importar su procedencia o bandera. Sí lo es que nunca había estado tan cerca de rescatar uno de estos grandes galeones, como el mítico San José, uno de los navíos que dejaron el pecio (término técnico que designa a los restos de un naufragio) más valioso conocido de la época colonial.

El 25 de mayo se cierra el plazo para que las empresas interesadas se presenten al proceso de selección de la alianza público-privada (APP), que definirá quién financiará y trabajará con el Estado. El trabajo incluye hacer las excavaciones arqueológicas sumergidas; extraer los bienes y elementos fundamentales, y conservarlos y exhibirlos en un nuevo museo situado en Cartagena.

El inversionista deberá asumir en su totalidad -como ha ocurrido hasta ahora- todos los costos, estimados en 60 millones de dólares, pero también los sobrecostos y riesgos.

Tras casi tres años de trabajos técnicos y científicos, la empresa británica Maritime Archaeology Consulting Switzerland AG (MACS) entregó la información y financió los 6,1 millones de dólares que costaron los trabajos que realizó con apoyo de la Armada, el Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icahn). También estructuró la APP durante tres años, y todo ello hace que sea el más probable ganador de la escogencia.

Un largo camino

Este capítulo comenzó en 2014 cuando el historiador y antropólogo cubano-norteamericano Roger Dooley le dejó un regalo al presidente Juan Manuel Santos en una reunión diplomática en Estados Unidos. Se trataba de un mapa antiguo del Caribe colombiano en el que aparecía la ubicación secreta del San José. Al principio nadie tomó en serio el regalo, pero después el Ministerio de Cultura y el Icanh se encargaron de reunirse con el equipo de Dooley, quien trajo documentos nunca antes conocidos de los archivos de La Habana, Jamaica y España. El lugar del naufragio aparecía como una isla que no existe.

Entonces, el proceso comenzó en serio. Dooley consiguió al inversionista inglés Ross Kevin Hyett, quien aceptó financiar la expedición a todo riesgo, para adelantar las exploraciones. Tras una larga etapa jurídica y de planeación mantenida como secreto de Estado, pero totalmente registrada en actas y grabaciones, los investigadores definieron el polígono a explorar y las autoridades dictaron las medidas necesarias, como la Resolución 1456 del 26 de mayo de 2015 del Ministerio de Cultura.

Como se trata de un equipo reservado, el gobierno contactó a su homólogo estadounidense para que le facilitara el acceso a un vehículo submarino autónomo (AUV, por sus siglas en inglés) dotado de sonar y cámaras. Washington autorizó a la empresa Woods Hole Oceanographic Institution, que se lo alquiló al gobierno a razón de 100.000 dólares diarios. El ARC Malpelo, con ese y otros equipos, zarpó de Cartagena en junio de 2015. Además de la gente de la Armada y del director del Icanh, Ernesto Montealegre, a bordo estaban Dooley; Gary Kozac, investigador encargado del sonar que trabajó en la exploración del Titanic; y Mike Purcell, operador del AUV, entre otros.

Todos los tripulantes firmaron una estricta cláusula de confidencialidad. Al cabo de tres semanas, luego de barrer la mitad del polígono y cerca de devolver el AUV, no apareció ninguna anomalía en el lecho marino. La expedición había gastado 4 millones de dólares sin éxito y la continuidad del proyecto estaba en entredicho. El último día llamaron a Hyett, quien dijo: “En la otra mitad está el ciento por ciento”. De inmediato programaron una nueva expedición que zarpó en noviembre, para explorar el segundo polígono. El primer día de exploraciones apareció una gran anomalía, que tras un par de días más, se comprobó. Era el San José.

La tripulación estuvo cuatro días en altamar incomunicada, para que no se filtrara la información. Por fin hablaron, en desarrollo del protocolo acordado, con Mariana Garcés, ministra de Cultura, que estaba en Providencia. Luego, ella le comunicó la noticia al presidente, que estaba en un viaje oficial en Europa. Tras su regresó le anunció al país el hallazgo del mítico San José, el 4 de diciembre de 2015.

Con el hallazgo, comenzó el trabajo de estructurar la operación científica, a la par de los puntos fundamentales de una alianza público-privada. “Hemos impuesto los más estrictos protocolos y procedimientos porque para nosotros el San José no es un botín, sino una pieza fundamental de nuestra historia colonial. Lo que hagamos va a marcar nuestro camino, y seguramente el de otros países, acerca de cómo hacer estas operaciones arqueológicas sumergidas. Puedo decir que difícilmente algún país, incluso miembro de la Unesco, tiene un camino como el que diseñamos”, dijo el director del Icahn.

“Fueron tres años de intensa negociación, en muchas ocasiones todo estuvo a punto de romperse por nuestras exigencias o las de los ingleses. Teníamos claro que ante todo debíamos proteger el patrimonio”, reveló una fuente que hizo parte del equipo.

Si bien MACS hizo el denuncio y tiene prelación, todo el proceso se adelanta como una especie de licitación, en el que cualquiera puede presentarse. En caso de que otra empresa haga una mejor propuesta, MACS tiene el derecho de mejorarla. Pero si esto no ocurre, quien gane el concurso deberá seguir lo ya acordado y reembolsarle los gastos incurridos hasta ahora.

El contrato establece que el operador se compromete a invertir 197.727 millones de pesos o su equivalente en dólares para excavar, recolectar y conservar los vestigios encontrados en el yacimiento; construir un laboratorio especializado en arqueología marina y un museo (que la empresa administrará y usufructuará durante tres años); y hacer procesos de transferencia tecnológica al país.

Al contrario de lo que se ha dicho, no recibirá el 90 por ciento de todo lo que no sea patrimonial, es decir, lingotes de oro y plata, monedas y piedras preciosas. En las negociaciones definieron una escala de cuatro rangos que establecen su retribución. En el primer rango se contempla que mientras lo encontrado en bienes no supere 455.739 millones de pesos, el operador recibirá el 45 por ciento. En adelante, entre 455.739 y 911.478 millones de pesos, el operador recibirá el 40 por ciento. Cuando lo rescatado oscile entre 911.478 y 1.519 billones de pesos, la empresa se quedará con el 10 por ciento. Y a partir de esta última cifra, la Nación se quedará con el cien por ciento del resto.

Como explica uno de los estructuradores de los rangos, “los porcentajes no son acumulativos, por lo tanto no le entregaremos el 95 por ciento de los bienes no patrimoniales del galeón. Esta fórmula se diseñó para que al final el concesionario reciba máximo el 30 por ciento de los bienes no patrimoniales y el 8 por ciento de los patrimoniales y no patrimoniales que recibirá el gobierno”. El generador de la APP recibirá monedas, lingotes y piedras preciosas, pero dentro de las negociaciones el gobierno estableció que puede recomprar cualquier pieza por su mismo valor o hasta el 25 por ciento de la parte que le corresponde al operador. Esto, para garantizar la conservación del patrimonio cultural. El Estado debe decidir qué hará con su parte no patrimonial, lo que sin dudas abrirá nuevas polémicas.

El debate sobre el rescate del galeón San José se ha centrado en el valor de la carga, que según los estudios puede ser de 10 millones de pesos de la época. Sin embargo, “más allá de los metales y piedras preciosas, el barco encierra un incalculable valor patrimonial que hemos tenido siempre presente a la hora de estructurar la APP. Nosotros dejamos claro en el pliego que este proyecto debe procurar la preservación de los bienes patrimoniales”, explica la ministra de Cultura.

Los trabajos por recuperar los vestigios durarán entre 3 y 6 meses. El barco tendrá una tripulación de 80 personas y Roger Rusel y un miembro del Icanh codirigirán el proyecto. La concesionaria siempre tendrá que consultar decisiones con el gobierno colombiano.

Una vez en el sitio de la excavación, el equipo instalará un sistema para permitir que 3 ROV se ubiquen en el yacimiento, disperso en un área de alrededor de 250 metros de ancho y 700 metros de largo (ver infografía). Los arqueólogos decidieron zonificarlo con el fin de comprender el proceso de formación del sitio y aplicar técnicas (excavación estratigráfica en profundidad y en extensión, recolección superficial, entre otras), seguidas por la reconstrucción tridimensional del sitio y el registro en alta resolución de cada uno de los bienes extraídos.

Todo lo excavado y extraído será grabado e inventariado mediante un software especializado, con un altísimo nivel de seguridad en el que nadie puede hacer alteraciones. Se depositará en unas cajas con un gel especial. Estas cajas, bajo estrictas medidas a cargo de la Armada, irán al laboratorio para su tratamiento, conservación y exhibición en la base naval, custodiadas por tres anillos de seguridad. En otras palabras, la posibilidad de hurto o pérdida es cero.

Las próximas semanas son cruciales para el gobierno y para Colombia, que deberá enfrentar la batalla que se avecina con España, la Unesco y otras países que quieren quedarse con el San José y alguno de los más de 1.100 naufragios que hay en los mares y ríos nacionales. Una batalla que tiene su frente interno en la campaña de un grupo de antropólogos y la Procuraduría, que consideran que hay que rescatar al San José con recursos públicos y no por medio de una APP.

No olvide leer: Contrato para recuperar el Galeón San José debería darse después de elecciones

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Via: Semana.com

Así se va a rescatar el ‘tesoro’ del Galeón San José

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Con altísima tecnología, Colombia hizo una imagen del barco que está a 600 metros de profundidad

Por: Olga Lucía Martínez Ante | 25 de abril 2018 , 12:41 a.m.

Se ven pequeñas, pero ahí están. Se trata de un buen número de tazas de origen chino. A su alrededor, los cañones del galeón San José, hundido por barcos ingleses el 8 de junio de 1708 cerca de Cartagena, en el mar Caribe. Más allá, se aprecian nítidas ánforas, una de ellas del Cusco.

La imagen es el resultado de juntar 6.000 fotos tomadas a 600 metros del fondo del mar. Cada una se hizo con un submarino autónomo que recorrió cada objeto a una altura de 80 centímetros, sobre el lecho del mar. Es la primera vez que se puede observar la totalidad de la embarcación.

En el fondo marino están estos vestigios arqueológicos que Colombia quiere rescatar con una APP (Asociación Público Privada). Las fotos dan una idea de cómo quedó el barco. Hundido, sin su proa, al parecer destruida por los cañonazos del ataque.

Al día de hoy está abierta la licitación para que un originador adicional a Maritime Archaeology Consultants Switzerland AG entre a competir. La licitación se cerrará el 25 de mayo próximo.

El ganador deberá hacer la exploración, intervención, preservación y divulgación y aprovechamiento de lo que Colombia considere que es patrimonio nacional, que puede ser todo lo que se extraiga.

“Rescatarlo no es tarea fácil”, dice Ernesto Montenegro, director el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh). Aunque será como una excavación en tierra firme, el hecho de que esté a unos 600 metros de la superficie marina, en medio de la absoluta oscuridad, y a donde el ser humano no puede ir, obliga a utilizar una tecnología de punta.

Como en cualquier excavación, el área se rodeará. Y a su vez, el espacio donde está la mayoría de los objetos, se dividirá en diez subáreas, “para obtener la información arqueológica más relevante del sitio y optimizar la metodología necesaria para la investigación”, informa Montenegro.

En cada una se trabajará removiendo el sedimento con gran cuidado y recogiendo los objetos con robots. Cada una de las aproximadamente 10 millones de piezas se meterán en una bóveda con gel para evitar su deterioro. Luego irán al barco y de allí al laboratorio.

“Aquí se determinará la singularidad y la representatividad de los objetos que se recuperen. También hay factores como la repetición (de monedas y objetos), el estado de conservación y su importancia científica y cultural”, dice Mariana Garcés, ministra de Cultura.

Garcés explica que este es el proyecto más ambicioso que emprenda el país en el ámbito de la ciencia.

En cuanto a la ganancia para el originador, esta se basa en lo que puede obtener de lo que no es patrimonio, “que será hasta el 50 por ciento del valor de los bienes que no constituyen valor cultural”, se lee en un documento del Ministerio.

De acuerdo a lo que el Consejo Nacional de Patrimonio defina qué es de interés cultural, se irán acomodando los porcentajes del originador que, incluso, como dice Juan Manuel Vargas, del departamento jurídico del Ministerio, “podría no ser nada y solo conseguir el aprovechamiento del museo por un tiempo de tres años”. El valor del monto del proyecto es de 197.727’182.757 de pesos

La ministra de Cultura cuenta que esta aventura comenzó cuando un antropólogo le hizo entrega al presidente Juan Manuel Santos, en un viaje a Estados Unidos, de un mapa con las posibles coordenadas. Santos, que en su juventud hizo parte de la Armada, envió al arqueólogo al Ministerio de Cultura y tras una reunión le dijeron que debía conseguir una empresa dedicada a este fin para determinar si era o no el San José.

En el 2015, desde el buque ARC Malpelo se realizaron los registros marinos en áreas definidas con un vehículo autónomo subacuático y en distintas frecuencias, para a través de varios estudios determinar la existencia de objetos, especialmente de artillería.

Esos estudios se realizaron en un área de 20.000 metros cuadrados. Se determinaron cuatro sitios de concentración de materiales arqueológicos. Después del 25 de mayo, cuando se conozcan los licitantes adicionales al originador se determinará quién acompaña a Colombia en el proyecto.

Se han escuchado voces que han entrado en una discusión de si la forma como se haría el rescate es la más apropiada. La Convención del Mar de la Unesco dice que un barco hundido es del país del que sea su bandera y que recomienda la conservación en el lugar donde está. Pero Colombia no está obligada porque no es firmante de este tratado.

Jurídicamente, la decisión más reciente es de la Corte Constitucional, de febrero pasado, en la que ratifica que “las piezas provenientes del presunto hallazgo del galeón San José que sean declaradas patrimonio cultural sumergido pertenecen a la Nación”.

Y ahora, por fin, se aprecia en su conjunto.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
​Olgmar@eltiempo.com

Navegue por la cubierta del Galeón San José

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Por primera vez se ve el galeón San José tras unir 6.000 fotografías.

Descripción:

1. Cañones: Los cañones del Galeón San José son de bronce, estos tienen un número de registro y el escudo de la Corona española, esto permitió determinar que eran del galeón y miden 9x12x16 pulgadas

2. Tazas provenientes de China. Desde ese entonces había un comercio entre China y Panamá. Están en la superficie y no tienen sedimentación.

3. Metate: utensilio usado por los indígenas para moler el maíz, no estaba en la cocina, por lo que se presume que se tenía como adorno.

4. Jeringas francesas y clavos.

5. Dormitorio del capitán: vasenilla que solo usaba el comandante de la embarcación, había loza, platos y vasijas.

6. Vasijas.

7. Arganeo (anillo) de un ancla.

Haz clic para ver en grande los detalles

Infografia: Eltiempo.com

 

La historia del Galeón San José desde su naufragio hasta su hallazgo

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La historia del galeón San José: desde su naufragio hasta su hallazgo

El Presidente Santos entregó en Cartagena los últimos detalles de la recuperación del Galeón San José.

Así se perdió y se encontró el Galeón San José

En el año de 1708, el galeón se hundió varios kilómetros al oeste de Cartagena, cargado coon 200 toneladas de oro y plata, aquí, el paso a paso desde que salió de puerto, en España, pasando por su desaparición, hasta su hallazgo.

Marzo 10 de 1706

El Galeón San José Zarpó de España

El capitán general José Fernández de Santillán, conde Casa Alegre, levó anclas en Cádiz (España) al mando de un convoy de 26 navíos mercantes y tres galeones escoltas construidos para la Carrera de Indias: el San José, la nave capitana; su gemelo el San Joaquín, la almiranta, ambos de 64 cañones; y el Santa Cruz, del Gobierno, que montaba 44 cañones.

Abril 27 de 1706

El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre llegó al continente con su convoy, cruzando el océano sin flota de guerra francesa, que debía protegerlos, y arribaron a Cartagena el 27 de abril de 1706. En la Heroica estuvieron por dos años, hasta febrero de 1708.

Febrero 2 de 1708

Galeón San José

El convoy de Casa Alegre Zarpó de Cartagena hacia el puerto de Portobelo, en lo que hoy es Panamá, pero que en ese momento hacía parte de Colombia, para recoger un botín de oro y plata entre otros objetos y valiosos, que pertenecían al Virreinato del Perú. El día 10 de febrero de 1708 fue la llegada al actual suelo panameño.

Mayo 28 de 1708

Salió de Portobelo

Aunque poseían información de que naves inglesas podrían emboscarlos, El Capitán General José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre tomó la decisión de salir del puerto panameño con todo y tesoro, pues tenía una cita impostergable en la Habana.

Junio 8 de 1708

El comodoro inglés Charles Wager emboscó el convoy del San Gosé en cercanías a las Islas del Rosario, ubicadas a 30 millas náuticas de Cartagena. La flota de Casa Alegre intenta enfrentarse a la que dirige Wager, pero estas últimas son más poderosas y el galeón, cargado con todos los tesoros del Virreinato del Perú , se hunde.

Noviembre 25 de 2015

Restos encontrados del Galeón San José
Restos encontrados del Galeón San José

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que una misión científico militar de la Armada Nacional había ubicado el buque. Una plataforma con equipos de alta tecnología de la Armada fue la que dio con el paradero de esta riqueza. En esa búsqueda jugó un papel clave el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Dirección Marítima de la Armada (DIMAR).

Junio 12 de 2017

Alianza para sacar el tesoro

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos afirma que lo han hecho en los últimos meses es estructurar una alianza público privada para rescatar el Galeón San José, lo primordial es que se va a rescatar un patrimonio arqueológico que tendrá como destino mostrarlo con la construcción de un nuevo museo ubicado en la ciudad de Cartagena.

Hallan el barco intacto más antiguo del mundo al fondo del mar Negro

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Hallan el barco intacto más antiguo del mundo al fondo del mar Negro

Arqueólogos encontraron este naufragio de 2.400 años en las profundidades de las costas de Bulgaria.

Un equipo de arqueólogos encontró los restos de un barco de comercio griego del año 400 antes de Cristo. La embarcación fue descubierta intacta en el fondo del Mar Negro, frente a las costas de Bulgaria y a más de 2000 metros de profundidad. Según los especialistas el navío ha permanecido en el mar por más de 2400 años, lo que lo convierte en el hallazgo hundido más antiguo del mundo.

La expedición Black Sea MAP (Maritime Archaeology Project) sondeó durante más de tres años unos 2.000 km de fondo del Mar Negro, frente a las costas de Bulgaria, mediante un sonar y un vehículo teledirigido, con varias cámaras concebidas para la exploración en aguas profundas.

El equipo anglo-búlgaro descubrió más de 60 naufragios que datan desde la Antigüedad hasta el siglo XVII. El barco mercante griego, es el hallazgo intacto más antiguo hasta el momento. Los especialistas del equipo de Black Sea Map precisaron que la razón por la cual la embarcación comercial logró conservarse a través de los años se debe justamente a la profundidad del agua donde fue encontrada.

A ese nivel de profundidad el agua es anóxica, es decir, carece de oxígeno y por ese motivo puede “conservar las materias orgánicas durante miles de años”. El reciente hallazgo se trata de un “tipo de barco de comercio griego” que hasta ahora solamente “fue observado” en las decoraciones de las “antiguas cerámicas griegas”, indicaron los científicos.

En este proyecto de investigación participaron expertos de la Universidad de Southampton. Según señalan, la falta de oxígeno en las profundidades del mar Negro es la razón por la que el pecio se encuentra en tan buen estado. Este tipo de barcos hasta la fecha sólo se conocían en los dibujos que se podían encontrar en las vasijas griegas, por ejemplo.

Se han conservado hasta las espinas de los peces que comieron los griegos, señalan los arqueólogos. Además de los numerosos restos de barcos, los expertos también hallaron restos, entre otros cerámicas, de un asentamiento de la Edad de Bronce.

Via: La Nación Argentina

 

Difunden nuevas imágenes que acreditan el hallazgo del Galeón San José

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Hallan los restos del galeón español San José, el ‘santo grial de los naufragios’

El Galeón San José se hundió en 1708 durante un combate, frente a Cartagena de Indias y portaba un importante cargamento de oro, plata y esmeraldas.

La Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) ha difundido imágenes submarinas que acreditan el hallazgo en el Caribe del ‘santo grial de los naufragios’: el galeón español San José.

Se trata de fotos que muestran recipientes y, especialmente, cañones con características distintivas que los acreditan como material a bordo de este buque, un navío español con 62 cañones que se hundió en 1708 durante un combate con una escuadra británica ante Cartagena (Colombia), con un cargamento de oro, plata y esmeraldas, valorado en miles de millones de dólares.

“La ubicación del pecio había sido un gran misterio durante décadas”

La investigación se produjo en 2015, y la WHOI ha obtenido recientemente la autorización de Maritime Archeology Consultants (MAC) y el gobierno colombiano para dar a conocer nuevos detalles en forma de imágenes del hallazgo.

Tazas de cerámica que también se han hallado en el lugar del naufragio. WHOI
Tazas de cerámica que también se han hallado en el lugar del naufragio. WHOI

El pecio encontró a más de 600 metros debajo de la superficie durante una búsqueda iniciada por MAC y aprobada por el Ministerio de Cultura de Colombia. La búsqueda fue supervisada por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la Dirección General Marítima (DIMAR).

“Para garantizar una búsqueda exitosa, contratamos los servicios de la Institución Oceanográfica Woods Hole, que cuenta con una amplia y reconocida experiencia en la exploración de aguas profundas”, ha manifestado Roger Dooley, arqueólogo jefe de MAC. “Esta asociación ha sido la clave para el descubrimiento del San José”.

REMUS 6000, un vehículo submarino autónomo

WHOI ha jugado un papel crucial tanto en la búsqueda como en el descubrimiento del lugar de descanso final del San José, que había sido un gran misterio para los arqueólogos, historiadores, gobiernos y cazadores de tesoros marinos durante décadas. Específicamente, la institución proporcionó y operó un vehículo submarino autónomo llamado REMUS 6000 para inspeccionar un área frente a la península de Barú, en Colombia.

“El REMUS 6000 fue la herramienta ideal para el trabajo, ya que es capaz de llevar a cabo misiones de larga duración en amplias áreas”, ha dicho el ingeniero de WHOI y líder de la expedición, Mike Purcell.

Restos cerámicos del San José fotografiados por el submarino REMUS. WHOI
Restos cerámicos del San José fotografiados por el submarino REMUS. WHOI

Delfines grabados en los cañones

Para confirmar la identidad del naufragio, REMUS descendió a solo 10 metros sobre el pecio, donde fue capaz de capturar fotos de una característica clave distintiva de los cañones de San José. Misiones subsiguientes en altitudes más bajas mostraron delfines grabados en estos cañones de bronce únicos.

“El pecio estaba parcialmente cubierto de sedimentos, pero con las imágenes de la cámara de las misiones de menor altitud, pudimos ver nuevos detalles en los restos y la resolución fue lo suficientemente buena como para distinguir el grabado decorativo de los cañones”, ha manifestado Purcell.

“El arqueólogo marino de MAC, Roger Dooley, interpretó las imágenes y confirmó que finalmente se había encontrado el San José”.

REMUS 6000, un vehículo submarino autónomo
REMUS 6000, un vehículo submarino autónomo
Un nuevo mosaico de imágenes reticulado tomado por el REMUS 6000 muestra el sitio completo del naufragio.
Un nuevo mosaico de imágenes reticulado tomado por el REMUS 6000 muestra el sitio completo del naufragio.
Investigadores de WHOI (de derecha a izquierda) Greg Packard, Neil McPhee, Eric Hayden, Mike Purcell, Jeff Kaeli, el teniente Julio Monroy de la Armada colombiana y David Oliver de Benthic Geoscience a bordo del ARC Malpelo.
Investigadores de WHOI (de derecha a izquierda) Greg Packard, Neil McPhee, Eric Hayden, Mike Purcell, Jeff Kaeli, el teniente Julio Monroy de la Armada colombiana y David Oliver de Benthic Geoscience a bordo del ARC Malpelo.

Via: WHOI/RTVE

Piden tumbar resolución que ordena compartir tesoro del Galeón San José

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Piden tumbar resolución que ordena compartir tesoro del Galeón San José

El Consejo de Estado pidió este jueves anular la resolución por la que la Dirección General Marítima y Portuaria (Dimar) le había otorgado pleno derecho sobre los tesoros del Galeón San José a la Glocca Morra Company, que luego cedió sus derechos a la sociedad Sea Search Armada.

La ponencia que ya está en manos de los magistrados de la Sala Plena del alto tribunal señala que deben ser amparados “los derechos e intereses colectivos a la moralidad administrativa, la defensa del patrimonio público y del patrimonio cultural de la Nación, en especial al patrimonio cultural sumergido”.

Esto porque la resolución de la Dimar le quita derechos a Colombia sobre el galeón, hundido con una valiosa carga el 7 de junio de 1708 cerca de Cartagena y que fue encontrado en diciembre de 2015.

La ponencia hace énfasis en que esos derechos se encuentran gravemente amenazados y en peligro por la resolución 354 del 3 de junio de 1982 expedida por la Dimar que reconoció “en calidad de denunciante de tesoros y especies náufragas” a la sociedad Glocca Morra Company.

Además, agrega en que con esa acción la Dimar incurrió “en abuso o desviación de poder que vulnera directamente los principios constitucionales, convencionales y corpus iuris de protección al patrimonio cultural sumergido, y también desconoció las competencias del Consejo de Monumentos Nacionales; incurrió en el vicio de expedición irregular del acto administrativo y violó de manera directa el artículo 14 de la Ley 163 de 1959”, precisa la ponencia del Consejo de Estado.

El documento es parte del estudio de una acción popular instaurada por el señor Antonio José Rengifo en el 2002 a propósito de una larga pugna entre Colombia y la Sea Search Armada que tomó relevancia luego de que el Gobierno colombiano anunciara su hallazgo.

Esa empresa reclamó en 1989 una suma cercana al billón de pesos solicitando “el 100 por ciento de los bienes de valor económico, histórico, cultural o científico que tuvieran la calidad de tesoros para el caso de lo que se encontrara en la plataforma continental” o dentro de las coordenadas que habían quedado consignadas en un reporte confidencial de 1982.

Cinco años después un juez de Barranquilla resolvió que los tesoros corresponderían en un 50 por ciento a Colombia y en otros 50 por ciento a la compañía Sea Search.

Sin embargo, de ser aprobada esta ponencia del Consejo de Estado quedaría sin piso esta decisión.

“La enunciada medida cautelar en caso de tener alguna vigencia en la actualidad, debe dejarse sin efecto alguno, por cuanto representa una clara contradicción con los fundamentos que inspiran la protección al patrimonio cultural sumergido de la Nación, que los excluye de toda clase de apropiación por parte de particulares y, como es lógico, no pueden garantizar un derecho litigioso”, se lee en el fallo.

El proyecto de fallo solicita además que se unifique la jurisprudencia sobre el tema para que se entienda que “si son actuales y persistentes los efectos jurídicamente nocivos, los derechos e intereses colectivos son amparables, aun cuando los hechos que dieron origen a la vulneración o amenaza fueran anteriores a la Constitución Política de 1991″, indicó.

Colombia informó el 5 de diciembre del año pasado que personal de la Armada Nacional halló el galeón, que transportaba, al momento de ser hundido, en 1708, 11 millones de monedas de oro, miles de lingotes de este mismo metal, barras de plata y esmeraldas, entre otros tesoros, según rezan las leyendas.

Via: El Tiempo Colombia

La pelea judicial sobre el Galeón San José

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La increíble pelea judicial sobre el Galeón San José

El Consejo de Estado se alista para fallar el caso histórico más importante del país. La ponencia podría revisar actuaciones de los últimos 30 años.

Un tesoro hundido en los bloques de expedientes del Consejo de Estado fue descubierto por un magistrado relativamente nuevo que se dispone a rescatarlo del naufragio. El proceso es un capítulo más de 23 años de guerra judicial iniciada por la empresa ‘cazatesoros’ Sea Search Armada, en su lucha por la reclamación de la totalidad del botín hallado en Galeón San José.

La aparición de la legendaria nave en aguas del mar caribe colombiano, y que fue durante años la protagonista del realismo mágico del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, fue anunciada al mundo a finales del 2015 por el Presidente Juan Manuel Santos.

Para esa misma época, el Primer Mandatario posesionó al magistrado de la Sección Segunda William Hernández, quien tardó solo días en descubrir que en su despacho estaba el expediente “madre” del galeón. Nulidades, impedimentos, recursos, cambios de magistrados y hasta cambios de legislación lo habían hecho desaparecer del mapa.

Después de años de dar tumbos de despacho en despacho, Hernández se alista para terminar de proyectar el fallo sobre la verdad judicial del galeón. El documento será la base de la Sala Plena del Consejo de Estado emita quizá el fallo histórico más importante del país. Se espera que la ponencia sea entregada a los demás magistrados en dos semanas.

El tesoro perdido

El buque zarpó el 8 de junio de 1.708 desde Cartagena con una carga de 11 millones de monedas de oro y casi 200 toneladas de esmeraldas, barras y lingotes macizos del precioso metal. Solo el cargamento oficial ha sido avaluado en 10.000 millones de dólares, sin contar lo que haya entrado en el barco por contrabando.

El buque había pasado por los puertos de Callao (en Perú) y Potosí (en Bolivia) y Panamá. Una vez en puerto colombiano partió rumbo a Cádiz acompañado de una flotilla de naves. El ataque inmisericorde de piratas ingleses, en busca de las riquezas, lo hundieron en la mitad del mar, junto con otras cinco embarcaciones que lo custodiaban.

Galeón San José
Al salir de Cartagena, el San José y su convoy se encontraron con una escuadra inglesa. Tras el enfrentamiento, terminó en el fondo del Caribe. /Galeón San José

Varias empresas ‘cazatesoros’ atraídas por la historia del más valioso de los galeones sumergidos llegaron al mar caribe colombiano. Sin embargo, fue la Glocca Morra, hoy Sea Search, la que obtuvo del Director Marítimo y Portuario en 1982 el carácter de “denunciante”. Este título, a su juicio de la empresa, les concede derechos de exploración y de propiedad sobre los hallazgos.

A través de la resolución 354 del 3 de julio, el Gobierno colombiano le concedió también este estatus con base a un reporte de carácter confidencial que contiene las coordenadas de la ubicación de un tesoro o especie náufraga en el mar caribe colombiano. Esa es la base de una guerra jurídica contra Colombia, por cuenta de la cual Sea Search solicitó en 1994 la propiedad del 100 por ciento de uno de los botines más codiciados del planeta.

Desde entonces, muchos han sido los pronunciamientos, nacionales e internacionales, sobre la propiedad del galeón. Sin embargo, aún ninguno parece dar en el blanco, ni ser definitivo.

La guerra jurídica

La Corte Suprema de Justicia en el año 2007, presumiendo la legalidad de los títulos, procedió a resolver cómo debía ser la repartición del botín en caso de ser hallado: 50 % del tesoro y no del patrimonio cultural le corresponde a la firma estadounidense.

Para pedir que la justicia se pronuncie sobre la legalidad de los títulos, el profesor José Antonio Rengifo, doctor en derecho del mar de la Universidad de Londres y director de Centro de Pensamiento de mares y Océanos de la Universidad Nacional, interpuso una acción popular en el año 2012.

Para algunos expertos no es válido cuestionar los títulos después de 20 años de proferirse pues esto puede traer argumentos contra Colombia de parte de Sea Search Armada por falta de seguridad jurídica. Sin embargo, el demandante argumenta ante el Consejo de Estado que es en los títulos en donde comienza una cadena de acciones irregulares y que por eso, el Estado debe corregir sus acciones.

En medio de un mar de fallos judiciales en el país y afuera, surge la pregunta de ¿qué tan valioso puede ser el fallo del Consejo de Estado?

Lo que viene

Jurídicamente, este es el último recurso que le queda al proceso del Galeón San José. Se trata de una solicitud de revisión eventual (una especie de casación en lo penal), por la cual el alto tribunal podrá revisar todas las actuaciones en Colombia sobre ese caso.

El Consejo de Estado deberá determinar si algunos aspectos legales de mucho peso. Por ejemplo, entre los asuntos en cuestión está si hay lugar para la protección de los derechos colectivos, si hay causales para anular los títulos de la Dimar, si la recompensa para los ‘cazatesoros’ se fija con el Código Civil (como lo hizo la Corte) o con las leyes de la época. Incluso, fuentes aseguran que es muy posible que el caso genere un choque de trenes con la Corte Suprema de Justicia, por el fallo que había proferido en el pasado.

El expediente que reposa hoy en el Consejo de Estado tiene entonces un valor histórico y económico incalculable. El caso estará en manos del magistrado Hernández, un abogado que viene del Tribunal Administrativo de Caldas y que llegó a la Sección Segunda a finales del 2015. Desde entonces viene dando con sigilo importantes golpes judiciales.

Hernández fue quien presentó los proyectos de fallo con los que busca revivir políticamente a dos protagonistas de la política casi que antagónicos: Gustavo Petro y Fernando Londoño. También fue el que “rescató” a Piedad Córdoba de su sanción más dura: la que le impuso el Procurador por supuestos vínculos con las FARC, y también quien salvó la investidura del senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, de las arremetidas del uribismo.

Ahora, mientras Sean Search pelea por las coordenadas reservadas del tesoro y el Gobierno se defiende con que fue hallado lejos de éste perímetro, el Consejero de Estado se dispone a apuntar a un blanco certero que permita pasar la página de treinta años de guerra judicial.

Via: Revista Semana