Inicio Nuevo Gobierno ya tiene en custodia las coordenadas exactas del Galeón San José ¿Estalla un cañón? Los manifiestos de la carga del San José nunca fueron localizados, pero existe gran documentación de archivo de lo que se sabe llegó a Panamá del Perú. En una reveladora carta del Virrey del Perú al Rey, después de zarpar la flota del Mar del Sur hacia Panamá con los caudales, le escribe: “…debo creer que la porción de oro llegará a importar de cinco a siete millones”, cifra astronómica para ser compuesta por oro pues normalmente el grueso de la producción de metales preciosos en el Virreinato del Perú era la plata. La estrategia de Wager consistió en dispararle a la Capitana para tumbarle los mástiles, velas y aparejos para luego abordarlo y apresarlo, pero nunca hundirlo. Parecería, por un relato muy diciente, de un testigo inglés, que fue un cañón que explotó, ya que el polvorín o santabárbara nunca explotó. El testigo afirma que el galeón se abre, no al recibir un cañonazo sino cuando dispara. La propia Junta de Guerra de Indias, en junio de 1709, un año después del hundimiento, expresa: “…que no hubo, ni arran que de tablazón del combés, ni haber preso en el velamen, ni jarcia, por constar haber sido una leve exhalación y debiese presumir que semejante especie de fatalidad, tan momentánea, no lo causaron las descargas enemigas sino el estrépito y tormento de la propia artillería del galeón.” Los investigadores modernos, ¿dónde está el San José? Los mejores investigadores náuticos del mundo trataron durante muchos años de identificar, mediante los registros de archivo, la posible área del combate y así aproximarse al lugar del hundimiento del San José. Los investigadores se dividieron en los que se guiaron por los relatos de los españoles y los que optaron por las bitácoras de las naves inglesas. La versión española, documentada en los archivos de Sevilla (AGI) y de Simancas, refiere la rigurosa investigación subsecuente al hundimiento, en cabeza del Gobernador de Cartagena y las autoridades peninsulares. El problema con esta ruta de indagación radica en que las otras 16 naves españolas estaban lejos del San José, a varios kilómetros, y no pudieron observar, en la oscuridad de la noche, el hundimiento. Wager en cambio estaba “a medio tiro de pistola” (40 metros), tan cerca que le cayeron trozos de madera encendidos y una gran ola cuando, al producirse la explosión, se le abrieron los costados al San José, mojando así la nave del Comodoro. Los expertos lo buscan
¿Estalla un cañón? Los manifiestos de la carga del San José nunca fueron localizados, pero existe gran documentación de archivo de lo que se sabe llegó a Panamá del Perú. En una reveladora carta del Virrey del Perú al Rey, después de zarpar la flota del Mar del Sur hacia Panamá con los caudales, le escribe: “…debo creer que la porción de oro llegará a importar de cinco a siete millones”, cifra astronómica para ser compuesta por oro pues normalmente el grueso de la producción de metales preciosos en el Virreinato del Perú era la plata. La estrategia de Wager consistió en dispararle a la Capitana para tumbarle los mástiles, velas y aparejos para luego abordarlo y apresarlo, pero nunca hundirlo. Parecería, por un relato muy diciente, de un testigo inglés, que fue un cañón que explotó, ya que el polvorín o santabárbara nunca explotó. El testigo afirma que el galeón se abre, no al recibir un cañonazo sino cuando dispara. La propia Junta de Guerra de Indias, en junio de 1709, un año después del hundimiento, expresa: “…que no hubo, ni arran que de tablazón del combés, ni haber preso en el velamen, ni jarcia, por constar haber sido una leve exhalación y debiese presumir que semejante especie de fatalidad, tan momentánea, no lo causaron las descargas enemigas sino el estrépito y tormento de la propia artillería del galeón.” Los investigadores modernos, ¿dónde está el San José? Los mejores investigadores náuticos del mundo trataron durante muchos años de identificar, mediante los registros de archivo, la posible área del combate y así aproximarse al lugar del hundimiento del San José. Los investigadores se dividieron en los que se guiaron por los relatos de los españoles y los que optaron por las bitácoras de las naves inglesas. La versión española, documentada en los archivos de Sevilla (AGI) y de Simancas, refiere la rigurosa investigación subsecuente al hundimiento, en cabeza del Gobernador de Cartagena y las autoridades peninsulares. El problema con esta ruta de indagación radica en que las otras 16 naves españolas estaban lejos del San José, a varios kilómetros, y no pudieron observar, en la oscuridad de la noche, el hundimiento. Wager en cambio estaba “a medio tiro de pistola” (40 metros), tan cerca que le cayeron trozos de madera encendidos y una gran ola cuando, al producirse la explosión, se le abrieron los costados al San José, mojando así la nave del Comodoro. Los expertos lo buscan




